viernes, 21 de octubre de 2011

Capítulo 20: “No te defraudaré”

Aquellas hermosas palabras que me había dicho Tom el día anterior aun rondan por mi mente. Será difícil olvidarlas. Fue un día lleno de emociones, confesiones, de amor. Realmente estoy enamorada de él. Ahora oficialmente estamos juntos. Él, yo, un solo ser…
Ha llegado el momento. En pocos minutos llegaré junto a mis padres al aeropuerto en busca de mi prima y mi mejor amigo.
Mis padres últimamente están algo extraños. No lo sé. Quizá solo sea idea mía. Mamá está más inquieta que nunca, se mueve de un lado a otro y come muchísimo más que antes. Lo mismo pasa con papá, con la diferencia que no come las mismas porciones que mamá. Creo que el bebé los tiene así. El doctor le dio fecha a mamá para la próxima semana, pero no lo confirmo, ya que mencionó que podría adelantarse la fecha al parto. Estoy muy nerviosa... Después de esperar nueve meses tendré a mi hermanito con migo. Es algo emocionante, difícil de explicar con palabras.
- Bien hemos llegado – mencionó papá estacionando el auto.
El aeropuerto estaba repleto. Las personas iban y venían con grandes maletas. Esperamos algunos minutos hasta que comunicaron que había aterrizado el avión. Nuevamente entraron muchas personas al aeropuerto. Entre la multitud destaqué a dos personas que me eran conocidas. Eran ellos.
Mi prima al verme sonrió y soltó sus maletas para abrazarme. Posteriormente lo hizo mi mejor amigo, Steban.
- Chicos, ¿cómo están?, hace mucho tiempo que no los veía
- Estamos muy contentos, ¡por fin hemos llegado! – exclamó Steban.
- Si, aun que el viaje fue realmente aburrido, pero valió la pena, por fin estamos aquí junto a ti – sonrió Emi, mi prima.
- Vaya, por fin han llegado, que gusto, ¿cómo están?- preguntó papá acercándose junto a mamá.
- Muy bien gracias – respondió mi amigo.
- También lo estoy tío – respondió Emi, luego se dirigió a mi madre - ¿cómo está tía?
- Muy bien pequeña, gracias, aun que algo nerviosa
- ¿No me diga que ya se acerca el día del nacimiento? – Preguntó asombrada
- Así es, quizá sea esta semana o la próxima – sonrió mamá tocando su vientre.
- Bueno y ¿qué hacemos aquí parados?, vamos a casa – propuso papá.
Llevamos las maletas hasta el auto. En el trayecto hablábamos de algunas cosas. Mis queridos visitantes me preguntaban cuáles eran los nombres de las calles, en que estación estábamos, en fin, preguntaban solo por curiosidad.
Al llegar a la entrada del condominio, como siempre, se encontraba mi querido amigo Evans, quien al verme sonrió amablemente.
Al llegar fuera de casa, papá estaciono el auto. Ayudé a bajar algunas maletas de mi prima y mi amigo. Mientras todos entraban, yo sacaba la última maleta. Cerré el maletero y alcé la vista. A lo lejos divisé que fuera de la casa de Tom se encontraban cuatro autos estacionados. No le tomé mucha importancia, quizás podrían ser algunos amigos.
Entre a casa e inmediatamente comenzamos a reasignar las habitaciones a mi prima y mi amigo, para posteriormente ordenar las cosas. Nos ayudamos entre sí, para así terminar más rápido. Tardamos alrededor de tres horas, ya que en muchas ocasiones comenzábamos a molestarnos y terminábamos tirando todo al suelo.
Una vez que acabamos, bajamos al primer piso a tomarnos algunos refrescos sentados en el living.
- Y ¿qué tal la vida aquí? – preguntó mi prima.
- Es buena, las personas son buenas, al igual que los vecinos, son muy amables
- ¿vecinos?, ¿amables?... esto me huele sospechoso… ¡tienes que contarme! – Exclamó
- ¿Contarte qué?, no hay nada que contar, la vida aquí es normal… Nada interesante.
- ¿Crees que nací ayer?, sé que algo ocultas querida prima y tendrás que contarme.
- Bueno… Hice algunos amigos en la escuela, también de Evans, el portero del condominio. Y bueno conocí a un chico…
- ¿Cómo es eso de que conociste a un chico? – exclamó Steban.
- Lo que oíste, conocí a un chico
- Me imagino que solo son amigos.
- Bueno…
- ¿Son novios? – preguntó asombrada mi prima.
- Si, somos novios… - confirmé.
- ¡Desde cuándo! – exclamaron al unísono.
- Desde ayer – sonreí al recordar aquel momento con Tom.
- Apuesto que es un nerd, siempre tienes tan malos gustos prima.
Antes de que comenzaran con sus interrogaciones, cambié el tema.
- ¿Qué les parece si salimos a conocer la ciudad?- propuse.
- Buenísima idea, así aprovecho de comprar algunas cosas para tenerlas como un recuerdo – dijo mi prima.
- Excelente idea, así podré conocer a chicas lindas – sonrió pervertido Steban.
- Ash, tenías que ser hombre – exclamamos mi prima y yo.
Les mencione a mis padres sobre mi propuesta de llevar a los chicos a conocer la ciudad. Ellos aceptaron, con la condición de que no volviéramos tan tarde.
Fui a mi cuarto para cambiarme de ropa. Me arregle un poco, tome mi bolso y las llaves de la casa. Los chicos habían hecho lo mismo, ya que no mucho después que yo bajaron ellos.
Salimos y nos dirigimos a la entrada del condominio. Mientras esperábamos a que llegara el taxi, les presenté a mis visitantes a mí querido amigo Evans. Conversamos hasta que llego el taxi.
En el trayecto, les indicaba a los chicos los nombres de las calles, su importancia, los edificios, entre ellos mi escuela. Así estuve hasta que llegamos al centro comercial. Los chicos quedaron sorprendidos al ver las tiendas. Rápidamente comenzaron a entrar e inspeccionarlas.
Recorrimos alrededor de diez tiendas comerciales. Ya estaba bastante cansada, así que me senté en la sección de jardín que se encontraba ahí dentro.
- Nosotros iremos a ver lo nuevo en la temporada de otoño – mencionó mi prima.
- Bien, yo los esperaré aquí, estoy algo cansada.
- Bueno, pero no te muevas de aquí – amenazó Steban.
- No lo aré, ya vete – sonreí.
Mientras descansaba, miraba desde mi asiento las tiendas que se encontraban a mis alrededores. Necesitaba buscar algún regalo, ya que dentro de poco nacerá mi hermano. Escuchaba como personas repetían reiteradas veces mi nombre. Con la mirada comencé a buscar de dónde provenían aquellas voces. Me lleve una gran sorpresa al ver aquellas personas.
- ¡Hola chicos! – saludé parándome de mi asiento.
- ¡(Tu nombre), tanto tiempo sin verte!
- Así es, ¿cómo han estado?
- Yo muy bien – respondió Rocío.
- También nosotros – respondió Constanza junto a su novio.
- Me alegro mucho, y… ¿qué hacen aquí?
- Estábamos en el cine junto con Andy, pero él ya se fue, tenía que ver algunos asuntos de la escuela, ya sabes es el presidente de la junta estudiantil – dijo Rocío.
- Oh si, es mucha responsabilidad.
- ¿Y tú estas sola? – pregunto Rocío.
- No, estoy con mi prima y mi mejor amigo… Hablando de ellos ahí vienen.
Todos voltearon para verlos.
- Hola – saludaron al unísono Steban y mi prima.
- Bueno, ellas son Rocío, Constanza y su novio Nick, son amigos de la escuela – les mencione a mis visitantes – Bueno, ellos no saben hablar con mucha fluidez el Ingles, pero pueden comunicarse.
Todos comenzaron a reír ante mi comentario. Al parecer los chicos se llevaron bien, ya que estuvimos hablando por un largo tiempo. Fuimos a comer pizza a un restaurante. En reiteradas ocasiones pude notar como Steban miraba a Rocío. La verdad es que Steban nunca disimula cuando se trata de mirar a una persona. Por debajo de la mesa golpee la pierna de Steban con mi pie. Este inmediatamente mi miró. Le hice un gesto como diciendo “disimula”. Este entendió y comenzó a reír.
Al momento de despedirnos ellos se hicieron hacia un lado e intercambiaron números telefónicos, luego Steban se despidió dándole un beso en la mejilla a Rocío.
Fuimos a tomar un taxi y nos dirigimos a casa.
- Es muy bonita tu amiga – mencionó Steban.
- Si, lo sé – respondí sin prestarle mucha atención.
- ¿Qué edad tiene?
- Ash Steban eso tienes que preguntárselo tú, por algo le pediste su numero de celular ¿no? – refunfuñé
- Ok, ok, relájate no era para que te enojaras
- Lo siento, pero no me siento bien, tengo un mal presentimiento – mencioné.
En el trayecto nadie hablo. Al parecer estábamos cansados, fue un día agotador. Cuando llegamos a casa, mamá nos estaba esperando con una rica cena. Yo por mi parte no comí mucho, ya que las pizzas me habían dejado satisfecha.
La cena fue estupenda. Conversamos de muchas cosas. Recordamos algunos momentos vividos en (tu país). Luego todos se retiraron de la mesa. Iba a lavar los platos, pero papá se adelanto, dijo que él lo haría, que me fuera divertir con los chicos.
Así lo hice. Me dirigí al living y comenzamos a ver una película de terror.
…¿Crees que se a acabado por que estoy muerto?, no se ha acabado… el juego acaba de empezar…
En ese momento tocaron el timbre, y los tres comenzamos a gritar.
- Ve a abrir la puerta – dijo Emi.
- Claro que no que vaya Steban
- ¿Yo?, claro que no, tú eres la dueña de casa, es tu deber ver quien es – protesto.
Torpemente me paré y me dirigí al pasillo. En la mesa que estaba cerca de la puerta, se encontraba un florero. Lo tome y lo puse detrás de mi espalda. Lentamente caminé hasta la puerta. Tome la manilla y lentamente comencé a girarla. Hasta que de un golpe abrí la puerta, levantando mi mano con el florero en ella.
- ¿Qué haces? – pregunto confuso.
- Eh… nada, nada – sonreí torpemente.
- Entonces, ¿por qué tienes un florero en la mano?
- ¿Florero?- miré mi mano – A esto… no, no es nada – dije escondiéndolo nuevamente detrás de mi espalda – Y ¿qué te trae por aquí?
- Solo vine a verte, pensé que ahora en la noche podrías estar más desocupada, y se me ocurrió venir. ¿Te molesta?
- Claro que no Tom, jamás me molestaría una visita tuya.
- Eres tan linda mi pequeña – tomo mis mejillas y besó tiernamente mis labios.
- ¿Quieres pasar?, hoy llegaron mi prima y mi mejor amigo, y ahora estamos viendo una película.
- ¿Les molestará?
- Claro que no Tom, al contrario creo que habrá una persona que le gustará tu visita – sonreí malvadamente.
- Tú cara me dice que estas tramando algo malo.
- Así es – reí
- Eres muy mala ¿sabías? – sonrió
Solo le sonreí y tome de su mano para que entrara. Cerré la puerta y nos quedamos en el pasillo.
- Espérame aquí cuando te diga “ven”, vienes
- Si señora – rió bajito.
Camine hasta el living y me paré en la entrada.
- ¿Quién era? – pregunto mi prima.
- Mi novio – sonreí
- ¿Tú novio?, ¿tan tarde?
- Así es, olvide mencionarte que somos vecinos.
- ¿Y qué quiere su biberón? – mencionó Steban.
- De seguro es nerd
- Bien, no los aré esperar, quiero que lo conozcan. Ven – le hice una señal a Tom.
Tom comenzó a caminar.
- Chicos, el es mi novio… Tom Kaulitz – en ese momento llego Tom a mi lado.
- Hola – saludó Tom mientras tomaba mi cintura.
Ambos quedaron en estado de shock. Hubo un momento de silencio. Yo comencé a reír.
- Creo que me deben una disculpa por haber dicho esas cosas
- Lo… siento… prima
- Lo siento amiga, no sabíamos que era él
- No se preocupen y agradezcan que Tom no entiende el español – sonreí.
Camine con Tom hasta los sillones.
- Hola, tu debes ser la prima de (tu nombre) – se acercó y saludó con un beso en la mejilla.
- Así es – respondió aun torpe.
- Y tú el mejor amigo
- Así es – estrecharon sus manos.
- Muy bien, sigamos viendo la película – propuse.
Todos nos sentamos y seguimos viendo la película. Tom me abrazó. Me apoye en su pecho el cual se encontraba calido. Reiteradas veces acariciaba mi cabeza. Yo solo me aferraba más a él.
A decir verdad, ninguno de los dos vimos la película, ya que hablábamos en susurros. Tom era realmente tierno cuando se lo proponía. Muchas veces me repetía al oído, “te amo”, provocando que me estremeciera.
- (tu nombre), la película ya termino, así que iremos a nuestras habitaciones – dijo mi prima.
- Si, los dejaremos solos, así que disfruten. Pero mucho cuidado – advirtió Steban.
- Descuida, no le aré nada malo – dijo Tom.
Los chicos se despidieron y luego subieron a sus habitaciones.
De un momento a otro Tom se puso serio. Clavo su vista al frente.
- Tengo que decirte algo – dijo aun sin mirarme.
- ¿Qué cosa?
- Ayer en la noche llamo David y dijo… - suspiró – Dijo que volveríamos a Alemania.
Sabía que algo pasaría. Tenía ese presentimiento dentro de mí. ¿Por qué razón no siento tristeza?, debería sentirme triste, pero no.
- ¿Cuándo?
- La próxima semana
- Entonces, tendremos que disfrutarla al máximo.
Tom volteo y me miro sorprendido.
- ¿No te importa que estemos lejos?
- Claro que si me importa, y mucho. Pero es tu trabajo Tom. En el momento en que acepte ser tu novia, acepte sabiendo que tenía consecuencias, aun que tú no las hayas dicho, sabía que esto pasaría. Es por esa razón que ahora soy firme, es difícil, pero hago lo que puedo.
- Mi pequeña, te prometo que volveré. No te defraudaré. Por favor confía en mi, prometo cuidar nuestra relación. No quiero perderte por una estupidez. Gracias por entenderme, gracias por aceptarme, sabiendo que esto iba a pasar. Te amo.
Hice un rápido movimiento. Solo quería besarlo, sentirlo. Sentir que aquellos labios me pertenecían a mí.
- Solo serán un par de semanas, no creo que tardemos mucho, tenemos un estudio en casa, así que no será problema.
- Tom, solo ten presente que no importa cuanto tiempo tardes, te estaré esperando.
- Y por esa razón no aré nada estúpido.
Y ahí estábamos. Besándonos, expresando el gran amor que sentíamos el uno al otro.
- Extrañaré esto – sonrió
Solo estuvimos juntos por unos minutos, ya que era muy tarde y estaba cansada por todo lo que había hecho en el día.
Tom antes de irse me comunico que mañana sería un día muy divertido. Realmente odio cuando Tom dice esas cosas. Siempre me deja con dudas y paso la noche entera pensando en ello.
Luego de ordenar y apagar las cosas en el primer piso, subí a mi habitación y me acosté, perdiéndome en un profundo sueño.



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Realmente lo siento. Sé que he tardado muchísimo en subir capítulos, pero realmente esta no fue mi semana. Podría decir que a sido la peor hasta el momento, pero bueno… Con respecto a la fic, siento que está aburrida, no lo sé. Ya no me gusta :/ , no sé que piensen ustedes, pero a veces me dan ganas de cerrarla, pero luego pienso en ustedes >.<. Bueno gracias por leer *-* , y por sus comentarios. Son las mejores las adoro ♥.

lunes, 10 de octubre de 2011

Capítulo 19: “Es ahora o nunca”

Narra Tom:

Jamás creí que algún día sentiría esto. Es extraño. Desde que ella se fue mi mundo se derrumbo. Todo lo que fue felicidad, se torno triste. Los días soleados, grises. Todo lo que para mí fue perfecto, se invirtió en algo imperfecto. Recuerdo haber maldecido a todo y a todos. Realmente no sabía ni quien era. A decir verdad, ni yo mismo me reconocía. Solía ser un chico mujeriego. Sí, lo reconozco, las mujeres me vuelven loco. Mis días solo consistían en hacer conciertos junto a mi hermano y los chicos. Tocar con pasión mi guitarra y llenar de locura a las chicas. Firmar autógrafos y sacarnos fotos con los fans. Y al finalizar, ir a alguna fiesta.
Todos los días era lo mismo, no había nada nuevo. Lo único nuevo eran los fans, eso me ponía muy feliz. Me gustaba ver sus caras felices, ver representadas en ellas sus emociones. Por esa razón siempre daba lo mejor de mí, para que cuando finalizara el concierto, ellos se fueran contentos. Pero, mi felicidad no duraba mucho tiempo. Frente a las cámaras mostraba un lado diferente de mí, el Tom sexy, el fuerte. Pero detrás de ellas era todo completamente distinto.
Al momento de ir a dormir, daba vueltas por mi cama. Pensaba en muchas cosas. Reiteradas veces me preguntaba “¿encontraré mi verdadero amor?”, pero claramente no podría responderme a aquella pregunta, ya que ni siquiera podía responderme esta: “¿Qué es el amor?”. Claro, ¿cómo podría responderme aquello si nunca lo había sentido? Quizás he estado con muchas mujeres, pero con ninguna he experimentado lo que es el verdadero amor.
Me siento completamente cursi al pensar esto, creo que mi hermano me esta contagiando sus sentimientos.
Cuando me vine a vivir con Bill a Los Ángeles, pensé que sería divertido. Nueva vida, nuevas chicas. Así fue, conocí a muchas chicas, reconozco que eran bastante lindas. Pero, ninguna me hacía sentir algo especial, nada era nuevo. Me resigne a que mi vida sería así. Una simple relación de una noche.
Como mis vacaciones habían comenzado, todos los días salía, ya sea a divertirme o simplemente para salir y no estar en casa.
Cierto día salí, la verdad es que ese día no tenía ánimos de nada, pero algo me decía que lo hiciera. Así lo hice. Tome mi auto y me dirigí al centro comercial.
La verdad es que me sentía estúpido, le había hecho caso a mis instintos. Sin más que hacer en ese lugar, me decidí a volver en busca de mi auto y dirigirme a casa. Hasta que en ese momento algo ocurrió.
¿Cómo olvidar aquel día? Aquel en el que mis ojos vieron a la niña más hermosa de este mundo. Había derramado su malteada en mí, pero ¿qué importaba?
“Lo siento mucho”. Tres palabras. Sólo tres palabras fueron suficientes para volverme completamente loco. Pude notar que no era de aquí, en un momento hablo en otro idioma, español. Pero, ¿qué importaba?, ella sabía hablar en ingles, y eso era lo que importaba. Y si no hubiera sabido hablar en ingles, ¿qué importaba?, yo mismo hubiera pagado para que alguna persona le enseñara.
Estuve con ella solo por algunos minutos. Minutos que para mi valieron más cualquier cosa. ¿Había encontrado a la chica?, al parecer sí.
¿Quién iba a pensar que seríamos vecinos? Tal parece que algo quería el destino.
No habían pasado ni siquiera dos días y ya quería hacerla mía. Pero algo pasó. No pude… ¿Qué pasaba con migo? Todo era confuso, extraño. No quería hacerle daño. No podía lastimarla, no quería dañarla, era tan frágil, delicada, hermosa. Fue algo realmente increíble, tuve fuerza de voluntad.
¿Cómo olvidar nuestro primer beso? Fue algo único, perfecto. Nunca en mi vida me había sentido nervioso al besar una chica. Claro, ella no era un chica cualquiera. Ella era única. Especial.
Todo en ese periodo fue hermoso. Mi vida volvió a tener luz. Volví a sonreír. Ella me había devuelto el aire que me faltaba, el color a mi vida, las energías para seguir viviendo, pero todo era demasiado bueno para ser verdad…. La separaron de mí. Ella volvió a su país. Estuvo a miles de kilómetros lejos de mí. La única vía de comunicación era a través de nuestros celulares. Como los amaba en esos momentos, aun que no era suficiente. No era lo mismo. La necesitaba con migo, a mi lado. Necesitaba sentir sus brazos rodear mi cuello, sentir sus calidos labios junto a los míos. Sentir que ella solo pertenecía a mí y a nadie más.
Mi forma de pensar cambió cuando ella y yo dejamos de comunicarnos. ¿Qué fue lo que paso?, ¿por qué de un momento a otro ella dejo de hablarme?, a caso, ¿ya no sentía algo por mi? Claro, lo supuse. Ella era igual a todas. Una interesada, una busca fama.
Por alguna razón me dolía pensar de esa forma. Podía sentir que ella no era así. Desde que la vi, supe que era diferente a todas.
Cinco meses. Un periodo difícil. No saber nada de ella, me hacía sentir mal. Traté de reemplazar su puesto. Caitlin, la chica que había conocido no mucho tiempo después que (tu nombre), había tomado su lugar. Estar con ella me ayudo a distraerme. Hacía muchas cosas con ella, entre ellas tener sexo. Pero por más que trataba no podía. Cada vez que estaba en mi momento con Caitlin, aparecía ella. Inundaba mi mente con sus hermosos ojos, sus labios, todo su ser. Cerraba mis ojos para pensar que era ella quien en esos momentos estaba junto a mí, pero al abrirlos me daba cuenta de que no era así. En su lugar estaba ella, Caitlin. Mi vida era un asco, no era vida.
Las personas suelen decir que después de todo lo malo, viene algo mejor. Y, así fue.
Mis ojos se iluminaron al ver aquel hermoso ser. Había vuelto. Ganas no me faltaron de correr y abrazarla, decirle lo mucho que la había extrañado, pero no podía. Junto a mi se encontraba Caitlin. No sé por qué razón me reí ante el estúpido comentario que hizo y claro, para rematar la besé. Por primera vez en mi vida me sentí el ser más repugnante que haya pisado este planeta. ¿Cómo fui capaz de tal cosa?, besar a otra chica frente a (tu nombre). Realmente me sentí un completo imbécil.
Luego ocurrió lo que no quería. (Tu nombre) conoció a Caitlin. Lo peor es que Caitlin salió con su estúpido comentario. Lo que más me asombro es que (tu nombre) fue muy firme al dar su respuesta. Y ahí iba de nuevo, Caitlin y sus comentarios.
-“¿Te gustaría quedarte?, mi novio y yo íbamos a ver una película juntos.”- ¿Novios?, ¡por favor! Jamás le pediría a una chica que fuera mi novia. Ni aun que estuviera muy ebrio. Inmediatamente desmentí aquello. Y ahí estaba, su hermosa voz. Inundando mis oídos. - “No es necesario que mientas Tom, ¿te avergüenza reconocer a tu novia?, vaya… será mejor que me vaya, así los dejo solos y disfrutan de su película.” - ¿Mentir?, jamás mentiría con algo así.
Al momento en que ella salió, me excuse con Caitlin diciéndole que iba al baño. Necesitaba hablar con ella. Emprendí marcha a toda prisa. Por suerte la había alcanzado. Tome de su brazo y la voltee para poder mirarla. Comenzamos a hablar. Pude notar que ella estaba muy molesta y sólo quería irse. Ella en un momento me contó todo lo que había pasado en esos cinco meses. No puedo creerlo… Ella sí me espero, ¿y yo que hice? Meterme con la primera que se me cruzó por delante. - ¿Aún sientes algo por mi? – Fui algo directo, pero necesitaba saberlo. Necesitaba saber si aún tenía una oportunidad con ella. - No… No siento nada por ti. – Esa fue su respuesta. Mentía. Podía notarlo en sus ojos. Pero aún así lo negó.
Tenía que hacer algo. Tenía que volver a hablar con (tu nombre). Tenía que explicarle todo. Decirle lo mucho que la extrañaba. Pero para poder hacer eso tenía que hacer una cosa muy importante. Deshacerme de Caitlin. Sí, suena un poco frío, pero es la palabra exacta. La cite para el día siguiente, necesitaba hablar con ella y terminar de una vez con todo esto. Al día siguiente salí a su encuentro, al verla me di cuenta de que se veía cansada, estaba con la ropa algo desordenada. Claro, era obvio lo que había hecho. Era igual a todas las demás. Lo que no podía creer era que ahora quería hacerlo con migo. Realmente es una completa descarada. ¿Cómo diablos pude estar con ella? Inmediatamente me negué y le pedí que me siguiera, no quería perder más tiempo, necesitaba que esto terminara pronto.
Una vez en casa, nos sentamos en el sofá y le comencé a platicar.
- Caitlin, lo nuestro no funciona, creo que sería mejor que todo terminara.
Sí, fui directo, pero no quería dar rodeos, quería ir justo al grano.
Ella creyó que estaba mintiendo. Para olvidar mi comentario, se sentó sobre mis piernas y comenzó a besar mi cuello. Estaba enfurecido, por esa razón aparte a Caitlin de mí y me pare rápidamente.
- Hablo en serio Caitlin, no vuelvas a hacer eso. Ahora te pido por favor que salgas de mi casa.
- Eres un estúpido Tom Kaulitz. Sé que me estas cambiando por otra, pero ten esto en mente… Nadie se deshace de mi así, nadie. Juro que si te veo junto a otra, escúchame bien y que no se te olvide. La mato. ¡Escuchaste!, la mato. Te are la vida imposible Kaulitz, a ti y a esa maldita.
Dicho eso salió dando un fuerte portazo. La verdad es que no me importo en lo más mínimo su comentario. En estos momentos lo más importante para mi era ella. Mi pequeña.
Rápidamente busque un lápiz y un papel. En el escribí: “te espero detrás del gran árbol que se encuentra en la plaza. Por favor no faltes, te estaré esperando”.
Esta era mi única oportunidad, y no podía perderla. Salí de mi casa prácticamente corriendo. Al momento de estar frente a la casa de (tu nombre), caminé hasta la ventana de su habitación. Para mi suerte esta se encontraba abierta. Deposité el papel sobre el marco de la ventana y luego golpee el vidrio. Salí corriendo de ahí directo a la plaza.
Me escondí detrás de aquel gran árbol, en el cual la había citado. Rogué en mi mente que apareciera. No muchos minutos se encontraba ahí. Di la vuelta por el costado del árbol, sorprendiéndola por su espalda. Aún se notaba molesta, pero eso no me impidió decirle todo lo que pensaba y sentía. Me fue algo difícil expresarme así ante una chica, ya que nunca antes lo había hecho. Al finalizar le hice la pregunta que en mi mente rondaba y me inquietaba. – “Tu… ¿aún sientes algo por mi?” – Sí, necesitaba saberlo. Hubo un silencio. No sabía que pensar, mis únicas esperanzas desvanecían, hasta que habló. - Tom… yo… si… Aún siento algo por ti y no sólo una cosa, sino que miles. -
Solo eso basto. Nada más que eso. Mi corazón se estremeció, mis nervios se apoderaron completamente de mí. ¿Por qué razón?, no lo sé. La abracé. Con ambas manos tomé de su rostro y la besé, como nunca lo había hecho. Me había apoderado por completo de su boca. Extrañaba nuestros armoniosos besos, que danzaban a un compás perfecto.
No quiero separarme de ella. Nunca más. Quiero que ella me pertenezca a mí y a nadie más que a mí. Suena un poco egoísta, pero no puedo estar sin ella. Algo tenía que hacer. Pensé en darle una sorpresa. Después de ir a dejarla a su casa, volví a la mía. Ahí se encontraban los chicos, quienes veían una película. Me uní a ellos. Nos fuimos a dormir alrededor de las dos de la mañana.
Estaba durmiendo profundamente. Entre sueños siento que alguien acariciaba mi mejilla. Eran las manos más suaves del mundo. Escuche como lentamente se iba. Abrí mis ojos y respiré profundamente. En mi habitación se encontraba impregnado su rico aroma. Me levante y me dirigí al fondo del pasillo. Sabía que era ella, así que le daría una sorpresa cuando abriera la puerta. Al momento en que abrió la puerta grite - “¡Mi pequeña!” – No fue buena idea, ya que se asustó. Estuve con ella solo por un corto tiempo. Tenía que darme una ducha. Le pedí que me esperara y ella así lo hizo.
Tome una ducha, luego con una toalla me envolví la cintura. Fui a mi habitación y busque algo para ponerme. Volví al baño a lavarme los dientes y colocarme colonia. Una vez listo baje hasta el living. Me pare en el marco de la entrada y le hice señas para que me siguiera. Caminé hasta la cocina y me escondí detrás de la puerta. Cuando escuche que ella estaba ahí, camine y la abracé por la cintura. - ¿A quién buscas? – Le pregunte mientras depositaba mi mentón en su hombro. - A ti – respondió ella con una dulce voz. - Pues, aquí estoy… - respondí susurrándole en su oído. Ella volteo quedando frente a mí. Acaricie su mejilla, la miré y torpemente le sonreí.
Besé sus labios. Me era imposible resistirme. Dí fin a aquello, regalándole una sonrisa. - A las cuatro de la tarde pasaré por ti. Te daré una sorpresa. – Le dije. Ella se negó diciendo que no era necesario. ¿Qué está diciendo?, ¿no es necesario? ¡Claro que lo es!, por ella haría todo. Nos abrazamos y despedimos.
Una vez que ella se fue, emprendí marcha con mi plan. Fui a la cocina y preparé sándwiches vegetarianos, busqué algunas bebidas en el refrigerador, fresas, uvas, en fin muchas cosas más. Busqué un bolso para colocar aquellas cosas, ya que no tenía un canasto y tampoco pensaba en salir con uno. Me sentía ridículo. Con mucho cuidado puse las cosas dentro de el y salí de la casa. Caminé hasta la parte trasera del condominio, ahí se encontraba una especie de bosque.
Cuando llegue con mi hermano a vivir a este lugar, cierto día salimos a inspeccionar el lugar. Nos metimos al bosque y comenzamos a buscar si había algo. Entre mover ramas y ramas encontramos una laguna. Era un lugar realmente hermoso. Ambos nos acercamos y sentamos a la orilla de ella. Comenzamos a hablar sobre cosas de la vida, no sé como llegamos al tema del amor. Algo que no me gusta hablar mucho, pero sabía entenderme con mi gemelo…
Una vez que termine de ordenar todo, volví a mi casa y me cambié de ropa. Les dije a los chicos que saldría y que no me llamaran. Salí y emprendí marcha hasta la casa de (tu nombre). Toque el timbre y no mucho tiempo después me abrió la puerta. Ahí estaba ella, radiante como siempre. - Que linda te vez – le dije, claro, era necesario decirlo, realmente se veía linda. - Gracias Tom… Tú también te vez lindo… - dijo algo avergonzada, pude notarlo ya que sus mejillas comenzaron a enrojecerse.
La guíe hasta el lugar en que tenía preparado todo. Me sentía algo nervioso, jamás había hecho algo así por una chica.
El camino era algo dificultoso. Ella reiteradas veces tropezaba con las rocas que se encontraban en el camino. Tome de su cintura para ayudarla.
- Detrás de estas ramas hay algo. Nunca he traído a nadie aquí. Solo Bill y yo sabemos de la existencia de este lugar. Espero que te guste. – Le dije mientras soltaba su cintura. Comencé a mover las ramas dejando entrar los rayos de sol que se encontraban al otro lado. Cuando lo logré, extendí mi mano para que ella pasara. - Es hermoso Tom, realmente lo es – Dijo ella apreciando todo el lugar. - Eso no es todo. Ven sígueme. – Dije tomando de su mano. La dirigí hasta la orilla de la laguna. Lugar en el cual había dejado todas las cosas.
Le había mencionado que yo había preparado todo. Que quería pasar un tiempo a solas con ella, sin que nadie nos molestase. Me asusté mucho cuando había dicho que no le había gustado, pero luego dijo lo contrario.
En estos momentos está justo a mi lado, rodeada por mis brazos. Ninguno de los dos ha pronunciado palabra alguna. Pero, ¿qué importaban las palabras? Tenerla junto a mí era más que suficiente.
- ¿En qué piensas? – preguntó ella rompiendo el silencio.
- En todo lo que hemos pasado juntos. Desde el día en que te conocí, desde el día en que nos separamos, hasta el día de hoy.
Ella solo sonrió y apoyo en mi pecho.
- Bueno, no preparé esto para nada, así que a comer – dije tomando un sándwich.
- ¿Estas seguro que no son tóxicos?, digo, no quiero morir aún
- ¿Qué insinúas?, ¿Qué mis sándwiches son malos? – pregunte en un tono exclamativo.
- No, claro que no, solo bromeo – rió
- Espero que así sea eh, por si no lo sabías soy un experto en la cocina – mencione creído.
- ¿A si?, entonces dime, ¿qué sabes hacer? – pregunto desafiante.
- Se hacer waffles, espaguetis y waffles y…. Sé hacer más cosas que tu – dije cruzándome de brazos.
- Pareces un niño pequeño – rió y luego se acerco a mi – Me encanta cuando te pones así.
Esta pequeña era muy coqueta cuando se lo proponía, aun que no dejaba de lado su ternura. Es realmente hermosa.
- ¿Sabes?, cuando Bill y yo encontramos este lugar hicimos un compromiso – la miré a los ojos – Prometimos que solo traeríamos a este lugar a la persona que realmente fuera importante en nuestra vida. Y tienes que saber que tú eres la primera chica que traigo a este lugar.
Diablos, no resisto. Esto me está matando. Si no lo digo ahora me arrepentiré por el resto de mi vida. Es… es ahora o nunca.
- (Tu nombre), eres tan hermosa. Desde el primer día que te vi, te hiciste alguien especial para mí. Llenaste mi vacío, le diste luz a mi vida, me devolviste la felicidad. En pocas palabras cambiaste radicalmente mi vida. Por primera vez en mucho tiempo siento algo hacia una chica. Y me siento feliz de saber que esa chica eres tú. No me importa el que dirán, no me importa tu edad, yo quiero que seas parte de mi vida, así como me gustaría ser parte de la tuya. Tú me hiciste cambiar. Solía ser el mujeriego y así creí que seguiría mi vida, pero llegaste tú e hiciste cambiar mi forma de ser y de pensar. Yo… yo me enamore perdidamente de ti. Tú… ¿quieres ser mi novia?
Lo dije. Por fin lo dije, por fin pude decirle todo lo que sentía hacia ella. No me importa si me rechaza, yo necesitaba decirle lo que realmente sentía.
Ella me miro asombrada, sus ojos comenzaron a cristalizarse. Se puso se rodillas frente a mi y comenzó a acariciar mi mejilla. Poso su mirada fijamente en mis ojos.
- En mi vida, nunca había sentido algo así. Jamás había experimentado el sentimiento del amor. Hasta que llegaste tú. Conocerte fue lo mejor que me pudo haber pasado. Poco a poco el eclipse fue desapareciendo, dejando ver al hermoso sol que había detrás de el. Ese sol eres tú Tom. Me alegra saber que te hice cambiar, pero no para mal, sino para bien. Desde ese entonces me volví loca por ti. No podía resistirme a la idea de no tenerte. Pero cuando vi que estabas con Caitlin me resigne a que te perdí. Y ahora esto… Tú y yo, sentados frente a frente diciéndonos a la cara todo esto. Tom Kaulitz eres todo para mí, eres mi vida. Si de algo estoy segura, es que estoy perdidamente enamorada de ti. Sí, si quiero ser tu novia.
Definitivamente ella era mi todo. Mi ser perfecto. Mi vida entera. Ahora oficialmente era mía. Ella pertenecía a mi vida. A mi mundo.
Tome su rostro y la besé como nunca. Este beso era completamente diferente a los anteriores. Este beso indicaba el inicio de nuestro noviazgo. El inicio de una historia sin fin. Mientras ambos nos besábamos, lentamente me fui recostando sobre el pasto. Al finalizar aquel hermoso beso, ella se recostó a mi lado, apoyando su cabeza en mi pecho. Yo acariciaba su suave mejilla.
- Prometo que no te fallaré. Prometo no hacerte daño nunca. Gracias por aceptar ser mi novia, no sabes lo feliz que estoy mi pequeña. Yo… Te amo.
Ella subió su cabeza y me miro con una gran sonrisa. “Yo también te amo Tom” dijo con una dulce voz. Se acerco a mí y besó mis labios.
Estuvimos en ese lugar hasta que atardeció. Puse las cosas que habían quedado en el bolso. Me paré, sacudí mis pantalones, los cuales tenían pasto seco y ayudé a mi pequeña a ponerse de pie. Tomé de su mano entrelazando nuestros dedos y nos dirigimos a casa.
- ¿Me acompañarías primero a mi casa?, quiero ir a dejar el bolso
- Claro – sonrió
Caminamos hasta mi casa. Abrí la puerta y entramos. Caminamos hasta el living, en el cual aún se encontraban jugando los chicos. Los chicos al verme quedaron sorprendidos. Dejaron de jugar y enfocaron sus miradas en mi mano, la cual aún estaba entrelazada con la de mi pequeña.
- ¿De que nos perdimos? – pregunto Georg.
- Bueno, aprovechando que están todos aquí, quiero informarles que (tu nombre) es, mi novia – dije mirándola a los ojos.
- ¿Novios?, ¿ustedes?, ¡que buen chiste Tom! – exclamo Gustav. Todos comenzaron a reír.
- No es un chiste – mencione bajando mi mirada.
En ese momento Bill se acerco a mí.
- Te felicito hermano, has elegido a una buena chica – dijo dándome pequeñas palmadas en la espalda.
- Gracias hermano – le sonreí
- Lo siento Tom, pensé que bromeabas, es que… bueno tu nunca has tenido una novia oficial y bueno… perdón – menciono Gustav cabizbajo.
- No te preocupes Gustav, se que es extraño es mi, pero ella me hizo cambiar.
- Felicitaciones Tom, me alegro que por fin hayas encontrado a tu chica – sonrió Georg.
- Gracias Hagen – sonreí
Deje el bolso en la cocina mientras que (tu nombre) se despedía de los chicos. Nuevamente tome de su mano y salimos de mi casa. Caminamos lentamente hasta la suya.
- Bueno hasta aquí te dejo – dije ganándome frente a ella.
- Muchas gracias Tom, gracias por todo. Realmente este fue el mejor día de mi vida.
- También fue el mío mi pequeña. Gracias por aceptar. Te amo – dije acariciando su mejilla.
- Yo también te amo Tom – sonrió
La besé. Esta vez fue más largo. Odiaba la idea de despedirme de ella. Sé que vivimos cerca, pero no me gusta la idea de que algún día la despedida sea para siempre. Besé su frente y esperé a que entrara a su casa para irme.
Una vez que llegue a la mía, los chicos me esperaban sentados en el sofá del living. Al parecer algo pasaba.
-¿Qué pasa? – Pregunté
- Tom, acaba de llamarme David. – mencionó mi hermano.
No esperaba buenas noticias, ya que sus caras lo demostraban.
- ¿Y qué dijo?
- Tom yo sé que acabas de comenzar una relación y no quiero hacer sentir mal
- Qué mierda te dijo Bill – interrumpí enojado.
- Dijo que tenemos que volver a Alemania, necesitamos ver los asuntos del nuevo CD que grabaremos pronto… Lo lamento hermano – dijo Bill con su mirada baja.
- Maldita sea – exclame y comencé a subir las escaleras.
- Tom por favor no te enojes – decía Bill siguiéndome
- Déjame solo – mencione cerrándole la puerta en la cara.
Me recosté sobre la cama. Estaba enojado. Me sentía un completo perdedor. ¿Por qué?... ¿Por qué justo ahora?, ahora que comenzaba mi relación con la persona que más amo. Nuevamente me estaban alejando de ella. Que vida ¿no?
Tendré que lidiar con esto, después de todo esta es mi vida. Siempre ha sido así. Tuve que haberlo pensado antes. Mi vida es nómada. Siempre voy de un lugar a otro, viajo diariamente. Tendré que ser fuerte. Ahora tengo que pensar en como se lo diré a mi pequeña. No quiero dañarla, no soportaría la idea de verla mal por mi culpa.
De cualquier manera, nada ni nada me hará cambiar de parecer. Yo la amo, ella es mi vida. Podremos estar a miles de kilómetros de distancia, pero mi amor hacia ella no disminuirá, al contrarió. Crecerá más y más, ya que tan solo el saber que ella esperará por mí, mis esperanzas no desaparecerán nunca. Ella es mi fuente de energía. La razón por la que en estos momentos digo estas palabras. Gracias a ella cambié. Y por eso la amo…


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¡Hola!, perdón por hacerlas esperar >.<, pero aquí esta el capítulo. Como les prometí, es bastante largo, ¿no creen? Bueno, espero que les guste :3
Gracias por sus comentarios y por leer ñ.ñ . Adiós cuídense muchísimo, las adoro ♥.

jueves, 6 de octubre de 2011

Capítulo 18: ” Sorpresa”

Esa tarde estuve con él solo por un corto tiempo, ya que había salido sin avisarle a mamá. Tom me había dejado hasta la entrada de mi casa. Antes de irse, me había mencionado que para el día siguiente me tenía una sorpresa y que sería un día muy especial. Odio cuando hace eso. Me deja con una enorme intriga.
Al entrar a casa, me di cuenta de que papá ya había llegado. Lo saludé como lo hacia todo los días, con un gran abrazo. Antes de que pudiera preguntarle como había sido su día, se adelanto y me informo que tenía una noticia que seguro me gustaría. Obviamente pregunte de inmediato de qué se trataba. Me había dicho que en dos días más vendrían a visitarnos mi prima junto a mi mejor amigo. ¡Genial!, ahora estarán junto a mí las personas que más extrañaba. Esa noche la pasé junto a mis padres viendo una película. Cuando finalizó nos fuimos a dormir.
Hoy me desperté muy temprano. Una vez despierta me es difícil volver a conciliar el sueño, por esa razón me levante y me di una ducha. Al terminar baje a preparar mi desayuno, que solo consiste en una rica taza de leche. Como aún nadie despertaba (claro era día sábado), salí al jardín a tomar un poco de aire y aprovechar el rico sol de otoño.
Afuera ya se encontraban, como todos los días mis vecinos, ya sea regando el pasto, paseando a sus perros o simplemente sentados en sus bancas que se ubicaban bajo los árboles.
- Pero miren nada mas a esta hermosa señorita, ¿cómo has estado pequeña?, hace mucho tiempo que no te veía – saludo mi vecina.
- Así es señora Berenice ha pasado tiempo. Estoy muy bien, gracias. ¿Y usted?
- Estoy muy bien – sonrió – Y tu madre, ¿ya tuvo al bebé?
- No aún no, el próximo mes lo tendrá.
- Pero mi niña si hoy es el último día del mes – exclamó
- Eso significa…
- Que el bebé nacerá en uno de estos días – dijo apretando sus manos en forma de alegría.
- Lo había olvidado – dije tomando mi frente
- Así veo – sonrió – Mm… pequeña ¿puedo pedirte un favor?
- Claro – respondí al instante.
- ¿Puedes ir a dejar esta manguera a la casa de los jovencitos Kaulitz?, el otro día se la había pedido a uno de ellos para lavar mi auto y no he tenido el tiempo de devolverla.
- Oh si claro, con gusto iré
- Muchas gracias pequeña, eres un amor, y dile que muchas gracias.
Me despedí de ella y emprendí marcha.
Cuando llegue hasta la casa. Toqué el timbre. Pero nadie apareció. Nuevamente toqué, pero obtuve los mismos resultados. Al parecer aún dormían. Resignada a que no abrirían, voltee para irme. Pero en ese momento escuche gritar desde dentro de la casa un “ya voy”. Nuevamente voltee pero esta vez en dirección hacia la puerta.
- ¿En que lo puedo ayudar? – pregunto con una dormilona voz.
- Lo siento Bill, no sabía que aún estabas durmiendo – me excusé avergonzada.
- No te preocupes – rió mientras refregaba sus ojos - ¿Qué te trae por aquí?
- Oh si… La señora Berenice me pidió que te trajera la manguera que le habían prestado la otra vez. Dijo que muchas gracias – sonreí
Él imito mi acción y tomo la manguera.
- ¿Quieres pasar?
- Oh no, sólo vine a eso.
- ¡Vamos!, además ahora no creo que duerma más – sonrió
- Pero…
- Nada de peros – interrumpió a la vez que tomó de mi brazo y me entro a su casa.
- ¿Aún duermen? – pregunte.
- Al parecer sí, pero cuando me levante a abrir la puerta, Gustav se encontraba en la ducha – menciono Bill mientras se dirigía a la cocina.
Yo le seguía por detrás.
- ¿Quieres comer algo? – pregunto mientras preparaba café.
- No Bill, gracias – sonreí
- Bueno pues yo si, ¡muero de hambre! – exclamó tocando su estomago.
- Yo también – agrego Georg, quien entraba a la cocina.
- Eso es normal en ti – comento Bill.
- Muy gracioso Bill – dijo irónico. Puso su mirada en mi y se acerco – Hola (tu nombre)
- Hola Georg – saludé dándole un abrazo al cual correspondió.
- Qué gusto verte
- El gusto es mío. Me alegro mucho que te haya recuperado – mencioné
- Gracias – sonrió
- Creo escuchar la voz de la niña más tierna de este mundo, ¿es así o alucino? – pregunto alguien mientras bajaba las escaleras.
- Escuchaste bien Gustav – dijo Bill tomando un sorbo de su café.
- ¡(Tu nombre)! – Exclamó abrazándome
- ¡Hola Gus! – saludé correspondiendo su cálido abrazo.
- ¿Cómo estas? – mientras se sentaba a un lado de Georg.
- Bien, muy bien – sonreí - ¿y tú?
- Con mucha hambre. Pero estoy bien – soltó una leve carcajada.
Conversamos un tiempo. Por algún motivo me sentía rara. Estaba inquieta.
- Bill
- ¿Si?
- ¿Puedo ir al baño? – pregunté con algo de vergüenza.
- Pero claro que sí – rió
Me retiré de la mesa. Me dirigí hasta las escaleras, subiéndolas a saltos. Al llegar arriba, divisé seis habitaciones. Tres de ellas se encontraban con sus puertas abiertas. No sabía cual era el baño, así que comencé a mirar las habitaciones.
Me sentía como una espía. Una intrusa. Pero para hallarlo tenía que buscar.
No era ninguna de las habitaciones abiertas, ya que en ellas pude ver camas deshechas. Me dirigí hasta una habitación que se encontraba al lado izquierdo. Cuidadosa y silenciosamente abrí la puerta. En ella se encontraban muchas guitarras, algunos bajos, una batería y tres micrófonos. Cerré la puerta y de la misma manera abrí la puerta que se encontraba a mi lado derecho. En ella la luz era escasa. Los rayos de sol apenas entraban por las pequeñas aberturas de la cortina.
Cuando mis ojos pudieron adaptarse bien a la falta de luz, pude notar que alguien se encontraba ahí. Estaba durmiendo. Me acerque un poco, para poder apreciar bien. En aquella cama se encontraba mi delirio. Tom. Realmente se veía hermoso. En su rostro se podía notar paz, tranquilidad. Se veía inocente.
Cuidadosa y delicadamente, acaricié su mejilla. Esta se encontraba calida. Sonreí torpemente. Me alejé de él y salí de su habitación. Cerré cuidadosamente la puerta. Me dirigí hasta el fondo del pasillo. Ahí se encontraba mi última opción. Abrí la puerta, entre y cerré con seguro. Abrí la llave. Coloqué mis manos por donde caía el agua. Cogí un poco y moje mis mejillas. Me miré al espejo que se encontraba frente a mí. Arregle un poco mi pelo y nuevamente coloqué mis manos bajo la llave, pero esta vez para beber un poco de agua. Cerré la llave y sequé mis manos. Saqué el seguro y abrí la puerta.
- ¡Mi pequeña! – grito
Aquello provoco que dejara salir un brinco del susto, acompañado de un gran grito. Tom comenzó a reír a carcajadas.
- ¿Por qué te ríes? – exclamé furiosa.
- Es que… tú… y el grito… y saltaste – decía mientras aún reía.
- No le veo lo gracioso Tom – mencione molesta
- ¿Te enojaste? – preguntó en tono burlón.
- No
- ¡Si te enojaste! Mi pequeña no fue mi intención asustarte, solo quería darte una sorpresa
- Vaya sorpresa – dije irónica
- Lo siento – sonrió – Es que estaba durmiendo y de pronto entre sueños sentí que un ángel acariciaba mi mejilla. Se sentía tan real. Desperté pensando en aquello. De pronto en el aire siento un aroma que se me hacía muy familiar. Seguí los rastros de aquel exquisito aroma. Y lo encontré. Ahora veo que no fue un sueño, todo fue real. Y encontré a aquel ángel. En estos momentos se encuentra frente a mí. – Sonrió y me abrazo – Mi día ya a comenzado hermoso, y espero que así termine.
Beso mi frente, y suavemente comenzó a acariciar mi cabello.
- Bueno – dijo apartándose de mi - ahora me daré una ducha, no tardo.
- Bueno – voltee para bajar.
- Oye
- ¿Si? – giré mi cabeza hacia él.
- No te vayas, o sino me enojaré – advirtió serio. Luego rió
- No me iré Tom – sonreí
Baje las escaleras y me dirigí a la cocina. Los chicos ya no se encontraban ahí. “Estamos en el living” grito Bill. Camine hasta el living, en el cual se encontraban los chicos.
- ¿Qué hacen? – pregunté curiosa.
- Jugaremos Nintendo Wii Sport – exclamo Bill aplaudiendo.
- ¿Quieres jugar? – pregunto Georg mientras instalaba el juego.
- No gracias, paso – dije
- Entonces toma asiento y aprecia mi victoria – dijo en un tono orgulloso Bill
- Si Bill, sueña. No ganaras – mencionó desafiante Georg.
- Ya lo veremos – contestó
- 3…2…1 ¡A jugar! – Exclamaron al unísono
- Parecen unos verdaderos niños – menciono Gustav, quien se encontraba sentado junto a mí.
- De vez en cuando es bueno tener su momento de niñez – sonreí mientras veía a los chicos jugar.
Mientras jugaban, Gustav y yo nos reíamos de los fracasos de Bill. De reojo divisé a Tom, quien se encontraba en el marco de la entrada al living. Hizo una seña de “ven” con su mano. Me disculpé con Gustav y le dije que iría a la cocina.
Me levante del sillón, pero al ver nuevamente el marco, Tom no se encontraba. Camine por el pasillo que daba a la cocina. Entré, pero tampoco lo divisé. Camine hasta la gran ventana que daba la salida al patio. Mire hacia fuera, pero nada. De pronto sentí como unos brazos rodeaban mi cintura y un mentón se posaba sobre mi hombro derecho.
- ¿A quién buscas?
- A ti
- Pues, aquí estoy… - susurro a mi oído.
Sentir su aliento chocar contra mi oreja provoco que mi piel se erizara por completa. Voltee para poder apreciar mejor su rostro. Él suavemente acariciaba mi mejilla. Yo sólo tocaba su pecho. Poso su mirada en mí, y tiernamente me sonrió.
Ahí estábamos de nuevo. Besándonos. Expresando el cariño que nos teníamos mutuamente. Su hermosa sonrisa, dio fin a aquello.
- A las cuatro de la tarde pasaré por ti. Te daré una sorpresa.
- Tom, no es necesario…
- Shh…- me calló – Para mi sí lo es, y te la daré.
Nos abrazamos y despedimos. Si. Tenía que volver a casa, mis padres se preocuparían por mí. Me despedí de los chicos, quienes aún jugaban y salí de ahí.
Mis padres no se molestaron. Sabían que estando dentro del condominio nada malo podría pasarme.
Mi padre propuso salir a comer a un restaurante. Subimos al auto y nos dirigimos al centro de la ciudad. Como típico de día sábado, la ciudad se encontraba repleta de personas. Pero eso no impidió que comiéramos.
Al terminar, volvimos a casa. Eran alrededor de las tres de la tarde. Aproveche mi tiempo libre para cambiarme de ropa y arreglarme el pelo. Baje al primer piso y me dirigí al living. Prendí la televisión para rellenar al tiempo sobrante, mientras llegaba Tom. Le mencioné a mamá que saldría con él. Ella sonrió y comenzó a molestarme. Y, acepto. Decía que Tom era un buen chico y confiaba que no me pasaría nada malo. Me alegra saber que mamá piense así. Me gustaría que papá también tuviera esa manera de pensar… Difícil.
Al escuchar el sonido del timbre, apague la televisión y fui a abrir la puerta. Era él.
- Que linda te vez – sonrió
- Gracias Tom… Tú también te vez lindo… - mencione algo avergonzada.
- ¿Vamos? – pregunto ofreciendo su brazo.
- Vamos – afirme, tomándolo.
Caminamos por todo el condominio. Tom me guío hasta un lugar que para mi no existía hasta ahora. Caminamos hasta el final del recinto. Era una especie de bosque. Era extraño, jamás creí que más haya de mi casa se encontraba una especie de bosque. El lugar tenía muchas rocas, las cuales hacían que tropezara. Tom lo notó y me tomo de la cintura, apegándome hacia él. Llegamos hasta un lugar vacío. Frente a nosotros solo se encontraban árboles y ramas.
- Detrás de estas ramas hay algo. Nunca he traído a nadie aquí. Solo Bill y yo sabemos de la existencia de este lugar. Espero que te guste.
Soltó mi cintura y tomo las ramas que se encontraban frente a nosotros. Las movió hacia un lado dejando entrar algunos rayos de sol desde el otro lado. “Adelante” dijo extendiendo su mano. Camine y traspasase aquello.
En mi vida había visto aquello. Era hermoso. Un paraíso. Jamás paso por mi mente que en el lugar que vivía había algo tan hermoso.
- Es hermoso Tom, realmente lo es.
- Eso no es todo. Ven sígueme.
Tomo de mi mano y me dirigió hasta la orilla de aquella laguna. Ahí se encontraba un mantel con diversas cosas para comer.
- Esto es una especie de “picnic”. Yo lo hice. Quería pasar un tiempo a solas con tigo, sin que nadie nos molestara y viera. Espero que te guste – sonrió.
- No me gusta. – Me miró asustado – Me encanta, es lo más hermoso que alguien haya hecho por mí.
Sonrió y me abrazo. Ambos nos sentamos y comenzamos a hablar.



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¡Hola! Lamento MUCHO la tardanza >.<, pero ahora si tengo más tiempo. El capítulo es algo corto, pero salía muy largo si lo escribía todo. Prometo que el próximo sí será más largo. Ahora me voy ya que es tarde y bueno… me están retando jajaja >.<.
Muchas gracias por sus comentarios. Me hacen muy feliz :D. Sin duda son las mejores, las adoro ♥.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Capítulo 17: “¿Aún sientes algo por mi?”

- ¿Por qué dijiste eso?
- ¿Qué cosa? – pregunte confusa.
- Eso de “espero que seas feliz junto a Tom”, ¿qué te pasa?
- A mi no me pasa nada, solo digo la verdad
- Y ¿cómo sabes que es verdad?
- ¿Entonces es mentira?, ¿sólo juegas con ella?
- Bueno…
- Ves… Tom abre los ojos, ¿no te das cuenta de lo que dices?
- Pero…
- Pero nada Tom – interrumpí - No lo hagas, no juegues con sus sentimientos.
Comencé a caminar, pero nuevamente tomo mi brazo impidiendo que siguiera mi camino.
- Espera…
- ¿Qué pasa ahora?
- ¿Qué fue lo que paso?
- ¿A que te refieres? – pregunte sin entender.
- ¿Por qué no contestaste mis llamadas?, ¿por qué de repente dejaste de hablarme?
- ¿De que sirve decírtelo?, ya nada importa.
- A mi si me importa, por favor dime que fue lo que paso
- Si en verdad quieres saberlo, esta bien, te lo diré. Ese día que me llamaste había pasado un inconveniente, corrí hasta el baño para esconderme, en ese momento tú me llamaste, lo que no sabía era que me estaban espiando. Al salir del baño en el cual estaba, se encontraba Gabriela, una niña que me odia. Me había preguntado con quien estaba hablando, no le quise decir, por ese motivo me quito el celular del bolsillo de mi delantal y lo arrojo al suelo. Este se quebró, pero no le basto con eso, sino que lo boto también en el escusado. No sabes cómo me sentía en ese momento, sabía que era el único medio de comunicación que tenía con tigo, pero gracias a ella se esfumo. Día a día pensaba en cómo estarías, que era lo que pensabas de mí… “sólo quiso estar con migo por mi dinero y fama”, “es igual a todas”… Siempre pensaba en lo peor – mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas – Todos los días tenía la certeza de que volvería a Los Ángeles, jamás perdí las esperanzas. Sabía que algún día te podría ver y poder gritar a los cuatro vientos lo mucho que te extrañaba, pero nada era como pensaba… ¿Qué ingenua no?, cómo pude creer algo así… ¿Cómo pude creer que sería alguien especial para ti?, yo… no valgo nada. Comparada con la chica que estas, no soy nada… Ella lo tiene todo… es alta, delgada, es casi de tu misma edad, es… es perfecta. ¿Y yo?, simplemente todo lo contrario… Creo que elegiste bien… Por favor, no la hagas sufrir Tom.
Ya no podía seguir. Si pronunciaba una sola palabra más estallaría en llanto. Tom puso toda su atención en mí al momento de decirle todo. Su asombro era tal que no era capas de pronunciar palabra alguna. Me sentía ridícula. Sin mas que decir, voltee y comencé a caminar.
- ¿Aún sientes algo por mi?
Aquella pregunta provoco que parara instantáneamente. ¿Cuál era su propósito?, acaso ¿quería hacerme sentir peor?
- ¿A qué quieres llegar con eso Tom? – pregunte aun dándole la espalda.
- No me has respondido aún
- No… - voltee - No siento nada por ti.
- Mientes
- ¿Cómo sabes que miento?
- No sabes mentir – comenzó a caminar hasta donde yo me encontraba.
- ¿A sí? – Pregunte desafiante
- Claro que sí, lo puedo notar en tus ojos – dijo acariciando mi mejilla.
- Ya déjame – dije apartándome - tengo que irme, adiós.
Camine hasta mi casa, esta vez sin interrupciones. Al llegar a casa, no encontré a mamá por ninguna parte. Mi última opción fue buscar en el patio de la casa y, en efecto, ahí se encontraba tejiendo lo que al parecer era un chaleco.
- Hola mamá, ya he vuelto
- Hola hija, ¿cómo te fue?
- Bien… ¿qué haces? – pregunte cambiando de tema, en realidad no quería hablar sobre lo que ocurrió hoy.
- Estoy tejiendo un chaleco para tu hermano – respondió sonriente mamá, mostrándome lo que hasta el momento llevaba hecho.
- Está hermoso mamá
- Me alegro de que te haya gustado
- Mamá iré a mi habitación, estoy algo cansada por el paseo
- Esta bien
Camine hasta mi habitación, entre y me recosté sobre la cama. La verdad es que sí necesitaba descansar. Todo lo que había ocurrido hace unos momentos atrás me había dejando tensa.
Aquella pregunta aún daba vueltas por mi mente. “¿Aun sientes algo por mi?”…
¿Aun siento algo por él? No, creo que no. ¿O si?... Esto realmente me confunde. Nadie puede olvidar de un momento a otro a una persona que fue importante en tu vida. Tom sí fue alguien importante en mi vida. Quizás, aun siento algo por él… Pero, tengo que olvidarlo. Él ahora está con Caitlin. Sólo me queda aceptar la realidad…
Entre hacerme preguntas y buscarles una respuesta, me quedé dormida.
Los rayos del sol se reflejan en mis parpados que aún permanecían cerrados. Me senté sobre la cama y me estiré como nunca. Mire mi reloj el cual me indicaban las nueve de la mañana. Había dormido mucho, recuerdo que antes de quedarme dormida eran las ocho de la noche. Me levante, ya que había dormido lo suficiente.
Una vez lista, baje a preparar mi desayuno. En la cocina me encontré con papá, quien como todas las mañanas leía el periódico acompañada de una caliente taza de café.
- Buenos días hija, ¿cómo amaneciste? – pregunto papá dándole un sorbo a su café.
- Bien papá, ¿y tú? – pregunte mientras preparaba una taza de leche.
- Muy bien – sonrió
- ¿A sí?, ¿por qué tan feliz? – pregunte curiosa.
- Hoy comienza mi primer día de trabajo en la empresa y… al parecer ya voy retrasado – dijo mirando el reloj que traía en su mano izquierda.
- Bueno papá, cuídate mucho y que te vaya bien – dije dándole un fuerte abrazo.
- Muchas gracias hija – correspondió mi abrazo y luego se paro en busca de su portafolio.
- Adiós y no te olvides de sonreírle a los clientes
- Siempre lo hago, adiós hija – dijo cerrando la puerta.
Tomé mi taza de leche y me dirigí hasta el living, quería ver un poco de televisión.
La programación era aburrida, así que decidí salir a tomar un poco de aire. Mamá aún dormía, así que le escribí una nota y la dejé sobre la pequeña mesa de centro que se encontraba en el living. Esta decía: “Mamá, salí por los alrededores del condominio, no te preocupes por mi, volveré pronto.”
Tomé las llaves de la casa y salí.
El día estaba bastante hermoso. Los vecinos se encontraban barriendo las hojas que dejaban caer los grandes árboles. Ellos al verme me saludaban amablemente, yo les respondía de igual forma. Extrañaba a mis vecinos.
Caminé hasta la entrada del condominio. En ella, como siempre, se encontraba mi querido portero.
- Hola Evans – salude sonriente.
- Hola señorita (tu nombre), ¿cómo está?
- Bien gracias, ¿y tú?
- De maravilla – sonrió
- Esa sonrisa la conozco, ¿hay algo que no me hayas dicho? – pregunte curiosa.
- No… bueno… si. Lo que pasa es que hoy le pediré matrimonio a Rosalie – dijo avergonzado
- ¿En serio?, vaya… ¡te felicito!- le di un fuerte abrazo
- Espero que acepte – bajo su mirada
- Claro que aceptara, pude ver lo mucho que te quiere
- ¿Nos has visto? – Exclamo
- No, digo sí, una vez ella te vino a buscar y bueno… los vi, pero no los estaba espiando.
- Oh ya veo – rió
Cuando llegue a este lugar, Evans fue la primera persona en la cual tome mucha confianza. Él es un chico joven, sólo tiene veintisiete años. Ambos nos contábamos cosas cuando teníamos problemas y nos dábamos consejos mutuamente.
- No puede ser – exclame
- ¿Sucede algo malo? – pregunto preocupado Evans.
- Sh… ven sígueme – dije dirigiéndome a unos enormes matorrales.
- ¿Qué pasa?, me estas asustando – dijo mientras me seguía por detrás.
- Estoy observando a esa chica que está en el auto, se me hace muy familiar – susurre
- ¿Dónde?
- Evans… sólo hay un auto fuera del portón – dije irónica.
- Oh sí tienes razón – sonrió – y… ¿por qué la espías?
- Sólo veo que hace ahí – dije mirando por entremedio de unas ramas.
- ¿Sabes?, deberías estudiar para ser una detective – Reí ante su comentario.
- Está saliendo del auto – dije agachándome un poco más.
No podía distinguirla, ya que aún se encontraba de espalda. Para mi sorpresa no se encontraba sola, sino que también junto a ella había bajado un muchacho. Ella se había acercado a él, dándole un apasionado beso. Luego aquel chico subió nuevamente al auto y partió. Aquella chica arreglo su vestido y cabello, luego volteo
- ¡Caitlin! – exclame elevando mi tono de voz.
- Sh… – exclamo Evans tapando con su mano mi boca.
Otro portero que se encontraba en la oficina, le abrió la puerta a Caitlin. Comenzó a caminar, pero justo en ese momento aparece Tom. Pude oír lo que hablaban, ya que me encontraba escondida cerca de ellos.
- Hola hermoso – saludo la muy cínica a Tom dándole un beso en sus labios.
- Hola – saludó
- ¿Estas solo?
- Sí, Bill salio con los chicos esta mañana – respondió Tom.
- Entonces creo que tendremos mucho tiempo para divertirnos – dijo colocando sus brazos alrededor del cuello de Tom.
- No Caitlin
- ¿Por qué no? – Exclamo
- Porque no quiero y no insistas.
Así se fueron discutiendo., hasta que logré perderlos de vista.
- Que asco – exclamo Evans – Es una completa asquerosa.
- ¿Por qué? – Pregunte ingenua
- ¿Qué no te diste cuenta?, acaba de bajar del auto arreglándose la ropa y ahora vine como si nada hubiera pasado por más.
- Es una estúpida, como puede hacerle algo así a Tom…
- ¿Aun te gusta?
- No – respondí instantáneamente
- ¿Segura?
- Sí
- No te creo – rió
- Bueno…
- Sabes que puedes confiar en mi – dijo tocando mi mano.
- Sí, aun me gusta. Me… me es difícil olvidarlo. Cada día que pasa, cada vez que trato de que salga de mi mente, nuevamente aparece él. Es… es imposible olvidarlo, trato de de creer algo que me es imposible…
- Tranquila, ya veras que todo se solucionará. Conozco a Tom y también conozco a las chicas que trae al condominio. Todas son solo de una noche, nunca he visto a una sola chica que haya durado más de medio día junto a él. Pero una marco la diferencia, y esa fuiste tú. Desde que te conoció no he visto a ni una sola chica entrar y salir de aquí junto a él. Gracias a ti cambió. Bueno ahora está con esa chica, pero puedo notar que no siente nada por ella. Su cara ha cambiado mucho, ya no es el mismo Tom, el que solía estar con una sonrisa de oreja a oreja. Ahora es un Tom seco, duro, sin gracia. Si hay alguien que puede hacerlo cambiar y que vuelva a ser el Tom feliz, eres tú pequeña. Y si de algo sirve, cuando no contestabas sus llamadas, me preguntaba a mí si sabía algo de ti y me repetía cada dos minutos lo mucho que te extrañaba.
Aquellas palabras me dejaron asombrada, no sabía que decir. ¿A caso era cierto?, ¿realmente había hecho cambiar a Tom?, pero entonces ¿por qué está con Caitlin?, no lo entiendo…
- Gracias Evans – lo abrace muy fuerte.
- De nada, tú sabes que siempre estaré para ayudarte y aconsejarte – sonrió
Estuve un largo tiempo con Evans en la pequeña oficina que se encontraba a la entrada del condominio. Conversábamos de muchas cosas, nos reíamos, en fin. No mucho tiempo después, vimos a Caitlin muy enojada saliendo del condominio. Evans y yo nos miramos extrañados.
Después de haber pasado un agradable momento junto a mi querido amigo, volví a casa. Mamá estaba preparando el almuerzo. Quise ayudarla, ya que ahora le es más difícil hacer las cosas de la casa. Una vez listo el almuerzo, coloque la mesa y serví la comida. Mamá me había preguntado en donde había estado. Yo le respondí que estaba en la oficina del condominio con Evans. Mamá sabía que Evans era mi amigo, así que no se preocupaba mucho. Al terminar el almuerzo, me ofrecí a retirar la mesa y lavar los platos. Le dije a mamá que se relajara y descansara. Ella acepto y salió al patio a tomar un poco de sol y seguir tejiendo.
Levante la mesa y lave los platos. Luego me dirigí a mi habitación y decidí ordenarla un poco. Demoré alrededor de dos horas, pero valió la pena, ahora se veía más ordenada. Decidí tomar una ducha, para relajarme un poco. Al terminar me vestí y me recosté sobre la cama.
Alguien había tocado mi ventana. Me paré y me dirigí hasta ella. Ésta se encontraba abierta. Me asome para ver, pero no había nadie, pero algo había llamado mi atención. Sobre el marco de la ventana, se encontraba una hoja de papel. La tome, la abrí y comencé a leerla. En ella decía: “te espero detrás del gran árbol que se encuentra en la plaza. Por favor no faltes, te estaré esperando”
Me extrañe mucho, no tenía idea de que se trataba, ni siquiera se me pasaba por la mente quien podría ser. Al principio dudé en ir, pero al final si lo hice.
Salí de la casa y me dirigí hasta la plaza del condominio. Camine hasta el gran árbol que se encontraba ahí. Dude, pero ya era tarde, me encontraba frente a aquel árbol. Me quedé parada por algunos segundos, hasta que alguien hablo.
- Me alegro mucho de que hayas venido – sentí una voz a mi espalda. Voltee para ver de quien se trataba.
- ¿tú? – Pregunte asombrada
- Si, soy yo, ¿creías que era otra persona?
- ¿qué quieres? – Pregunte seria
- Creo que ayer no me dejaste decirte algunas cosas.
- Entonces dilas…
- ¿Te acuerdas de aquella pregunta que te hice?, la pregunta: “¿Aun sientes algo por mi?”. Bueno, quiero responderla.
Sí, aun siento algo por ti. ¿Crees que te olvidé?, porque si es así estas muy equivocada. ¿Cómo crees que te podría olvidar?, ¿cómo voy a olvidar a alguien que es especial en mi vida? No. No puedo, no podré y no podría olvidarte nunca. Eres parte fundamental en mi vida… No sabes lo que sufrí sin ti, sin tus palabras, sin tus suspiros, sin tus abrazos, sin… sin tus besos. Cuando dejamos de comunicarnos, creí que ya no sentías nada por mí. Creí que solo estabas con migo por mi fama. Traté de olvidarte, me metí con Caitlin para olvidarte. Creí que con ella olvidaría lo que había vivido junto a ti, pero fue inútil. Nada, ni nadie podrían reemplazarte, eres única. Eres especial, eres mi todo. Te extrañe tanto… Verte ayer me sorprendió mucho, estas… cambiada. Espero que solo hayas cambiado por fuera, pero no por dentro. Espero que sigas siendo igual a como te conocí. Tu… ¿aún sientes algo por mi?
Me era difícil hablar… ¿Ese era Tom?, ¿él estaba diciéndome aquellas palabras?, esto parecía un sueño… Si es así, me gustaría que nadie me despertara.
- Tom… yo… si… – una lágrima callo por mi mejilla – Aún siento algo por ti y no sólo una cosa, sino que miles.
Tom se acerco a mí y me abrazó. Él se separo un poco de mi, me miró a los ojos como nunca antes lo había hecho. Sus ojos eran tan hermosos y penetrantes que hipnotizaban a cualquiera. Con ambas manos tomo mi rostro y lentamente se acerco hasta mi rostro. Nuestros labios se rozaban, provocándome un leve cosquilleo en ellos. Su aliento chocaba contra mis labios. Ambos cerramos nuestros ojos y de un momento a otro nuestros labios ya hacían unidos. Esta vez fue completamente distinto, Tom se apodero por completo de mi boca y yo la de él. Ambos nos extrañábamos. Extrañábamos nuestros labios, los armoniosos movimientos que hacían, extrañábamos sentir el roce de nuestras lenguas que tímidamente una se apoderaba de la otra. Ahora me doy cuenta de que esto no es un sueño, esto es real. Nuestra falta de aire provoco que lentamente desasiéramos ese ansiado beso.
- Eres todo para mi, por favor no te apartes de mi lado – susurro a mi oído.
- No lo aré Tom – respondí de igual manera.
- Gracias por aparecer en mi vida. Gracias por devolverme nuevamente la alegría, gracias mi pequeña…



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¡Hola!, perdón por la tardanza, pero no sabía como escribir esta capítulo ._. , pero ahora salio, ¡por fin! Les informo que ahora será más difícil que suba capítulos seguidos, ya que hoy entre a clases, después de una larga semana de mini-vacaciones y ya empecé con trabajos. Ahora tengo que hacer un resumen de nueve videos y responder de ese resumen una guía D:, bueno me voy a hacerla >.< . Adiós y cuídense mucho ♥

PD: Gracias por los lindos comentarios, me gusta saber lo que piensan n.n y perdón por la ortografía pero estoy muy apurada >.<
PD2: Si recuerdan quien es Caitlin lean el capítulo 10 :)

viernes, 23 de septiembre de 2011

Capítulo 16: ¿Coincidencia o destino?

Después de reflexionar lo ocurrido, salí de mi habitación y me dirigí a la cocina, mamá ya tenía la comida lista. Trate de mostrarme lo más normal posible, no quería preocupar a mis padres. Estoy segura de que notaron algo raro en mí, pero ninguno pregunto nada. Ayude a mamá a lavar los platos y ordenar la mesa. Papá ya no estaba, había viajado al centro de la ciudad para estar al tanto de su trabajo que comenzaba mañana. No quería estar encerrada en la casa, necesitaba salir a despejar mi mente, lo necesitaba mucho. Le pregunte a mamá si podía dar vueltas por los alrededores, ella acepto. Tome las llaves de la casa y salí.
Comencé a caminar por la plaza, aquella en que alguna una vez camine junto a Tom. Esta vez no me sentía mal, al contrario, no sentía nada. Esta vez no lloré, las lágrimas no servían de nada, no lloraré más por un hombre, y menos por él. Me senté en una banca que se encontraba junto a un gran árbol. Las hojas ya comenzaban a caer, el otoño ya se acercaba. El lugar se veía muy hermoso, lleno de hojas de muchos colores. Los niños jugaban alegremente en ellas, junto a sus mascotas. Comencé a sonreír al ver a una niña junto a su pequeño hermano. Muy pronto tendré al mió junto a mi lado.
El ladrido de un perro me saco de mis pensamientos. Voltee hacia mi derecha y pude ver que junto a mi se encontraba Scotty. Un momento… si Scotty está aquí, significa que Tom también lo está. Esto era malo, no quería verlo, así que inmediatamente me pare y comencé a caminar hacia… hacia cualquier lado, cualquier lugar me parecía bien si no estaba él, pero para mi mala suerte Scotty comenzó a seguirme. Al parecer aun me recordaba…
- Vete Scotty no quiero que tu dueño me vea – le susurraba al perro.
Todos mis intentos fueron inútiles, mientras más le hablaba, más fuerte ladraba.
- ¿Scotty qué haces molestando a esa chica?
Diablos… no puede ser, ¿por qué a mi?, me alegro mucho estar de espalda. No sabía quien era y tampoco quería saberlo, solo quería salir de ahí lo más pronto posible.
- Lo siento si mi perro te molesto, pero siempre se me escapa – se escuso.
- Descuida, no me hizo nada – dije aun dándole la espalda.
- Un momento… ¿(tu nombre)? – dijo tocando mi hombro.
- Eh… si, ¿sabes algo?, mi madre me acaba de llamar, así que… adiós – comencé a caminar.
- Oye espera, ¿qué no me saludaras?, tan rápido te has olvidado de mi.
Esto me parecía muy extraño, definitivamente no era Tom, ya que si hubiera sido él hace mucho tiempo me habría hablado, o bueno… quizás no. Voltee para ver de quien se trataba.
- ¿Bill? – pregunte confusa.
- Claro, ¿acaso hay alguien más? – pregunto mirando a su alrededor.
- Oh no… vaya, te desconocí – exclame - Veo que te has cortado más el pelo y te has dejado crecer la barba.
- Así es – me sonrió - ¡vaya!, estas cambiada. Veo que has crecido – rió
- ¿Tu crees?, yo siento que estoy igual.
- No, es enserio estas diferente, has crecido, la ultima vez que te vi eras un poco más baja.
- Bill… tú eres el alto aquí
- Tienes razón – dijo rascado su cabeza.
Ambos nos miramos y comenzamos a reír.
- ¿Qué te trajo de nuevo a Los Ángeles?
- Bueno a mi padre lo promovieron a un nivel más alto y le hicieron elegir, si quería trabajar en mi país o aquí y bueno, el eligió trabajar aquí.
- Eso es bueno, así estarás más cerca de m…nosotros – sonrió nervioso.
- Oh si claro… a propósito, ¿Gustav y Georg aun están aquí?
- Si aun lo están, Georg está en la casa y Gustav fue de compras, pero ya está por regresar – hizo una pausa – Em… ¿(tu nombre)?
- ¿Si?
- ¿Te gustaría salir con migo? – pregunto rascándose el cuello.
- Oh claro que me gustaría, sólo deja avisarle a mi madre – sonreí
- ¿En serio?, si es así yo te acompañaré, vamos
Tomo mi brazo y caminamos hasta mi casa. Abrí la puerta y entramos.
-¿Mamá donde estas? – pregunte alzando la voz.
- En la cocina – respondió de igual manera.
- ¿Mamá puedo salir un rato? – pregunte llegando a su lado.
- ¿Salir?, ¿con quién?
- Con migo – respondió Bill llegando a mi lado.
- Oh, ¿Bill verdad?
- El mismo – sonrió
- Y, ¿qué dices mamá? – Pregunte
- Mm… esta bien
- Gracias – exclame dándole un abrazo.
- De nada, diviértanse, y Bill…
- ¿Si?
- Cuida a mi hija
- Claro que lo aré – sonrió
Bill y yo caminamos hasta la entrada de la casa.
- Bill, ¿puedes esperarme un momento?
- ¿por qué? – Pregunto confuso
- Quiero cambiarme de ropa – sonreí
- Oh claro, ve te espero
- Gracias, no tardo
Corrí a mi habitación y me cambie lo más rápido posible. En menos de cinco minutos ya estaba junto a Bill.
- Listo, vamos – dije saliendo de la casa.
- Vaya, que rápida eres, yo en tu lugar hubiera tardado…. treinta minutos – sonrió
- ¿Qué tanto haces?
- Bueno tardo más en maquillarme. Bien, ahora tú me acompañaras a mi casa, ya que también me iré a cambiar, no pienso salir así.
Caminamos hasta su casa. Al entrar me puse nerviosa, ya que no quería encontrarme con Tom, pero para mi buena suerte no se encontraba.
- Bueno, espérame aquí, ponte cómoda no tardo.
Me senté en un gran sillón. Comencé a recorrer con la mirada toda la casa. Ahora que la veo bien, esta muy distinta a como la vi por ultima vez.
Escuche que alguien estaba cantando. No era Bill, era una voz completamente distinta. Poco a poco se hacia más fuerte, hasta que llego en donde me encontraba.
-¿(tu nombre)?
- ¡Gustav! – exclame parándome y corriendo a abrazarlo.
- Vaya, pero que sorpresa, hace mucho tiempo que no te veía – dijo correspondiendo mi abrazo.
- Así es, solo he llegado hoy a Los Ángeles
- Y, ¿qué haces aquí, esperas a alguien?
- Así es, espero a Bill
- ¿Bill?
- Si, saldremos juntos – dijo Bill llegando.
- Oh… bueno, que se diviertan – sonrió Gustav.
- Gracias – dijimos al unísono Bill y yo.
- Oye Bill
- Dime Gustav
- ¿Dónde esta Georg?
- Creo que está durmiendo
- Oh, bueno lo iré a despertar con agua fría, adiós
- Pobre Georg – dije saliendo detrás de Bill.
Fuimos hasta su auto, él me abrió amablemente la puerta del copiloto. Le agradecí y subí. Luego subió Bill y ambos nos pusimos los cinturones de seguridad.
- ¿Te gustaría ir al cine? – pregunto mientras encendía su auto.
- Claro, hace mucho tiempo que no voy a uno
- ¡Que bien!, entonces iremos al cine
En el trayecto hablamos de muchas cosas. Bill contó lo que había hecho en estos cinco meses en mi ausencia. Menciono que pronto comenzarían a trabajar en un nuevo álbum. Todo el trayecto fue entretenido. Llegamos a una calle en la cual se encontraba el cine.
Bill busco un lugar para estacionarse y luego bajamos. Caminamos hasta donde se encontraba el señor que vendía los boletos.
- No puedo creerlo, eres tú (tu nombre) – grito una chica.
Voltee y para mi gran sorpresa encontré a una persona que no veía hace mucho tiempo.
- Constanza – exclame dándole un gran abrazo.
- A pasado tanto tiempo desde que no te he visto, ¿Dónde estabas?
- Es una larga historia Coni
- Algún día tendrás que contármela – sonrió mi querida amiga.
- Claro, así será – mire hacia el lado de Constanza – Veo que no vienes sola.
- Oh no, vine con Nick, estábamos comprando unos boletos para el cine.
- Hola (tu nombre) hace mucho tiempo que no te veo – me saludo con un beso en la mejilla.
- Hola Nick, así es ha pasado tiempo
- Al parecer tu también vienes acompañada – dijo Constanza
- Oh sí, chicos les presento a Bill
- Hola, un gusto – saludo amablemente mi acompañante.
- (tu nombre), ¿por qué no me habías mencionado que tenías novio? – Dijo Constanza
- ¿Novios?, ¿nosotros? – Exclame
- No, no somos novios, sólo somos amigos – respondió Bill.
- Te me haces muy familiar, acaso… ¿tú eres Bill Kaulitz del grupo Tokio Hotel? – Pregunto Nick
- El mismo – sonrió
- Bueno (tu nombre), nuestra película ya va a comenzar, nos vemos pronto, adiós.
Así se fueron Constanza y su novio. Bill y yo fuimos a comprar los boletos para ver la película. Luego compramos palomitas de maíz y algunos refrescos.
La película era bastante linda. Trataba de una pareja de enamorados que tuvieron que separarse por problemas familiares. Ellos se quería mucho, por esa razón día a día estaban en contacto telefónico, pero por motivos dejaron de hablarse. Tiempo después el destino los junto nuevamente, pero no de la forma en que ellos creían. Él ya la había olvidado, estaba con otra. Ella desilusionada, día a día vivía con un dolor en su corazón, pero cierto día su vida cambio. Ella se había enamorado de la persona que menos se esperaba, se había enamorado del hermano de aquel chico.
Un momento… ésta película se me hace familiar. Es… similar a mi vida.
En ese momento Bill tomo mi mano. Quede helada. Acaso ¿este será mi destino?, ¿será igual al de aquella la película?.... ¿será esto coincidencia o destino?... espero que no lo sea.
La película había terminado. Nos paramos y comenzamos a caminar.
- ¿Sabes algo? – menciono Bill.
- Mm… no, ¿qué debería saber?
- Estoy muy feliz de que hayas vuelto, te extrañé mucho – se acerco a mi y me abrazo.
Por un momento quede inmóvil, no sabía si corresponder a su abrazo o quedarme así como estaba, inmóvil.
No resistí y correspondí a su abrazo. Estar entre ellos me hacia sentir… bien. Me sentía querida…
- Jóvenes les pido que abandonen la sala por favor, pronto pasaran otras personas – dijo un guardia.
- Claro, discúlpenos – se escuso Bill.
Ambos salimos de aquel lugar. Bill me llevo hasta una tienda, era muy bonita.
- Espérame aquí no tardo – dijo Bill y luego se acerco hasta una joven que atendía el local.
Estuvieron conversando durante algunos minutos, luego Bill se acerco nuevamente a mí.
- Bueno, ahora nos vamos- rió
Bill comenzó a caminar, yo le seguía por detrás. Ese día habían muchas personas comprando, las cuales me empujaban al pasar. Bill lo noto y tomo de mi mano.
- Bill, ¿qué pasa si te ve algún paparazzi? – pregunte incomoda.
- ¿Crees qué me importa lo que digan o piensen? – Pregunto
- Bueno…
- No, no me importa. – Interrumpió, luego paro quedando frente a mi - No te preocupes, yo te cuidare siempre, pase lo que pase – dijo acariciando mi mejilla.
- Gracias Bill – le sonreí
- Vamos, quiero mostrarte algo en el auto – tomo nuevamente mi mano y nos dirigimos al estacionamiento.
Cuando llegamos al auto, entramos y nos pusimos los cinturones de seguridad.
- (Tu nombre)…
- Dime Bill
- Compre esto para ti, espero que te guste – dijo dándome una pequeña cajita.
La tome y comencé a abrirla. Estaba envuelta en un pequeño papel, comencé a desenvolverlo y note que era una pulsera. La saque y pude notar que tenia un gravado, éste decía “Sacred”.
- Es hermosa Bill – dije mirándolo a los ojos.
Bill no dijo nada, sólo quito la pulsera de mis manos y comenzó a ponerla en mi muñeca derecha.
- Muchas gracias Bill, es realmente hermosa.
- Te fijaste en su gravado – dijo mirando a la pulsera.
- Si lo note, dice “Sacred”
- Así es… y, ¿sabes por qué?
- No…
- Es porque para mi eres sagrada. Si algo te llegara a pasar, no sé que haría… me volvería loco. Eres como la hermana que nunca tuve. Como te lo dije, pase lo que pase siempre te cuidare, siempre estaré para ti.
- Bill…
- Oh no por favor no llores, se me rompería el alma verte llorar – desabrocho su cinturón de seguridad, se movió un poco de su asiento y me abrazó.
- Gracias Bill – susurre a su oído.
Nos separamos y ambos comenzamos a reírnos. Al parecer nada era como lo había pensado hace algunos minutos atrás. Eso me alegra, no quiero hacer sufrir a Bill, se que no me corresponde, jamás le haría daño de esa manera. No me lo perdonaría nunca…
- Bueno, para alegrar un poco el ambiente, pongamos música – propuso Bill.
- ¿A quien escucharemos?
- Créeme te gustará, es una banda muy famosa y el vocalista es genial su voz es realmente asombrosa – dijo mientras colocaba el CD.
- ¿A sí?
- Claro que sí, sólo escucha….
Le puso play y después de algunos segundos comenzó a sonar una canción que se me hacía familiar.
“There are days, when you feel so small and you know, you could be so tall...”
- Bill eres tú – exclame
- ¡Si, soy yo! – exclamo riendoce.
Mientras Bill conducía, él y yo cantábamos, claro debo admitir que estaba haciendo el ridículo, ya que no canto bien, pero cantar aquella canción me daba energías, necesitaba gritar, desahogarme y aquella canción me estaba dando la oportunidad.
“Silence can destroy, get up and raise you voice…. Make some noise, here and now, noise, to the world, noise, all the things you believe in, noise...”
- Que energías tienes – sonrió Bill con la vista en frente mientras conducía.
- Claro que si – exclame
- Bueno, entonces subiré el volumen y te ayudare a cantar más fuerte
Así lo hizo, subió el volumen y comenzamos a cantar más fuerte, a decir verdad no cantábamos, si no que gritábamos, bueno de eso trataba la canción ¿no?
Cuando llegamos, Bill me llevo a su casa, dijo que mi visita haría sentir mejor a Georg, ya que se encontraba enfermo desde hace algunos días.
Entramos y Bill me guió hasta la habitación en donde se encontraba Georg.
- Hola Georg – salude entrando a su habitación.
- ¡(tu nombre)!, pero que sorpresa – exclamo sentándose en la cama.
- ¿Cómo te sientes? – pregunte acercándome a él.
- Ahora mejor, gracias a tu visita – sonrió
- Me alegro mucho
Así estuvimos por un rato. Ya era hora de que volviera a casa, mamá debería estar preocupada por mí. Me despedí de Georg y luego baje al primer piso junto a Bill.
Gran sorpresa me lleve cuando note que en el living se encontraba Tom junto a la chica de ésta mañana. Él al verme se sorprendió mucho, yo sólo lo mire con decepción.
- Veo que ya llegaste Tom – dijo Bill
- Si he vuelto… - respondió Tom algo ido.
- Hola Bill – saludo aquella chica.
- Hola – respondió Bill sin tomarle mucha importancia.
- ¿No me presentarás a tu amiga? – Pregunto
- A si… ella es (tu nombre), (tu nombre) ella es Caitlin
- Un gusto (tu nombre) – me saludo aquella chica dándome un abrazo.
- Si… claro – respondí
- Veo que ya tienes novia Bill, ¿por qué no me lo habías contado?
- No es mi novia Caitlin, sólo somos amigos – respondió seco Bill.
- ¿Sólo amigos?, pero ¿cómo?, no acabas de bajar con ella de tu habitación, no es necesario mentir Billito
- Pero que estas diciendo…
- Si crees que Bill y yo estábamos teniendo sexo estas muy equivocada, como te acaba de decir el y yo sólo somos amigos y yo no me acuesto con mis amigos ni con el primero que se me cruza por delante querida Caitlin – dije sería
Tom me miro sorprendido, al igual que Bill y Caitlin.
- Oh ya veo… Bueno – dijo Caitlin cambiado te tema - ¿te gustaría quedarte?, mi novio y yo íbamos a ver una película juntos.
- Caitlin no somos novios ya deja de mentir – exclamo Tom.
- Hay, que pesado eres Tom – se quejo
- No es necesario que mientas Tom, ¿te avergüenza reconocer a tu novia?, vaya… será mejor que me vaya, así los dejo sólo y disfrutan de su película. Adiós Bill nos vemos pronto y gracias por todo – le di un gran abrazo y luego voltee- Adiós Caitlin fue un gusto conocerte, espero que seas feliz junto a Tom.
- El gusto es mío linda y descuida seremos muy felices – dijo abrazando a Tom.
Camine hasta la entrada de la puerta, pero Bill me detuvo.
- ¿No quieres que te acompañe hasta tu casa?
- No, me iré sola, gracias de todas maneras
- ¿Segura?
- Segurísima – sonreí
- Ok, cuídate nos vemos pronto – me dio y fuerte abrazo al cual correspondí.
Salí de ahí y comencé a caminar, pero nuevamente alguien tomo mi brazo impidiendo que siguiera mi camino.
- Espera – dijo aquella voz
- ¿Qué quieres Tom? – pregunte molesta.




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¡Hola!, aquí les dejo un nuevo capítulo, espero que les guste. Perdón si es corto pero es lo que se me vino a la mente, creí que sería más largo pero al escribirlo se me hizo corto. Gracias por sus lindos comentarios, muchas muchas gracias me hacen muy feliz ♥. Cuídense mucho y bueno adiós...:3

martes, 20 de septiembre de 2011

Capítulo 15: “Broken heart”

Aun recuerdo el día en que volví a (tu país). Extrañaba muchísimo el ambiente, ese aire único que tiene. Extrañaba escuchar a las personas hablar mi idioma. Debo reconocer que cuando llegue me sentí un tanto feliz. También extrañaba a mi familia y amigos.
En el trayecto a casa me dedique a sólo mirar por la ventana aquellas calles que no veía hace tiempo. No muchas cosas habían cambiado, pero las personas eran las mismas. Divisé a personas que se me hacían familiares, ellos al verme me saludaban o simplemente sonreían. Cuando había llegado a casa una sonrisa en mi rostro se había formado. Recuerdo que fui la primera en entrar. Había mirado a mí alrededor para verificar si algo había cambiado, pero todo estaba como la última vez. Había recorrido cada metro cuadrado de ella. Me sentía feliz de estar en casa.
Recuerdo que en lo primero que había pensado era en ir a mi habitación. Extrañaba las cosas que aun tenía ahí. Corrí hacia ella, pero cuando entre mi felicidad había desvanecido por completo. Mis paredes, las cuales estaban cubiertas por muchas fotografías de ellos, hicieron que una gran tristeza me invadiera. Cerré mi puerta dejándome caer en ella, lentamente me fui deslizando hasta caer en el suelo.
Las lágrimas salían de mí una tras otra. Nadie en ese momento me podía consolar, estaba sola. Su voz comenzó a invadir mi mente, cada hermosa palabra que me había dicho comenzó a darme vueltas en la cabeza.
“Eres completamente diferente a las demás chicas, te destacas principalmente en que eres tan difícil – sonrió”
“No sabes todo lo que he luchado por acercarme a ti… eres tan hermosa, tanto dentro como fuera”
“No puedo creer que en tan poco tiempo te hayas echo una persona muy importante para mi.”
“Quiero… quiero que seas parte de mi y me gustaría mucho ser parte de ti…”
“Para mi eres alguien especial… como te dije no me importa tu edad… yo quiero que estés junto a mi”
“Realmente eres hermosa mi pequeña… no sé que are sin ti”
“Te estaré esperando…”

Fueron tantas cosas en tan poco tiempo… Fueron hermosos momentos junto a él.
Ese día no estuve del todo sola, ya que en la tarde me había visitado mi prima. Como la había extrañado. Su visita me había ayudado mucho a distraerme y no pensar en lo que me hacia poner triste.
Esa noche había recibido una llamada de Tom. Lo que me puso muy contenta era que si había cumplido con lo que había dicho. Sin pensarlo dos veces le conteste. Al escuchar su ronca y hermosa voz, mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Había comenzado a sollozar en silencio, pero él lo había notado de inmediato. Recuerdo que comenzó a consolarme y decirme palabras muy alentadoras. Él tenía la esperanza de verme nuevamente y nada ni nadie le hacia creer lo contrario. Me gustaba escuchar aquellas palabras de Tom, me hacían sentir bien. En muchas ocasiones Tom decía cosas para hacerme reír y claro, lo lograba. Al él le gustaba hacerme reír… decía que escuchar mi risa le daban energías para mañana comenzar un nuevo día…
Los días aquí en mi país se me hacían muy entretenidos. Mis amigas me iban a buscar y les pedían a mis padres si podía salir con ellas. Ellos aceptaban, ya que era temporada de vacaciones. Ellas siempre me preguntaban por qué razón andaba deprimida todo el tiempo. Yo respondía que era sólo imaginación de ellas. Claro les negaba todo, no quería contarles lo que había pasado haya en Los Ángeles, no aun.
La temporada escolar ya se acercaba. Eso me gustaba, ya que me podría ayudar a pensar en otras cosas.
Recuerdo que un Domingo por la noche, Tom me había llamado. Me deseó lo mejor para mi primer día de clases, bueno no solo él, ya que los chicos le habían quitado el celular y también me habían deseado lo mejor para mi primer día.
Al día siguiente me reuní con muchos compañeros que no veía hace mucho tiempo. Ese día fue muy relajado, ya que solo era el primer día. Pero después todo se fue tornando complicado. Las materias cada vez eran más difíciles, aun que haya en Los Ángeles había visto algunas cosas, eso me ayudo bastante. No solo las materias me tenían estresadas, si no que también una chica de la escuela. Su nombre es Gabriela o mas bien la chica busca líos. Todos los días trataba de hacerme la vida imposible, pero no lo conseguía, ya que siempre caía en sus propios problemas. La verdad es que no sé porque razón es así con migo, bueno no solo con migo, sino que con todas las personas. Recuerdo que un día estábamos en clases de laboratorio y teníamos que hacer un experimento. A mi me había tocado con Ignacio un gran amigo. Desde ese día comencé a compartir mucho con él, pero un día frente a muchas personas, él dijo que estaba enamorado de mí. Yo había quedado asombrada ante aquella declaración. No sabía que hacer, solo reaccione a salir corriendo de ahí. Entre al baño de niñas y me encerré dentro de uno. En ese momento había recibido una llamada de Tom. Estuvimos por un largo tiempo hablando.
Lo ultimo que recuerdo fue que el dijo “cada día te extraño más mi pequeña hermosa”, yo le había respondido con un “también yo Tom… y mucho”. Luego de hablar con él salí a tomar un poco de agua, pero para mi sorpresa se encontraba Gabriela.
-¿Quién es Tom?
- Eso no te debe importar – dije esquivándola
- ¿No me dirás verdad?
- Claro que no
- ¿Sabes algo?... ¡me enfermas! ¿Crees que todo gira en torno a ti?
-¿De que hablas?
- No te hagas la tonta. Tu mejor que nadie sabía que me gusta Ignacio desde hace mucho tiempo. ¡Eres una estúpida, me quitaste a Ignacio!
- ¿Estas loca?, yo no estoy interesada en él, solo somos amigos. A mi me interesa otra persona.
- ¿Te interesa a ese tal Tom verdad?
- Eso no es de tu importancia
- Claro que lo es… - se acerco a mi y me quito el celular
- Oye ¿qué haces? suéltalo – exclame
- ¿Quieres que lo suelte?, tus deseos son ordenes – tiro con muchas fuerzas mi celular al suelo.
- ¡Lo has roto!
- ¿Crees que es todo?, claro que no – lo tomo y lo tiro al retrete
- ¿Por qué eres así? – pregunte con los ojos llenos de lágrimas.
- ¿Por qué?, es simple querida. Si Ignacio no me quiere, bueno, ni el, ni ese tal Tom, ni nadie estará con tigo, y no llores, no lograras nada con llantos, adiós linda.
Dicho eso se fue. Estaba desecha, me sentía de lo peor. Mi única vía de comunicación con Tom se había ido. Recuerdo que ese día llore desconsoladamente. Mis amigas me preguntaban el por qué. No tuve más alternativa que contarles todo. Todas quedaron impactadas con lo que me había pasado haya en Los Ángeles. Ellas me dieron su apoyo y sus consuelos...

Ya han pasado cinco meses desde que volví a mi país. Cinco meses de los cuales no se nada de Tom… De los cuales perdimos contacto de todo. El Internet no es de mucha ayuda, ya que en este último tiempo no han salido noticias de ellos. Pero… ¿de qué me sirve?, quizás de lo único que me sea útil es para saber si están bien o no, pero no es lo mismo…
Lo extraño tanto… Extraño su voz, sus palabras, los hermosos suspiros que hacia cada vez que me decía “te extraño”. Estos cinco meses han sido los peores de mi vida. Bueno, sólo una cosa me ha hecho sentir bien dentro de todo esto. Mi madre ya tiene ocho meses de embarazo. Eso me pone cada vez más contenta, ya que dentro de muy poco tiempo podré ver a mi hermano. Si, los doctores dijeron que sería un varón.
Mañana saldré con vacaciones de invierno. ¡Por fin tendré un tiempo de descanso!, ya me hacia falta.
Hoy en mi escuela, tuvimos en cada salón una especie de convivencia, en lo cual consistía en compartir cosas para comer. Fue una bonita despedida para dar inicio a unas merecidas vacaciones.
Cuando terminaron las actividades, volví a casa en compañía de mi mejor amiga. La invite a que pasara, pero ella se negó. Nos despedimos con un abrazo y luego entre a casa. Al cerrar la puerta un exquisito aroma a comida invadió por completo mis vías respiratorias. Me dirigí a la cocina y encontré a mamá, quien mientras cocinaba cantaba alegremente.
- Hola mamá – la salude con un beso en la mejilla.
- Hola hija, ¿qué tal tu día?
- Estuvo bueno, pase un gran rato con mis compañeros
- Me alegro mucho – sonrió
- ¿Qué cocinas?
- Estoy preparando un rico plato vegetariano
- Se ve interesante – reí
- Claro, en unos minutos más estará listo
- Bueno mamá, por mientras estaré en mi habitación
- Esta bien
Subí a mi habitación y deje las cosas de la escuela sobre mi escritorio. Luego me pare frente a una fotografía que tenía en la pared. Era una fotografía de Tom. Estuve mirándola por mucho tiempo… Por mi mente rondaron recuerdos que había pasado junto a él.
- Lo extrañas verdad – pegue un brinco
- Me has asustado mamá
- Lo siento – rió
- Bueno…
- Ven – dijo sentándose en mi cama
Me dirigí hasta donde ella estaba y me senté a su lado.
- ¿Qué pasa con ese chico?... ¿Hay algo que no me hayas contado?
- Bueno, si hay algo que no sabes… - baje la cabeza
- Tú sabes que puedes confiar en mi – tomo mi mentón y me sonrió
- Bueno todo comienza así…
Le había contado todo a mamá. Desde lo ocurrido en el aeropuerto con Bill, hasta el ultimo día en Los Ángeles. Claro evite algunas cosas, como esa vez en cuando Tom cayó sobre mi tratando de echarme helado en la cara, también evite el primer beso y bueno también los demás besos…
- Quien iba a pensar que te ocurrirían todas esas cosas y que ni siquiera me habías contado
- Lo siento mamá, pero tu sabes si papá se enteraba de esto armaría una escena de celos, sabes bien como es cuando se trata de chicos – reí
- Claro que lo sé – rió – y dime hija… ese chico, Tom ¿ya te ha dado algún beso?
Al parecer el esquivar algunos detalles no sirvió de mucho. ¿Era necesario responder aquella pregunta?
- Bueno…
- Hola familia – saludo papá.
Papá había llegado en el momento preciso.
- Hola – saludamos al unísono mamá y yo.
- ¿Qué hacen? – Pregunto papá
- Solo estaba hablando con nuestra hija
- ¿Sobre qué?
- Cosas de mujeres – mamá me miro y guiño su ojo.
Yo sólo le sonreí.
- Y bien ¿ya está lista la comida?, estoy muerto de hambre, además tengo que informarles algo que de seguro les interesa saber.
- ¿Qué cosa? – Pregunte
- Primero comamos, ahí les contare con más detalles
Bajamos al primer piso y nos dirigimos al comedor.
- Yo serviré la comida, ustedes siéntense – dije
Ambos obedecieron y se sentaron. No mucho tiempo después, llegue con los platos servidos a la mesa. Nos sentamos a comer y papá comenzó a hablar.
- Hoy fue el gerente superior de la empresa al trabajo
- Y, ¿qué paso? – Pregunto mamá
- Dijo que teníamos una reunión muy importante y que debíamos ir a la oficina urgentemente. Fuimos y al entrar nos dimos cuenta de que estaban los jefes de la empresa, ellos vinieron de los Estados Unidos. Comenzaron a hablarnos sobre varias cosas importantes. Luego uno de ellos me dijo que yo era un trabajador que cumplía con todos los requisitos que ellos buscaban, por esa razón me promovieron a un nivel más alto.
- Vaya, eso es genial – exclamo mamá
- Si que lo es, felicitaciones papá
- Pero es no es todo – dijo papá
- ¿Hay más? – Pregunte curiosa
- Si… Ellos me hicieron elegir en donde quería trabajar, si aquí o en el extranjero, y bueno, yo elegí en el extranjero. Así que arreglen sus maletas, que en dos días más volveremos a Los Ángeles.
- ¿Qué? – exclame parándome de mi silla.
- Lo que oíste hija, volveremos – sonrió
- ¿No estas mintiendo? – Pregunte
- ¿Por qué debería mentir?
- ¡Oh gracias papá! – lo abrace tan fuerte que estoy segura de haberlo dejado sin aire.
- Sabía que te pondrías contenta, hace tiempo que no te veía sonreír así.
Terminando de almorzar, inmediatamente subí a preparar mis maletas. Aun faltaban dos días, pero el tiempo pasa volando.
Y así fue… La espera se me hizo eterna, pero el día ya había llegado. Estaba ansiosa de volver. Por fin podré ver a Tom… Ahora que lo pienso, han pasado cinco meses, de los cuales no he sabido nada de él. ¿Me habrá olvidado?, ¿estará con otra chica?, diablos… esto me ponía cada vez más nerviosa. Pase todo el viaje pensando en cosas que me hacían perder las esperanzas, lo mejor sería dormir y no pensar en más cosas.
Cuando desperté eran las siete de la mañana aquí en Los Ángeles. Fuimos por nuestro equipaje y caminamos hasta un taxi. Comencé a reír al recordar que en ese mismo aeropuerto conocí a Bill.
Disfrute todo el trayecto, había extrañado mucho las calles.
Cuando llegamos al condominio el portero nos dio la bienvenida y menciono que nos había extrañado. Todos reímos y le dijimos que también lo habíamos extrañado.
Caminamos hasta nuestra casa. Un gran nudo se formo en mi estomago cuando a lo lejos divisé la casa de los gemelos.
Di un pequeño suspiro y luego entre. Todo estaba igual a como la última vez. Mis padres y yo desempacamos y ordenamos un poco la casa. Tardamos una mañana entera en hacerlo, pero al finalizar fuimos al jardín a tomarnos unos refrescantes jugos.
- Hija, ¿me podrías ir a comprar unos postres?, quiero preparar algo para comer después del almuerzo.
- Claro mamá – sonreí
Me levante y fui por algo de dinero. Luego salí y camine hasta el negocio que no quedaba muy lejos del condominio.
- Vaya, que grata sorpresa, han vuelto – exclamo el vendedor
- Hola señor Erwin, si hemos vuelto esta mañana – sonreí
- Me alegro mucho, ya extrañaba a mi clienta favorita
- Que amable – dije algo avergonzada
- ¿Qué se te ofrece pequeña?
- Quiero… postres para preparar, por favor
- Postres, postres – decía mientras buscaba – Aquí están – exclamo
Le pague, me despedí amablemente de él y salí de ahí. Camine hasta el condominio y en la entrada, como siempre se encontraba el portero.
- Hola nuevamente señorita (tu nombre) – saludo amablemente.
- Hola señor Evans – respondí con una sonrisa
- ¿Sabe algo?, le extrañe demasiado el condominio no era lo mismo sin usted.
- Que amable es señor Evans
- Por favor no me trates de señor, sólo dime Evans – sonrió
- Bueno… Evans, ahora tengo que irme, mamá se preocupara por mi.
- Oh claro, que tengas un buen día.
- Gracias, tu también.
Entre y camine hasta mi casa, pero repentinamente pare. Quede inmóvil al ver aquella escena. ¿Estoy soñando?, no creo que no. No puedo creerlo… ¿tan rápido se había olvidado de mi? Creo… creo que estaba en lo cierto. Quería correr, irme lejos y no ver aquello. Sentía unas ganas tan grandes de gritar. Gritar mi rabia, mi tristeza… pero me era imposible, no era capaz de moverme. Mis piernas temblaban y mis manos también. Torpemente deje caer todo lo que llevaba en la bolsa. El ruido provocado por las cosas, hicieron que los vecinos que se encontraban fuera de sus casas posaran sus miradas en mí. Algunos voltearon, entre ellos él… Al darse cuenta de mi presencia se detuvo instantáneamente.
Ambos nos miramos… Tom hizo un movimiento de labios, los cuales pude leer… (Tu nombre), era lo que habían pronunciado. Yo sólo negué con mi cabeza y me agache a recoger las cosas. Al pararme me di cuenta de que aun se encontraba ahí. La chica que se encontraba junto a él le susurro algo en su oído, Tom poso su mirada en mi y luego comenzó a reírse… Él tomo nuevamente la mano de la chica que lo acompañaba, ella le dio un beso en la comisura de los labios y se fueron…
Con los ojos llenos de lágrimas camine hasta mi casa. Deje las cosas en la cocina y corrí a mi habitación. Necesitaba desahogarme, necesitaba expulsar toda la tristeza que tenía acumulada. Creo… que después de todo estaba en lo correcto… Él si me había olvidado, y más rápido de lo que creí… No puedo creer que todo este tiempo me la pase creyendo en que él si me estaba esperando, que sentía en verdad algo por mi. Toda sus palabras, todos sus besos, ¡todo!... todo fue una mentira… Me utilizo, me hizo creer cosas que nunca fueron ciertas… Jamás volveré a caer... no creeré más en él. Desde ahora en adelante ya no existe para mí… Sea como sea, lo sacare de mi corazón… Será difícil, pero lo are…





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¡Hola a todas!, aquí les dejo otro capítulo, espero que les guste >.<
Gracias por sus comentarios, me gustan mucho *-*
Les doy la bienvenida a las nuevas lectoras jaja :D, me alegro mucho que les guste la fic :3. Cada capítulo que subo es inspirado en ustedes, por sus comentarios *-*.
Les dire algo… ahora quizás vendrán cosas que quizás ni se imaginen o quizás ya lo habían pensado o no sé .__. jajajaja , de repente se me vinieron cosas a la mente y me dije… ¿por qué no intentarlo?, espero que les guste *-*, si no les llegara a gustar, bueno me dicen ñ.ñ. Adiós, cuídense mucho ♥