miércoles, 4 de enero de 2012

Capítulo 27: “De vuelta a casa”

Narra Tom:

Había tenido un día muy agotador, es por esa razón que decidí tomar una pequeña siesta en el sillón. Dormía muy a gusto, hasta que mi pequeño hermano se le ocurre hablar por teléfono y reír fuerte. Me moví un poco, para que él notase que estaba despertando. Al parecer lo había notado, ya que comenzó a despedirse. Luego que corto, camino silenciosamente hasta su habitación.
- ¿Por qué caminas así? – pregunte sentándome.
- Lo siento, es que no te quería despertar – se disculpó él rascando su cuello.
- Muy tarde ya lo hiciste. Por cierto…. ¿con… quien hablabas? – pregunte mientras bostezaba.
- Con (tu nombre) – respondió él entrando a su habitación.
- Oh… ¡Qué! – exclamé al reaccionar.
Me paré y camine hasta la habitación de Bill.
- ¿Hablaste con ella?, pero ¿cómo?, ¿de dónde sacaste su numero? – pregunte algo molesto.
- Tranquilo, como tú estabas dormido y yo estaba aburrido, tomé tu celular y saqué su número, quería saber cómo estaba ella, hacía mucho tiempo que no hablábamos – respondió mientras buscaba ropa de su armario.
- Aún así no tenías derecho – dije aún molesto.
- Ya Tom, no creí que le molestara tanto… Además ella me dejo un recado para ti – menciono entrando al baño.
- ¿Qué recado? – pregunté.
Asomo su cabeza a la puerta.
- Dijo que seas más amable con migo – me miro serio, luego ambos reímos.
- Lo siento, pero sabes…
- Si, sé que eres un tonto cuando despiertas, así que descuida – rió y cerró la puerta – Tom, iremos a comer, así que arréglate – grito desdé adentro.
Así lo hice. Entre a mi baño, lave mi cara y mis dientes. Me cambie de polera y me coloqué mi poleron. Me aplique un poco de mi colonia favorita y salí a la espera de Bill.
Diez minutos después salió de su habitación. Salimos y tomamos el elevador. Estábamos alojando en un hotel, ya que no queríamos quedarnos en la casa de nuestra madre. No queríamos que los reporteros no siguieran hasta nuestra casa y la molestasen.
En recepción nos esperaban los chicos. Luego salimos y nos subimos a la van.
Una vez en el restaurante nos sentamos y pedimos nuestra comida. Al terminar pagamos la cuenta y volvimos al hotel.
Ahí fuera se encontraban muchos reporteros y fans. Al bajar, firmamos autógrafos y luego entramos. Todos nos dirigimos a la habitación en que dormíamos Bill y yo.
- Llamaré a (tu nombre), así que por favor no metan ruido – dije mientras marcaba a su numero.
- ¿Bueno?
- Hola linda – exclamé alegre.
- ¡Tom!, ¿cómo estas?
- Ahora mucho mejor, ya que estoy hablando con la persona que más quiero – realmente amo hablar con ella.
- Que lindo eres, no sabes cuanto te extraño.
- También yo linda – hice una pausa y luego recordé – A todo esto, gracias.
- ¿Por qué?
- Porque si no hubiera sido por eso de “dile a Tom que sea más amable contigo”, hubiera tratado mal a Bill – reí.
- Oh, es verdad, eres muy malo con Bill, él no tiene la culpa de que tú despiertes con un mal genio.
- Lo sé, pero es que no sé, me gustaría despertar igual que aquella vez en que tú me despertaste – una sonrisa se dibujo en mis labios al recordar aquel día.
- Cuando vuelvas prometo que lo haré un día.
- ¿Uno?, ¿por qué mejor no lo haces siempre? – dije en un tono coqueto.
- No puedo, recuerda que voy a la escuela.
- Claro, claro, olvidaba que eres una pequeña.
- ¡Hey!, tu eres el viejo, yo estoy bien.
- No soy viejo, aún soy joven y hermoso – amaba cuando se enojaba.
- Bien señor egocentrismo.
- Es por eso que tengo a la novia más linda y encantadora del mundo – sonreí.
- Sólo linda, Tom eres un tonto, dile que es hermosa no linda, eres poco romántico – Dijo Georg, quien estaba sentado junto a mi.
- ¡Cállate! Aún no terminaba y vete no seas metiche – refunfuñe mientras le pegaba con el cojín del sofá.
- Mándale saludos a Georg – dijo ella riéndose.
- Lo haré pero después…. – David había llegado – Hermosa tengo que irme a dormir, mañana tengo una sesión de firmas en la mañana y luego dar una pequeña tocata de nuestros álbumes anteriores.
- Bueno, duerme bien y que te vaya bien.
- Gracias, te quiero hermosa.
- También yo – dijo dulcemente y cortó.
- ¿Por qué no le dijiste que mañana en la tarde volvíamos a Los Ángeles? – pregunto Georg.
- Porque quiero darle una sorpresa – sonreí.
- Chicos vengan – llamo David.
Todos nos dirigimos hasta donde él y hablamos de lo que haríamos mañana. Luego nos ordeno que preparáramos nuestras maletas y dejáramos sólo lo que necesitáramos para mañana. Después de eso, me acosté a dormir.
¡Maldita alarma! ¡Quiero dormir! Con mi mano busque mi maldito celular para apagar la alarma. Cuando lo encontré la desactive y mire la pantalla. Eran las seis de la mañana. Con una gran lentitud me levante de la cama y me dirigí al baño. Me apoye en el lavamanos y ahí me quede por unos minutos. Luego, cuando desperté completamente, busque mi toalla para darme una ducha. Pero… ¡maldición!, no tenía shampoo. Salí del baño y me dirigí a la habitación de Bill.
- Bill – lo llame, pero no contestaba.
¿Dónde estará? Camine hasta la cocina, quizás estaría desayunando.
- Bill – lo llame, pero vaya sorpresa me lleve. No estaba Bill, sino que una de las que servían el desayuno.
Ella al verme se paralizo y se le callo un plato que traía en sus manos.
- Lo siento, no sabía que estaba aquí – se excuso ella bajando su cabeza.
- No te preocupes, solo buscaba a mi hermano, ¿lo has visto? – pregunte.
- Si… él… él….
- ¡Tom! – Exclamó mi hermano entrando a la cocina - ¡Qué haces!
- Nada Bill, solo te estaba buscando.
- Pero pudiste haberte puesto un pantalón o no sé – dijo molesto.
- ¿Qué? – pregunte confundido. Luego miré mi cuerpo y… ¡Diablos! Olvidaba que solo andaba con bóxer – Lo siento, no quise incomodarte.
- No se preocupe – dijo ella aún cabizbaja.
Salí de ahí y me dirigí a la habitación de Bill. Entre su baño y le saque el shampoo. Camine hasta mi cuarto y entre al baño.
Una vez que termine de ducharme, me vestí y fui a tomar desayuno.
- Tom come rápido, en media hora más tenemos que irnos a la sesión de firmas – dijo Bill.
- Bien – tomé el último sorbo de café y me fui a cepillar los dientes.
Bill y yo tomamos el elevador y nos reunimos con los chicos y David. Luego partimos rumbo a la sesión de firmas.
Duro aproximadamente toda la mañana. Luego de eso, fuimos a comer e inmediatamente nos dirigimos al estudio para hacer nuestra pequeña tocata. Termino aproximadamente a las seis de la tarde.
- Mi pierna, me duele – dijo Gustav mientras saltaba en un pies.
- ¿Quieres que te haga masaje? – pregunto Georg.
- Por favor – Gustav se recostó en un sillón y Georg comenzó a hacerle ejercicios a su pierna.
- Extrañaba tocar nuestros temas antiguos – menciono mi hermano mientras bebía agua.
- Yo extrañaba hacer mis movimientos en Leb die sekunde – reí.
- Tú y tus cosas raras – dijo Bill sentándose.
Después de descansar, nos subimos a la van directo al hotel. Ordenamos nuestras últimas cosas y partimos rumbo al aeropuerto.

Todos los chicos estábamos muy cansados, es por eso que dormimos todo el viaje…
“Joven… Joven… Ya hemos llegado”, sentía que alguien me hablaba, pero no quería despertar.
- Tom, despierta – dijo mi hermano que también estaba medio dormido.
- ¿Tan rápido hemos llegado? – pregunté mientras refregaba mis ojos.
- Hemos dormido todo el viaje que es distinto – menciono Georg.
Bajamos del avión y fuimos a buscar nuestro equipaje.
- Anoche le envié un mensaje a Evans diciéndole que nos recogiera – menciono Bill.
- Entonces, tendremos que esperar a que llegue – dijo Gustav sentándose.
¿Esperar?, no más. He esperado casi un mes para ver a mi pequeña y ahora, ¿hay que esperar más?...
Cuando Evans llego inmediatamente subí al auto.
Al ver la entrada del condominio sentí una emoción tan grande. ¡Por fin! ¡Por fin estoy de vuelta! Cuando el auto pasó por fuera de la casa de (tu nombre) sentí una alegría tan grande. Mi pequeña, por fin la veré.
Todos bajamos del auto e inmediatamente entramos a la casa. Subí a mi habitación y ordene la ropa. Tome una ducha y me puse ropa más abrigada.
Baje al living y me senté. Mientras miraba hacia afuera, divise a la prima de (tu nombre). Inmediatamente me levante y abrí la puerta. Desde ahí la llame, ella al verme se asombro y luego se acercó.
- Hola – saludo ella dándome un beso en la mejilla.
- Hola, pasa – dije.
Ella entro y cerré la puerta.
Estuvimos charlando por un largo tiempo. Ella me conto que mi pequeña estaba enferma y por tener tanta fiebre aún no despertaba. También me conto (tu nombre) tuvo un pequeño inconveniente con un tal Tomás. Debo admitir que me molesto un poco, no por mi pequeña, sino por él. ¡¿Cómo se atreve a besar unos labios que me pertenecen sólo a mí?! Pobre de mi hermosa, se siente culpable de algo que no cometió.
Quise ir a verla. Necesitaba ver cómo seguía.
Cuando llegue a su casa, junto con su prima y en compañía de Bill, salude a su madre y también a mi pequeño cuñado. Era la primera vez que lo veía. Bill al verlo quedo encantado y quiso cargarlo. También lo cargue, pero solo un rato, ya que quería ver a mi pequeña.
Su prima me llevo hasta su cuarto y me dejo en la entrada. Cuando ella se fue, abrí con mucho cuidado la puerta y entre.
Ahí estaba mi angelito. Durmiendo profundamente. Se veía tan linda. Me senté en una silla que estaba junto a su cama. Tome su mano y la bese. Mientras contemplaba su rostro, ella comenzó a moverse bruscamente. Comenzó a hablar, luego a gritar mí nombre. Al verla en ese estado una tristeza tremenda sentí en mí ser. Con ambas manos tomé su rostro y comencé a hablarle suavemente.
“Mi amor tranquila, todo está bien” le susurre mientras ella tomaba mis manos.
Poco a poco se fue tranquilizando. Lentamente fue abriendo sus ojitos. Ella al verme comenzó a llorar. En ese momento sentí que en mi corazón daban mil puñados. Verla llorar era lo peor.
¿Cómo?, no sé, pero de un momento a otro ella se abalanzó a mí y me abrazo. Sentirla, por fin podía sentirla. Tocarla, oler el rico aroma de su pelo.
“No llores más hermosa, estoy aquí, junto a ti”, le susurre en su oído. Ella lentamente se separo de mí. Llevo sus manos a mi rostro. Estas tiritaban mucho.
- ¿Estas… aquí?, pero si tu… estaban en Alemania – Decía ella esforzando su voz, no podía hablar bien.
Le pedí que no dijera más y que descansara. Me acerque a ella y deposite un beso en un frente, la cual estaba muy caliente. Mientras acariciaba su mano, ella se quedo profundamente dormida.
- ¿Se ha vuelto a dormir? – pregunto su prima desde la puerta.
- Sí… - gire mi cabeza y la mire - ¿Puedo pedirte un favor?
- Claro, lo que sea.
- Si (tu nombre) despierta y pregunta por mí, por favor dile que yo aún estoy en Alemania. Quiero que se recupere bien, cuando ella esté mucho mejor, me llamas por favor para darle una sorpresa, claro que necesitaré de tu ayuda – reí.
- Bueno, apenas se sienta bien te lo comunico.
- Gracias – le sonreí y nuevamente fije mi mirada en mi pequeña.
Contemple su rostro por un tiempo, luego me levante y bese su mejilla. Salí de su habitación y baje junto con los demás.
Compartí un tiempo con su familia. Al parecer su madre sospechaba que (tu nombre) y yo somos algo, ya que cada vez que hablábamos me trataba amablemente y me preguntaba mucho de mi pequeña. También le pedí a ella que no le dijera nada a (tu nombre).
Cargue un largo tiempo a Martin, pero Bill me lo quitaba de los brazos. Después de compartir nos fuimos a nuestra casa, su prima también venia con nosotros.
- Bueno, ahora planearemos la sorpresa, alguien tiene alguna idea – menciono Bill.
- ¿Qué tal si realizamos la sorpresa en el parque que está cerca del condominio? – propuso su prima.
- Buena idea – dijo Gustav – Tú tienes que llevarla ahí y luego la distraes, mientras que Tom y yo nos escondemos.
- Excelente idea, eres un genio- dijo ella.
- Entre enamorados se entienden, ¿no? – menciono Georg. Todos reímos.
- Mientras Tom y Gustav van, Georg y yo podemos ir a su casa, así tengo más tiempo para cargar a su hermanito – dijo mi hermano sonriendo.
- Bien, entonces ese es el plan – dije cerrando el tema.
Gustav fue a dejar a la prima de (tu nombre). Yo, por mi parte, estaba preparándome para dormir.
- Tom, ¿estas despierto? – pregunto mi hermano desde la puerta.
- Si, pasa – dije prendiendo la lámpara que estaba en mi velador.
- ¿Puedo pedirte algo? – pregunto sentándose a los pies de mi cama.
- Claro, en qué puedo ayudar a mi pequeño hermano – él sonrió.
- ¿Me puedes acompañar mañana al centro comercial?... Por favor – me miró con cara de suplica.
- Bueno, tú me despiertas porque no pienso colocar esa molesta alarma.
- Trato echo, gracias – Se levanto de la cama – Que duermas bien.
- Si, si, tu también, adiós – dije mientras me tapaba.
Así poco me fui quedando dormido.
- Tom…. Tom… levántate – decía moviéndome.
- ¿Bill? – pregunte medio dormido.
- Si Tom, levántate.
Me senté en mi cama y refregué mis ojos. Me levente y busque una toalla. Mientras me duchaba, escuchaba música. Una vez que termine de vestirme, baje a tomar desayuno. Ahí estaban los chicos. Como siempre, bromeábamos mientras comíamos.
Esta vez le toco a Gustav lavar todo. Me dirigí a mi baño a lavarme los dientes.
Mientras esperaba a Bill, decidí encender mi auto. No mucho tiempo después salió y partimos rumbo al centro comercial.
Cuando llegamos Bill comenzó a comprar ropa de otoño. Aproveche la circunstancia y también me compre ropa. Mientras esperaba a Bill, quien se probaba unos pantalones, me senté en un pequeño sillón. Una chica se había sentado a mi lado, no le preste mucha atención.
- Hola – saludo ella.
Voltee mi rostro para verla.
- Hola – respondí.
- ¿Tú eres Tom Kaulitz? – preguntó.
- El mismo – sonreí pícaro.
- Te había visto por fotografías, pero veo que en persona eres mucho más lindo – dijo mientras se acercaba más a mí.
- Oh… gracias – me sentí un poco incómodo, es por esa razón que me aleje un poco.
- Vamos Tom, ya he terminado – dijo mi hermano con bolsas en sus manos.
- Bien… - me dirigí a ella - Ya tengo que irme, adiós.
-Fue un gusto a verte en persona, espero verte pronto, adiós.
Le sonreí de medio lado y salí de ahí con Bill.
Mientras íbamos en el auto, mi celular comenzó a sonar. Bill comenzó a buscarlo, ya que yo iba conduciendo.
- Ponlo en alta voz – le dije.
Él contesto y lo puso inmediatamente en alta voz.
- ¿Bueno? – dije.
- ¿Tom?, soy yo la prima de (tu nombre).
- Oh, ¿cómo estás?
- Bien gracias, te llamaba para darte buenas noticias.
- ¿Qué noticias? – pregunté curioso.
- (Tu nombre) se siente mucho mejor, hoy se levanto y bueno hicimos muchas cosas, también le comente si mañana quería salir al parque, aunque no le dije cuál, pero el punto es que ella acepto.
- ¿Enserio?, ¡genial!, entonces el plan comienza mañana – dije emocionado.
- Así es, mañana te llamaré nuevamente para que estés listo, adiós.
- Bien, nos vemos, adiós – ella corto.
Nada ni nadie podía quitarme la sonrisa. Estaba feliz.
Cuando Bill y yo llegamos a casa, charlamos con los chicos y nos divertimos un rato. Luego todos nos fuimos a dormir.
¡Hoy! Hoy es el gran día.
Di vueltas y vueltas por toda la casa. Toque un par de veces mi guitarra para calmar los nervios y acortar el tiempo. Jugué con Scotty, pero luego tuve que cambiarme de ropa, ya que el patio estaba mojado y los pies de Scotty dejaron mi pantalón y polera sucios.
Mientras me cambiaba de ropa, mi celular comienza a sonar. Comencé a buscarlo entre la ropa que me había sacado, mire la pantalla y… ¡era la prima de (tu nombre)!
- ¿Bueno?
- Tom, en estos momentos nos estamos alistando para salir, así que te llamare nuevamente cuando lleguemos.
- Bien, le diré a los chicos, nos vemos – dije y corte.
Busque mi abrigo, ya que hacia mucho frio y baje en busca de los chicos.
- ¡Gustav! – grite mientras buscaba las llaves de la casa.
- ¿Qué pasa? – pregunto llegando a mi lado.
- Ya es hora.
- Oh, bien, iré por mi chaqueta, no tardo – dijo subiendo las escaleras.
- ¡Bill! – lo llame y a la vez lo buscaba.
- ¿Ya es hora? – pregunto él con la boca llena de gomitas.
- Si, así que deja de comer y vámonos.
- Ni pensarlo, llevare mis gomitas con migo – tomo su abrigo y se coloco un gorro - ¡Georg, vamos!
Una vez listos, salimos. Nos separamos como lo habíamos planeado. Bill y Georg a la casa de (tu nombre) y Gustav y yo a la plaza.
En el camino Gustav me hablaba sobre la prima de mi pequeña. Al parecer le gustaba, bueno eso es lo que me daba a entender. Le di algunos consejos, pero no los quiso seguir, dijo que no les daba mucha confianza. Cuando llegamos a la plaza, nos escondimos detrás de unos árboles. No mucho después me llamo nuevamente.
- Tom, estoy con ella, ahora solo tenemos que juntarnos cerca de la fuente, ¿ok?
- Ok, ahí nos vemos – corte.
Gustav y yo caminamos hasta donde ella nos había dicho. Nos escondimos detrás de unos arbustos.
- Todo listo – dijo ella asustándonos a Gustav y a mí.
- ¿Quieres matarnos de un infarto? – pregunté exaltado.
- No seas exagerado, ahora ve – dijo ella.
Voltee y camine en dirección a la fuente.
Ahí estaba, hermosa como siempre. Mi pequeña. Me acerque a ella y la tome por la cintura.
Su cuerpo se tenso. Al parecer se había asustado, su cuerpo había comenzado a temblar. Lentamente baje mi cabeza hasta su oído. “¿No quieres voltear?” pregunte.
Ella al instante volteo. Se abalanzó a mí y me abrazo. Rodé mis brazos en su cuerpo. Sentirla tan cerca de mí me hacía sentir feliz.
- Te extrañe tanto – dijo ella hundiendo su cabeza en mi pecho.
- También yo – respondí acariciando su cabecita.
Ella dejo de abrazarme y me miro. Sus ojos comenzaron a cristalizarse, inmediatamente bajo su mirada.
- ¿Qué pasa? – pregunté preocupado.
- Perdóname – dijo ella con voz quebrada.
- No tienes que pedirme perdón, no has hecho nada.
- Tú, no sabes nada… - Ella comenzó a llorar, cubrió su rostro con ambas manos.
No aguantaba verla en ese estado. Odiaba verla llorar y sobretodo si se sentía culpable por algo que no hizo.
Saque delicadamente las manos de su rostro y lo tome, haciendo que me mirara.
- Sé lo que paso, tu prima me lo dijo. ¿Por qué creíste que me enfadaría? Tú confías en mí, yo confío en ti. Sé que no besarías a otro. Aunque suene egocéntrico, sé que tienes ojos para mí, así como yo también solo tengo ojos para ti. No te sientas mal por algo que no hiciste – Sé sus lagrimas y le sonreí, dándole más tranquilidad.
Tome su mano y caminamos alrededor de la fuente. Mientras lo hacíamos, contemplaba cada parte de ella. Su cuerpo, su pelo, sus ojos, su boca. Ella estaba distraída, es por esa razón que aproveche de tomarla y subirla sobre el borde de la fuente.
- Ahora estas de mi misma altura – le sonreí.
- Esto me agrada – también me sonrió y acaricio mi cara.
Rodé con mis brazos su cintura, atrayéndola más a mi cuerpo. Nuestras narices se rozaban. Contemplar su rostro más cerca, me hacía olvidarme de todo el mundo. Ella rodeo mi cuello con uno de sus brazos y con su mano, acariciaba mi mejilla. Nuestros labios poco a poco se acercaban. Esto, me parecía eterno. Es por eso que la besé.
Casi un mes sin sentir esto. Este cosquilleo que siento cada vez que la beso. Sus labios, una droga para mí. Tan suaves, delicados, únicos. “No sabes como extrañaba besarte”, pronuncie entre besos. Poco a poco me separé de ella. La mire y acaricie su rostro.
- Te quiero tanto hermosa – dije dándole un corto beso.
- También yo – me sonrió y abrazo.
Luego llegaron Gustav y su prima. Ya hacía un poco de frio, es por eso que volveríamos a casa. Mientras ellos caminaban, le impedí el paso a mi pequeña.
- ¿Qué pasa?- pregunto ella.
- Sube a mi espalda, quiero cargarte hasta llegar a casa – le dije dándole la espalda, para que subiera.
Ella subió y tome sus piernas, para que no se callera.
- No creo que seas capaz de cargarme hasta llegar a casa – me susurro al oído.
- Eso lo veremos – dije con voz retadora.
Camine más rápido para alcanzar a los chicos.
Cuando llegamos a casa, (tu nombre) saludo a los chicos. Me dirigí a uno de los sofás y cuidadosamente me senté para que ella bajara, luego me senté a su lado.
- Ves que si pude – le sonreí victorioso.
- Claro que puedes, eres Tom Kaulitz – me sonrió y beso mi mejilla.
Conversamos largamente con los chicos, hacia mucho tiempo que no nos veíamos todos. La madre de (tu nombre) nos había invitado a cenar. Aceptamos y fuimos a comer. Todos hablaban, a excepción de mi pequeña y yo. Ambos intercambiábamos miradas, al parecer queríamos algo.
Su prima le dijo algo al oído, ella sonrió y luego se paro de la mesa dando las gracias. Ella me miro, inmediatamente entendí que quería que la siguiera. Me pare de la mesa y di las gracias, nadie me tomo mucho en cuenta, todos estaban en su mundo.
Camine por los pasillos y subí las escaleras rápidamente, aún así la perdí de vista. Para mi suerte sabía cual era su cuarto. Entre y comencé a buscarla, pero al no verla comencé a llamarla. Me asuste al sentir unos brazos rodear mi cintura, pero sabía que eran sus brazos.
- Eres una malvada – le dije mientras volteaba.
- Lo sé – respondió ella riendo.
Me acerque a ella y comencé a besarla. ¡Por Dios!, como amo sus labios. Cada movimiento era más profundo, perfecto. Su boca me pertenecía completamente. Su legua, siempre tan tímida, pero cada vez que la tocaba con la mía era la más salvaje. Ella jugueteaba con mi pircing y yo mordía delicadamente sus labios. Esta noche, sería nuestra.
Lentamente metí mis manos por debajo de su polera y comencé a levantársela, pero ella inmediatamente me detuvo.
- No Tom… por favor… no estoy lista, no aún – dijo ella bajando su cabeza.
Delicadamente tome su rostro.
- No te preocupes, te esperaré, hasta que estés lista – bese sus labios y la abrace.
No me decepcione. No me sentí rechazado, al contrario. Sabía que ella era diferente a las demás y eso me gustaba. Ella no es igual a las otras, que tan solo con un par de palabras caen a mis pies. Si ella no esta lista aún, la esperaré. Me es difícil, porque es algo que me gusta hacer, pero, no quiero que lo nuestro sea algo tan vacío como solo sexo, sino que sea lleno de amor y para eso, ella también tiene que estar dispuesta y no solo yo.
Nos acostamos sobre su cama. Ella se acostó sobre mi pecho, mientras yo acariciaba su cabeza.
- Tom… - dijo ella rompiendo el silencio.
- Dime linda.
- El otro día, cuando desperté, ¿tú estabas junto a mi?, o… ¿solo fue un sueño?
- Estuve junto a ti – respondí sereno.
Ella alzo su cabeza y me miro extrañada.
- Pero, ¿cómo?, me dijeron que era mentira, que estabas en Alemania aún.
- Le pedí a tu prima que no dijera nada, hasta que te recuperaras.
- Entonces… no fue un sueño… Fue real, tú estuviste junto a mí – dijo ella con una inmensa felicidad.
- Así es hermosa.
Se acerco a mí y me beso tiernamente. Antes de que se separara tome su cabeza y uní más nuestros labios. Amo besar sus labios.
- Te quiero – dijo ella y nuevamente se recostó en mi pecho.
- También yo – le respondí mientras acariciaba su cabeza.
Cada vez llovía más fuerte y comenzaba a hacer frio. El tiempo pasaba y mi pequeña no se movía. “Hermosa”, le susurre, pero nada. Me moví un poco para verla. Mi pequeña se había quedado dormida. En ese momento alguien golpeo la puerta de su habitación.
- ¿Puedo pasar? – pregunto.
- Claro, adelante.
- ¿Se ha quedado dormida? – pregunto su madre, prendiendo la luz.
- Así es. Trataré de salir sin despertarla – dije levantándome lentamente.
- No, no te preocupes, si quieres puedes quedarte.
- ¿Enserio? ... ¿No le molesta o algo así?
- Claro que no, además creo que sería bueno que cuando ella despierte te encuentre aquí – ella sonrío.
- ¿Usted… ya se dio cuenta?
- ¿De que son novios?... Claro que sí, no creas que no note las miradas en la cena.
Sonreí algo avergonzado.
- Bueno, creo que buscare algunas frazadas…
- No – dije al instante – No busque nada.
Me levante cuidadosamente y tome a (tu nombre) en brazos. Su madre entendió y abrió las frazadas de la cama. Le saque sus zapatos y la acosté.
- Le diré a los chicos que te quedaras por esta noche – dijo su madre mientras prendía la calefacción.
- Gracias – le sonreí y ella salió de la habitación.
Me saqué mi chaleco, pantalones y zapatillas. Apague la luz y me acosté junto a mi pequeña. Me acomodé a su lado. Al hacerlo ella se acerco más a mí y abrazó mi abdomen. Besé su cabeza y cerré mis ojos. Poco a poco me fui quedando dormido, al lado de mi pequeña.


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- Oh chicas, he tardado un año en subir capítulo jajajja >.<. Lamento mucho la tardanza, pero he tenido algunos problemas y por eso he tardo en subir. Prometo subir pronto esta vez, ya que quizás termine luego la novela, aún no lo sé, pero quizás haga una segunda temporada… bueno eso se los dejare a ustedes, si es así pondré una “encuesta” y ahí votaran ustedes.
- Otra cosa… ¡Feliz año nuevo! Algo atrasado pero igual vale, ¿no?.... Les deseo lo mejor para este año, espero que se cumplan sus metas y que les vaya bien en todo y claro, espero que si este año Tokio Hotel planea hacer una gira, esté incluido su país *-*.
Adiós chicas, son las mejores lectoras del mundo *-* ♥

martes, 27 de diciembre de 2011

Capítulo 26: “¿Sueño o realidad?”

La lluvia había comenzado. Solo ella rompía el silencio que había en mi habitación. Yo, sentada frente a mi gran ventada, me perdía viendo algunas gotas que se deslizaban por esta. ¿Cuánto tiempo habré pasado encerrada ahí? No lo sabía, y no me importaba saberlo. Sentía una inmensa culpa en mi interior. Sentía que había engañado a Tom. A el amor de mi vida. ¿Qué pasaría si se llegase a enterar? Cada vez que me hago esa pregunta, pienso en lo peor. Tal vez se enoje, tal vez no. Quizás podría comenzar a dudar de mí. Yendo a un punto de vista más trágico, quizás pierda la confianza que me tiene. Él confía en mí, así como yo confío en él. Debería hablar con él y dejar todo claro, para que así no se entere por otros lados y resulte todo peor. Pero, ¿qué pasa si se enfada y no quiere escucharme?... ¡Demonios! ¡No puedo más! Cada vez esto me atormenta más y más.
¿Llorar?, ¿de qué me sirve llorar? Las lágrimas no solucionan nada. Quizás necesite descansar.
Entre mis pensamientos más profundos sentía que alguien llamaba a la puerta. “Adelante” pronuncie con un hilo de voz. “No puedo, está con seguro” se escucho decir. Como un verdadero cuerpo sin alma, me levante y quite el seguro. Nuevamente me senté frente a la ventana. Aquella persona aún estaba parada en la puerta. ¿Quién era?, no lo sé. Poco a poco se fue acercando a mí, hasta que finalmente se sentó a mi lado. Nuevamente el sonido de la lluvia se hacia presente en aquel silencio.
- ¿Pasa algo malo? – Se atrevió a preguntar después de varios minutos.
- ¿Algo malo?... Si sentirte culpable por algo que no debió haber pasado, por algo que jamás tenía en mente, si sentir que traicionaste a tu novio es algo malo, entonces sí, pasa algo malo, muy malo.
- ¿Quieres contarme? – Pregunto con un tono de voz muy cálido, pacifico.
- Tenías razón…
- ¿Por qué? – Siguió pacifica.
- Yo no tenía las intenciones, en ningún momento paso por mi mente, pero él si las tenía – Nuevamente un silencio se formo en la habitación – Tomás me beso – dije con la voz entrecortada.
Escuche como un suspiro salió de su boca. Como si hubiera meditado lo que le dije se atrevió a hablar después de rato.
- Realmente odio haber tenido la razón esta vez. Pero hay algo que me inquieta, ¿correspondiste a su beso?
- No, no lo hice – respondí al instante.
- Pero si entonces no lo hiciste, ¿por qué te sientes tan culpable?
- No lo sé, pero esto no me deja tranquila, siento que si le digo a Tom, se lo tomará mal y no querrá escucharme.
- ¿Tú confías en él?
- Claro que si.
- Él también en ti, estoy segura que te sabrá comprender. Si él realmente te quiere sabrá escucharte y comprender que no tenías la intención de hacer algo así o más bien no sabías que pasaría algo así.
- Tienes razón, pero no sé cómo decírselo, me da miedo.
- Tranquila, no tiene que ser precisamente hoy o mañana, sino cuando te sientas preparada.
- Gracias – después de mucho tiempo una leve sonrisa se formo en mis labios.
Me sentía tan perdida. Incomprendida. Hasta que llego ella. Sus alentadoras palabras me hicieron entender que no era mi culpa lo que paso.
- Ahora es mejor que descanses. Tienes la cara muy pálida. Acuéstate, le diré a tu madre que dormirás.
Ella se puso de pie y me ayudo a levantarme. Abrió las cobijas de la cama y me dejo mi pijama sobre la ella. Antes de que saliera de la habitación, le di las gracias, ella solo me sonrió y salió. Con una gran lentitud me saqué mi uniforme y me coloqué mi pijama.
Mi cabeza no soporta tanta presión. Trataba de dormir, pero cada vez pensaba y pensaba en cosas que no tenían lógica. Me resulto muy difícil conciliar el sueño, pero al parecer lo había logrado. Aún así me sentía cansada, estresada. Mi cabeza pulsaba de una manera impresionante. No podía contenerlo más. Trate de ponerme de pie, se me hacia difícil, no podía ver nada, mi vista estaba nublada. El ruido de la lluvia resonaba en mis oídos y mente tan fuerte que me dolían y caí al suelo. Me arrastre por este, solo con el tacto pude encontrar la puerta. Como pude traté de llegar a la manilla. La tome y abrí torpemente la puerta. Nuevamente había caído al suelo. Gritaba el nombre de mi madre, pero me parecía tan inútil. Cada grito, cada golpe que daba contra la puerta para que me escucharan eran en vano. Me sentía sola. Sentía que todos me habían olvidado, que nadie me quería. No soporté la prensión en mi cabeza y caí desmayada.
¿Qué había pasado? ¿Dónde estoy? Increíble, ayer me sentía muy mal, pero ahora no. Siento como si jamás hubiera sentido todo lo de ayer. ¡Fantástico!
¿Quiénes son ellos?, no logro verlos, se encuentran de espaldas. ¡Oh claro! Son Steban y mi prima. Iré donde están ellos, les contaré que ahora estoy mucho mejor.
¡Hola chicos!, ahora estoy mucho mejor, ¡no me duele nada! Un momento… ¿Por qué me miran así? ¿Tengo algo malo? ¿Qué pasa? No los logro comprender. ¿Por qué ahora sonríen? ¿Qué están mirando?... ¡Oh por Dios!, son los chicos. ¡Bill, Gustav, Georg y Tom! ¡No puedo creerlo, después de tanto tiempo nos hemos vuelto a encontrar!
Extrañaba tanto abrazarlos. Sentir todo ese cariño que me entregan y que yo les entrego a ustedes.
¿Cómo les fue en Alemania? Creo que bien, porque sus rostros se ven muy contentos. ¿Saben algo?, ayer estaba lloviendo muy fuerte y hacía muchísimo frio, pero ahora ha salido el sol y el aire es muy cálido. ¿Qué les parece si salimos a caminar?...
Tom, ¿no crees que son hermosos los árboles? Sus hojas están más verdes que nunca y las flores están hermosas. ¡Mira!, es una rosa. Ten, la corte para ti. ¡Ouch!, creo que me he pinchado con una espina, pero no me duele.
¿Qué ves? Siento que cuando te hablo no me miras. ¿Quién es él? ¡Tom por qué me miras así! ¿Quién eres tú? ¿Por qué me tocas así? ¡Suelta mi cara!
- ¿No quieres que te bese?, pero ¿por qué te niegas? Si ya lo hemos hecho antes.
¿Qué? ¡Jamás, suéltame! No sé quien eres, ¡suéltame! ¡Tom!, ayúdame por favor Tom.
- ¿Ayudarte? ¿Por qué razón lo haría?
Tom, soy tu novia. Soy tu pequeña. Tú eres mi novio, él es un completo extraño, ayúdame por favor.
- ¿Yo tu novio? Yo no soy tu novio, tú me engañaste, besaste a otra persona. ¡Me mentiste!, ¡me ocultaste toda la verdad!
No fue mi intención Tom, jamás quise besar a otro, yo te quiero a ti y solo a ti, eso la sabes mejor que nadie.
- No digas más mentiras, esto se acabo (tu nombre), se acabo para siempre, olvídate que fuiste mi novia alguna vez. Me das asco, eres una cualquiera.
¡No digas eso por favor! No me trates así Tom, entiéndeme, jamás lo quise hacer.
- Adiós y toma tu rosa, no la quiero, marchítate junto a ella, muere junto a ella. Quédate con tu nuevo novio y espero que no lo traiciones como lo hiciste con migo. Adiós…
¡No Tom! ¡Por favor! ¡No te vayas, vuelve! Te necesito a mi lado. Eres mi razón de vivir, si ti no puedo hacer nada Tom, por favor vuelve.
- ¡Cállate! Tú eres mía, ahora vámonos.
¿Quién eres maldito? ¡Suéltame!
- ¿Ya se te olvido quién soy? Pero que mala memoria tienes. Soy yo, Tomás….
¡No! ¡Tom! ¡Vuelve, por favor! ¡No me dejes! ¡Te quiero! Eres mi vida…. Tom… Tom….
Todo se tornaba negro. A lo lejos veía una pequeña luz. Corría hacia ella, pero mis intentos eran inútiles. Algo cálido y suave sentía en mis mejillas. Lleve mis manos hacía ella y pude sentir otras manos. Al fin, había encontrado la luz.
- Mi amor tranquila, todo está bien.
Aquella voz. ¿Aún estaba soñando?... Ese aroma. Mis ojos aún veían nublado. Sus manos aún se encontraban en mis mejillas, y mis manos también se encontraban aún sobre ellas. Poco a poco fui cobrando bien la vista encontrándome con lo que jamás creí que vería. No podía creerlo. Mi corazón se acelero aún más de lo que estaba. Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos. Mi vida, mi delirio, mi razón de ser. Ahí se encontraba, sentado a mi lado, mirándome fijamente. Tom.
No sé como, pero de un momento a otro me senté sobre la cama y lo abracé. Necesitaba saber si todo esto aún era un sueño, pero claramente no lo era. Su presencia me daba las fuerzas necesarias. Eso era más que una evidencia clara de que no era un sueño, sino que era real. Él estaba junto a mí.
- No llores hermosa, estoy aquí, junto a ti. – Susurraba en mi oído.
Su voz era música para mis oídos. Sus brazos rodeándome, eran como una barrera que me protegían de todo peligro.
Poco a poco me separé de él. Quería ver su rostro. Quería comprobar si realmente era él. Con mis manos temblando, las lleve a su rostro. Tan suave, cálido. Sus hermosos ojos me miraban confundidos y a la vez preocupados.
- ¿Estas… aquí?, pero si tu… estabas en Alemania… - No podía hablar bien. Me era difícil pronunciar palabras.
- Shh… No hables, descansa – Lentamente se acercó a mis rostro, depositando un beso en mi frente.
No tenía fuerzas. Mis ojos poco a poco se iban cerrando, hasta que logre quedarme dormida…
Sentí como algo frio ponían en mi frente. Lentamente fui abriendo mis ojos, la luz del día ya se hacía presente.
- Veo que por fin has despertado – Dijo con gran entusiasmo.
- ¿Mamá?... ¿Qué paso? – pregunte sentándome en la cama.
- Estuviste enferma, pero veo que ahora estas un poco mejor – sonrió.
- ¿Enferma? – repetí en tono de no comprender.
- Así es, ¿te acuerdas de ese día que llegaste a casa y te encerraste en tu habitación? Bueno, en la noche comenzaste a gritar y a llorar. Tu padre y yo nos levantamos y te vinimos a ver. Tú estabas tirada en el piso, habías caído desmayada. Tenías mucha fiebre y es por esa razón que no despertaste en dos días.
- ¿Dos días? – exclamé asombrada.
- Sí. Durante esos dos días repetías el mismo sueño. Gritabas y llorabas de una manera impresionante. Repetías muchas veces “perdóname Tom”.
- Oh… - baje la mirada y luego de un tiempo reaccione - ¡Tom! ¿Él está aquí?
- Tranquila hija, no te alteres, aún tienes fiebre y si te alteras demasiado volverás a que te suba la temperatura – decía mientras ponía otro paño helado en mi frente.
- Pero mamá, ¿él está aquí? – insistí.
- Bueno…
En ese momento los llantos de mi hermano interrumpieron. Mamá dijo “luego hablamos” y salió de mi habitación.
Cerré mis ojos y lleve mi mano hasta mi frente. Aún se encontraba caliente.
- ¿Estas despierta? – pregunto mi prima desde la puerta.
- Creo que sí, a no ser que sea una sonámbula – ambas reímos.
- ¿Cómo te sientes? – pregunto sentándose en la silla que estaba junto a mi cama.
- Un poco mejor, aunque aún me duele la cabeza.
- Me imagino, si tenías más de 38 grados. Por eso nunca despertabas.
- ¿Cuánto tiempo he estado aquí? – pregunte quitando el paño de mi frente.
- Veamos… Estuviste dormida dos días y ayer despertaste en la tarde y nuevamente te quedaste dormida, hasta hoy. En conclusión has dormido tres días seguidos.
- ¡Tanto! Vaya… Y ¿qué has hecho en estos días?
- Bueno el primer día acompañe a tu padre a dejar el certificado de tu inasistencia a la escuela. Mm…. Ayer vi una película sola, ya que Steban había salido con Rocío. Y bueno hoy fui al centro comercial a comprarme algunas cosas que me hacían falta.
- ¿No ha pasado nada?
- ¿A que te refieres? – Pregunto ella sin comprender.
- Ayer, cuando desperté, estaba Tom a mi lado. ¿Él está aquí?
- ¿Tom? ¿Aquí?, no (tu nombre). Tom está en Alemania, ¿no te acuerdas?
- ¿Qué?... Pero si el estaba aquí, el me abrazo y me hablo, me dijo que estaba a mi lado – decía alterada.
- Tranquila (tu nombre), Tom no está aquí. Quizás tuviste un sueño, has tenido mucha fiebre, cuando eso pasa crees que todo es real.
- Entonces…. Él nunca estuvo a mi lado… - dije algo triste.
- No te desanimes. Bueno ahora me voy, le prometí a tu madre que la ayudaría a arreglar unas plantas en el jardín, la lluvia ha estropeado algunas y como puedes ver pronto volverá a llover.
Se levanto de la silla y salió de mi habitación cerrando la puerta. Nuevamente me había quedado sola.
No puedo creerlo. Entonces… ¿todo fue un sueño? Pero si se veía tan real. Yo sentí a Tom. Sentí cuando me abrazo, cuando beso mi frente. Vi sus ojos, olí su aroma. Escuche cada palabra que me decía. Incluso toqué su rostro para ver si era verdad. Aún así, todo fue un sueño… Nuevamente caí dormida.
El día de hoy he amanecido mucho mejor. Incluso hasta tengo ánimos para levantarme. Entre a mi baño y tome una larga ducha. Me vestí y con mucho cuidado baje las escaleras, aún tenía las piernas débiles. En la cocina se encontraba mamá preparándole la leche a Martín. Le di un beso en la mejilla a ambos. Mamá me había preparado una taza de leche. Tome la taza y me dirigí al living. Ahí estaba mi prima viendo televisión.
- Te has levantado, que bueno, me hacia falta tu presencia – sonrió ella.
- Así es, estaba aburrida de estar en cama – Me senté junto a ella.
- ¿Quieres ver alguna película?
- Claro, elige la que tu quieras, por mi no hay problema – tome un sorbo de mi leche y un asco terrible vino a mi, por lo que no tome más.
La película estaba muy entretenida. Pasamos toda la mañana viéndola. Cuando finalizo, mamá nos tenía listo el almuerzo. Pasamos al comedor y comenzamos a comer.
- ¿Qué les parece si después de almorzar preparamos galletas? – propuso mamá.
- ¡Estupenda idea! – exclamo mi prima.
Así fue. Cuando terminamos de almorzar, mi prima y yo nos fuimos a cepillar los dientes. Lavamos nuestras manos y bajamos a la cocina. Mamá tenía todos los implementos listos. Las risas y bromas se hacían presentes mientras las preparábamos. Mientras mamá prendía el horno, mi prima y yo decorábamos las galletas. Con mucho cuidado pusimos las galletas dentro de ella.
- Bueno mientras las galletas se ornean vayan a lavarse las manos y la cara, quedaron llenas de harina – sonrió y comenzó a lavar lo que habíamos ocupado.
Ambas fuimos al baño de mi habitación. Mientras nos lavábamos las manos, mi prima paso sus manos por mi cara, dejándome llena de jabón.
- ¡Oye! – Exclamé - ¡Esto no se quedará así!
Así fue como comenzó una “guerra de jabón”. Ambas dejamos todo mojado, incluyéndonos. Limpiamos el piso y ordenamos todo, luego nos cambiamos de ropa y bajamos a la cocina.
Mamá estaba dándole la leche a mi hermano, así que ambas fuimos a sentarnos a los sofás.
- ¿Qué te parece si mañana salimos a caminar al parque del condominio? – propuso mi prima.
- Me encantaría – le sonreí, me gustaba la idea de salir.
No mucho tiempo después llego papá del trabajo. Se veía agotado, pero aún así siempre mantenía una sonrisa en sus labios. Luego llego Steban, quien nuevamente había salido con Rocío. Si mis sospechas son ciertas, algo tiene ese par, pronto lo averiguaré.
Todos fuimos a cenar. Al parecer les habían gustado las galletas, ya que en cosa de minutos ya se habían acabado.
Decidí irme a dormir. Aún me dolía la cabeza y necesitaba descansar.
Al otro día desperté temprano. Tomé una ducha, me vestí y baje a la cocina. Tomé una manzana, la lave y comencé a comerla. Subí hasta mi pieza, quería ordenarla un poco. De pronto siento los pequeños sollozos de mi hermano. Mi dirigí hasta su cuarto, ahí se encontraba, despierto, mirando hacia el techo. Me acerqué a su cuna y lo tome en mis brazos.
- Buenos días hermoso, ¿cómo has amanecido? – le decía mientras él apretaba uno de mis dedos.
Baje nuevamente a la cocina y como pude le prepare su leche. Me dirigí al living y me senté en el sofá, lo acomode bien y le di su leche.
- Gracias – dijo mamá desde el marco del living.
- De nada mamá, creo que después de todo no es tan difícil.
- Eso lo dices porque solo lo has hecho una vez, pero hazlo todos los días cada dos horas.
- Retiro lo dicho – ambas reímos.
La mañana pasó muy rápido. Después de terminar de almorzar, me dirigí a mi cuarto e hice mi cama. Ordene algunas cosas y la ropa que estaba en mi armario.
- Te parece si salimos ahora – pregunto mi prima desde la entrada de mi puerta.
- Claro, solo me cambio y salimos.
- Bueno, cuando estés lista me avisas, estaré en mi cuarto.
El día aún estaba nublado, en cualquier momento llovería nuevamente. Me puse unos pantalones negros, acompañados de unos bototos negros, mis favoritos. Un suéter y un abrigo gris. Me dirigí al baño, lave mis dientes y arregle mi cabello. Tomé un bolso y puse las llaves, mi celular y algo de dinero. Salí de mi habitación directo hacia la de mi prima.
- ¿Estas lista? – le pregunte desde afuera.
- Si – respondió ella abriendo la puerta.
Bajamos al primer y piso y salimos.
- Extraña sentir el aire chocar contra mi rostro – dije cerrando mis ojos y respirando profundamente.
- Disfrútalo entonces.
- Eso hago – ambas reímos.
- Bueno, ahora vamos, que el lugar queda más lejos.
- Pero no dijiste que iríamos al parque que está aquí – la mire confundida.
- Cambio de planes, ahora vamos a otro que es mucho mejor, créeme te gustara – sonrió y comenzó a caminar.
En el camino hablábamos cosas del pasado. Como cuando éramos pequeñas y jugábamos juntas. Nuestras peleas, nuestros momentos de risas, las vergüenzas, todo. Nos reímos mucho al recordar todo.
- Este es el parque – dijo mirando hacia el frente.
- Bueno, crucemos.
Miramos hacia ambos lados y cruzamos.
El lugar era muy bonito. Los charcos de agua y las hojas en el suelo, le daban un toque especial. Se veía muy bonito.
- Quédate quieta – dijo mi prima con una cámara en sus manos – Posa para la fotografía.
No era buena para las fotografías, pero hice mi mejor intento.
- Que linda saliste, me gusto – sonrió y me la mostro.
- Bueno ahora te toca a ti, dámela – tome la cámara – Ahora posa para sacarte una fotografía.
Así pasamos un largo tiempo. Las fotografías se veían muy bien. Hicimos una pausa, ya que el celular de ella había comenzado a sonar.
- Mm… ¿me esperas un momento? – pregunto ella.
- Claro, pero déjame la cámara.
- Bueno – me paso la cámara y se alejo a contestar.
Mientras ella hablaba, comencé a tomarle fotografías a los árboles, plantas y partes del parque.
- He vuelto – dijo sonriendo.
- ¿Quién era? – pregunte tomándole una foto sin que ella lo notase.
- No, nadie importante. Ven vamos, quiero mostrarte un lugar que hay aquí, lo descubrí el otro día, mientras caminaba con Steban.
Ella caminaba, yo la seguía por detrás. Ahí se encontraba una gran fuente. Dentro de ella se encontraban algunos peces. Metí mi mano dentro del agua, estaba helada.
- Que lindo son los peces – le dije a mi prima.
No contesto. Voltee para verla, pero ya no estaba. Comencé a buscarla con la vista, pero nada. No se veía por ningún lugar. Pensé que quizás habría ido a comprar al negoció que estaba cerca del lugar. Enfoque nuevamente mi mirada en los peces. De pronto siento que unos brazos rodean mi cintura. Sentí miedo. Creí que podría ser algún hombre depravado o un ladrón. Descarto mi segunda opción, si hubiera sido un ladrón no me habría abrazado. Mi única opción sería la primera. Mi cuerpo comenzó a temblar. Sentía como poco a poco agachaba su rostro hasta mi oído.
- ¿No quieres voltear? – Preguntó.
Mi cuerpo se paralizo. Mi miedo se esfumo al escuchar aquella voz. Inmediatamente voltee, encontrándome con aquella persona. Esos ojos, esas mejillas, esa boca. Su olor, mi droga. Definitivamente estaba ahí, frente a mí. El amor de mi vida, Tom.
Me abalancé a él y lo abrace. Sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo, me hacían sentir la mujer más segura. La más afortunada.
- Te extrañe tanto - Hundía más y más mi cabeza contra su pecho.
- También yo – dijo él, acariciando mi cabeza.
Deje de abrazarlo y lo mire. Mis ojos comenzaron a cristalizarse. Baje mi mirada, sentía que escondía una mentira.
- ¿Qué pasa? – pregunto él.
- Perdóname - dije con la voz quebrada.
- No tienes que pedirme perdón, no has hecho nada.
- Tú, no sabes nada… - había comenzado a llorar. Cubrí mi rostro con mis manos.
Él delicadamente las saco y tomo mi rostro.
- Sé lo que paso, tu prima me lo dijo. ¿Por qué creíste que me enfadaría? Tú confías en mí, yo confío en ti. Sé que no besarías a otro. Aunque suene egocéntrico, sé que tienes ojos para mí, así como yo también solo tengo ojos para ti. No te sientas mal por algo que no hiciste – Seco mis lágrimas y me sonrió. Tomó de mi mano y comenzamos a caminar alrededor de la fuente. De un momento a otro tomo mi cintura y me subió al borde de la fuente.
- Ahora eres de mi misma estatura – me sonrió.
- Esto me agrada – le sonreí de igual manera y acaricie sus mejillas.
Rodeo mi cintura con sus brazos y me apego más a su cuerpo. Nuestras narices se rozaban. Nuestras miradas fijas. Sus ojos me miraban de una manera única. Rodé uno de mis brazos en su cuello y con una mano tome de su rostro. Nuestros labios poco a poco se acercaban. Tom de un momento a otro me besó. Nuevamente sentí ese cosquilleo en mí. Extrañaba tanto esa sensación única, que solo él me hace sentir. Sus labios acompañados con ese metal que se interponía en sus movimientos, pero aún así eran perfectos.
“No sabes como extrañaba besarte”, dijo él sin separar sus labios de los míos.
Nuestros labios se separaron. Él me miro y acaricio mi mejilla.
- Te quiero tanto hermosa – me dijo y dio un corto beso en mis labios.
- También yo – le sonreí y lo abrace.
- Que lindos son – dijo mi prima sonriendo. Se encontraba junto a Gustav.
- Hola Gus – lo salude.
- Hola (tu nombre) – me sonrió tiernamente.
- Vamos a casa está haciendo frio – propuso mi prima.
Los chicos comenzaron a caminar, menos Tom y yo, ya que me detuvo y no me dejo bajar.
- ¿Qué pasa? – le pregunte.
- Sube a mi espalda, quiero cargarte hasta llegar a casa – dijo él volteando dándome la espalda.
Me subí y cruce mis brazos por su cuello. Él sujeto mis piernas con sus brazos.
- No creo que seas capaz de cargarme hasta llegar a casa – le susurre al oído.
- Eso lo veremos – respondió con voz retadora.
Tom se unió a los chicos. En el camino reímos y bromeamos bastante. Cuando llegamos a mi casa mi prima saco sus llaves y abrió la puerta. Todos entramos y nos dirigimos al living. En el se encontraban Bill, Georg, Steban y mi madre.
- Hola chicos – salude aún sobre Tom.
- Hola – respondieron ellos.
Tom se sentó delicadamente en el sofá y me dejo ahí, luego se levanto y se sentó a mi lado.
- Ves que si pude – me miro y sonrió victorioso.
- Claro que puedes, eres Tom Kaulitz – le sonreí y besé su mejilla.
Pasamos toda la tarde conversando. Luego mamá nos invito a pasar a la cocina para cenar. Así lo hicimos. Mientras todos hablaban, Tom y yo nos mirábamos mucho y sonreíamos.
- Vete con él, después inventaré algo – susurro mi prima en mi oído.
- Gracias – le respondí de igual manera.
Me paré y di las gracias. Miré a Tom diciéndole “sígueme”. Él comprendió y se levanto dando las gracias. Caminé hasta el pasillo y subí las escaleras, Tom venia más atrás. Entre a mi habitación y me escondí detrás de la puerta. Luego entro Tom, quien al no encontrarme comenzó a llamarme. Sin que se diera cuenta lo sorprendí tomándolo por la cintura.
- Eres una malvada – dijo volteando.
- Lo sé – respondí entre risas.
Nuestros labios nuevamente estaban juntos. Esta vez no teníamos temor de cómo lo hacíamos. Mi cuarto era nuestro refugio. La noche se hacía presente y la oscuridad también. No había luna, sino que nubes, viento y la lluvia, que comenzaba a descender. Nuestros besos cada vez se hacían más apasionados. Nos extrañábamos y mucho. Tom comenzó a subir mi polera, pero inmediatamente lo detuve.
- No Tom… Por favor… No estoy lista, no aún – dije con algo de vergüenza y baje mi cabeza.
Él con delicadeza me tomo el rostro con ambas manos.
- No te preocupes, te esperaré, hasta que estés lista – beso mis labios y me abrazó.
Después de un tiempo nos recostamos sobre mi cama y comenzamos a hablar.
- Tom…
- Dime linda.
- El otro día, cuando desperté, ¿tú estabas junto a mi?, o… ¿solo fue un sueño?
- Estuve junto ti – respondió él.
Levante mi cabeza, la cual tenía apoyada en su pecho.
- Pero, ¿cómo?, me dijeron que era mentira, que estabas en Alemania aún.
- Le pedí a tu prima que no dijera nada, hasta que te recuperaras.
- Entonces… no fue un sueño… Fue real, tú estuviste junto a mí.
- Así es hermosa.
Me acerque a él y bese sus delicados labios. Pretendía separarme, pero tomo mi rostro con sus manos, ejerciendo más presión aún.
- Te quiero – le dije y nuevamente posé mi cabeza en su pecho.
“También yo”, respondió él acariciando mi cabeza. Poco a poco mis ojos se iban cerrando. En fin, el sueño me había vencido, quedándome profundamente dormida, en los brazos del amor de mi vida.




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¡Hallo Aliens! Aquí les dejo otro capítulo. La verdad es que me gusto *-*, no sé por qué, pero me gusto >.<. Espero que a ustedes igual les guste *-*.
Son las mejores y gracias por leer. Les doy la bienvenida a las nuevas lectoras y me alegro mucho que les haya gustado la fic, siempre trato de hacer lo mejor que puedo para que les guste :D.
Bueno queridas Aliens, que tengan un buen día, cuídense mucho y espero sus comentarios jajajaja x3. Son las mejooores del mundo ♥.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Capítulo 25: “Algo no correspondido”

Aquel día todo había salido perfecto. Ya era oficialmente una estudiante de South Gate High School, otra vez. Podía ingresar al día siguiente. Así lo hice. Había buscado en mi armario el uniforme. Aún estaba como nuevo, claro, solo lo había usado apenas dos meses. Después de muchísimo tiempo vería nuevamente a mis compañeros. Por una parte me agrada ir a la escuela, ya que me distraigo y los estudios me mantienen más ocupada, ahora que Tom no está todo es más aburrido.
Mis compañeros me recibieron muy contentos. Muchos me decían que me habían extrañado, los más inteligentes fueron los más felices, ya que les ayudaba en español y bueno ellos me ayudaban en lo que no comprendía. Extrañaba muchísimo las clases, jamás me había concentrado tanto.
Los recreos eran muy entretenidos. Hacía mucho tiempo que no veía a mis amigas. Cuando volvía a casa, hacía mis tareas y en los tiempos libres salía con mi prima y Steban…
Ya casi a pasado una semana. Los días han sido muy gratos. He tenido muchos exámenes y trabajos, pero gracias a Steban quien va en dos curos más que yo, no he tenido problemas y me ha ido muy bien.
En estos momentos me dirijo a la escuela. Decidí irme caminando, ya que no iba retrasada y también quería respirar un poco del aire de otoño.
- ¡(Tu nombre) espera! – gritó un chico.
Me detuve y voltee.
- ¡Vaya tu si que me haces correr! – exclamo recobrando el aire.
- Andy, lo siento, no sabía que venias siguiéndome.
- Bueno, es que te vi sola y quise alcanzarte para que nos fuéramos juntos hasta la escuela.
- Claro, por mi no hay problema – le sonreí y continuamos caminando.
- ¿Cómo has estado?, hace mucho tiempo que no te he visto, bueno has tenido muchos exámenes y yo también – dijo él frotando sus manos.
- He estado bien, gracias. Y… ¿cómo te ha ido en los exámenes?
- Genial, hoy tengo la última prueba del mes, luego comenzaran las nuevas unidades y bueno vendrán más exámenes.
- Espero que te vaya muy bien – le sonreí.
- Que linda te vez cuando sonríes - me miró y sonrió.
No dije nada, solo seguí caminando mirando hacia el suelo.
Cuando llegamos a la escuela, él me acompaño hasta mi casillero, luego se despidió de mí y se fue.
- ¡Amiga!, ¿cómo estás? – saludo Constanza.
- Bien…
- ¿Es cierto que te has venido junto con Andy? – preguntó una chica.
- Si, ¿por qué? – pregunté.
- ¿Te gusta Andy? – continuó con su interrogatorio.
- ¿Qué? – exclame asombrada.
- ¡Hey chica! ¿Qué te sucede?, ella tiene novio, y basta de preguntas que a ti nadie te conoce – Dijo Constanza enojada.
La chica me miro de pies a cabeza y se fue. Constanza y yo nos dirigimos hasta nuestro salón. Ahí salude a mis compañeros y luego nos sentamos, la clase había comenzado…
Mientras el profesor hablaba mi celular comenzó a vibrar. Cuidadosamente lo saque y sin que el profesor se diera cuenta miré la pantalla. Era Tomás.
Cuando finalizo la clase nuevamente comenzó a vibrar.
- ¿Tomás?
- Hola, ¿cómo estás?
- Bien gracias, eh… ¿a qué se debe tu llamada? – pregunte.
- Quería saber si quieres acompañarme esta tarde a mi ensayo en el teatro, ¿te gustaría?
- Claro, me encantaría.
- ¿A que hora sales de la escuela?
- A las dos de la tarde.
- Pasaré por ti.
- Bueno, adiós – corté.
- ¿Una cita? – Preguntó Rocío.
- ¡Claro que no!, el y yo solo somos amigos – dije de inmediato.
- Ella tiene novio y vaya que es sexy – dijo Constanza.
- ¿Qué has dicho? – exclame asombrada.
- ¡Es broma!, tu sabes que solo tengo ojos para Nick y hablando de él creo que ire a verlo a su salón – salió del salón.
- Lo siento, había olvido que tenías novio – dijo Rocío cabizbaja.
- No te preocupes… ¿Te gustaría ir mañana a mi casa? Tenía pensado ver una película junto a mi prima y Steban y… bueno me gustaría que estuvieras también.
- Claro, claro, con gusto iré – sonrió.
La segunda jordana prosiguió muy lenta. Estábamos en clases de historia, algo que debía poner mucha atención, ya que todo era sobre Estados Unidos.
- Esto es un poco difícil, pero no te preocupes, yo te ayudaré – me susurro Rocío.
- Gracias – respondí de igual forma.
Una vez finalizada la clase me dirigí al baño. Mientras lavaba mis manos mi celular nuevamente comenzó a vibrar. Miré la pantalla, era un número desconocido, pero de igual manera conteste.
- ¿Bueno?
- ¿(Tú nombre)?
- Si, ¿Quién habla?
- ¿No reconoces mi vos?
- Creo que no…
- Soy yo, Bill.
- ¡Bill! – exclamé.
- Vaya que emocionada, casi me dejas sordo – rió.
- Lo siento, pero hace mucho tiempo que no hablábamos.
- Así es.
- ¿Cómo es que tienes mi numero?
- Bueno, hace un momento estaba en el living y ahí estaba Tom dormido, su celular estaba sobre la mesa de centro y pensé en llamarte, así que busque en su lista de contactos tu nombre. Fue muy fácil, eres la segunda mujer en su lista.
- ¿Quién es la primera? – pregunte algo molesta.
- Tranquila, es nuestra madre – rió.
- Oh… - reí algo nerviosa - ¿Cómo has estado?
- Genial, aunque algo cansado, pero respecto al nuevo álbum va muy bien, quizás terminemos de grabarlo haya en Los Ángeles – exclamó.
- Eso sería fantástico.
- Bueno, me gustaría hablar más, pero Tom está despertando y cuando eso pasa y estoy cerca de él es un verdadero peligro.
-¿Por qué? – pregunte.
- Porque despierta de mal humor, además aquí son las ocho de la noche y aún no cenamos, así que iré por algo de dinero y antes de que empiece a reclamar le diré “Tom vamos a comer a un restaurante” , así no me dirá nada – rió levemente.
- Tom es muy malo contigo, bueno, antes de que pase lo peor entonces te dejo, además tengo que ir a clases.
- ¿Otra vez estas en la escuela?
- Así es, me ayuda mucho a distraerme y mantenerme ocupada.
- Oh, genial. Bueno entonces adiós, te llamaré mañana.
- Adiós Bill y mándale saludos a Tom, también dile que sea más amable contigo.
- Eso espero, ¡adiós! – cortó.
Salí del baño y casi corriendo me dirigí a mi salón. Para mi suerte el profesor aún no había llegado.
Las clases continuaron normal hasta que dieron las dos de la tarde. Le había enviado un mensaje a mamá diciéndole que saldría con Tomás. Ella acepto, con la condición de que no llegara tarde a casa.
Salí del establecimiento y me despedí de mis amigas. Bajo un árbol se encontraba Tomás. Caminé hasta él.
- Hola – besó mi mejilla - ¿Estas lista?
- Claro – respondí enérgica.
Tomás me abrió la puerta del copiloto y luego entró él.
- ¿Quieres comer algo antes de irnos al teatro? – pregunto encendiendo el auto.
- Bueno – respondí mientras abrochaba mi cinturón de seguridad.
Nos dirigimos hasta un local de comida. Tomás pidió la orden y comimos. Después nuevamente nos subimos a su auto y partimos rumbo al teatro.
El lugar era muy lindo. Su estructura era muy refinada. Dentro de ella también. Mientras Tomás estaba en camarines yo estaba sentada en uno de los tantos asientos del publico. El lugar era gigantesco.
Después de un tiempo, salieron los actores y comenzaron el ensayo. Tomás actuaba muy bien, pude notar que tomaba su papel muy enserio. Definitivamente actuar era lo suyo.
Estaba concentrada en el ensayo, cuando mi celular comienza a vibrar.
- ¿Bueno?
- Hola linda.
- ¡Tom!, ¿cómo estás?
- Ahora mucho mejor, ya que estoy hablando con la persona que más quiero.
- Que lindo eres, no sabes cuanto te extraño.
- También yo linda y mucho. A todo esto, gracias.
- ¿Por qué? – pregunte sin comprender.
- Porque sino hubiera sido por eso de “dile a Tom que sea más háblame contigo”, hubiera tratado mal a Bill – rió.
- Oh, es verdad, eres muy malo con Bill, él no tiene la culpa de que tú despiertes con mal genio.
- Lo sé, pero es que no lo sé, me gustaría despertar igual que aquella vez en que tú me despertaste.
- Cuando vuelvas prometo que lo haré un día.
- ¿Uno?, ¿por qué mejor no lo haces siempre?
- No puedo, recuerda que voy a la escuela.
- Claro, claro, olvidaba que eres una pequeña.
- ¡Hey!, tu eres el viejo, yo estoy bien – refunfuñe.
- No soy viejo, aún soy joven y hermoso.
- Bien señor egocentrismo.
- Es por eso que tengo a la novia más linda y encantadora del mundo.
- Sólo linda, Tom eres un tonto, dile es que hermosa no linda eres poco romántico – se escucho decir a Georg.
- ¡Cállate! Aún no terminaba y vete no seas metiche – exclamó Tom.
- Mándale saludos a Georg – dije entre risas.
- Lo haré pero después… Hermosa tengo que irme a dormir, mañana tengo una sesión de firmas en la mañana y luego dar una pequeña tocata de nuestros álbumes anteriores.
- Bueno, duerme bien y que te vaya bien.
- Gracias, te quiero hermosa.
- También yo – corté.
Miré al escenario. Al parecer había terminado el primer acto, ya que los actores arreglaban el escenario con nuevas cosas.
- ¿Con quién hablabas? – preguntó Tomás sentándose a mi lado.
- Con mi novio – respondí guardando el celular en mi mochila.
- ¿Tienes novio?... – exclamo asombrado.
- Así es.
- Y ¿por qué no me lo habías dicho?
- Porque nunca me preguntaste – reí.
- Tienes razón – sonrió – Bueno ahora me iré, tengo el segundo acto.
Así continuó el segundo acto, hasta que finalizo. La obra se veía muy bonita e interesante. A pesar de que solo era un ensayo había salido muy bien.
Mientras Tomás se arreglaba en su camarín, yo me había subido al escenario. Quería apreciar el lugar desde otro punto de vista. Era fantástico.
- ¿Nos vamos? – preguntó con un bolso en mi hombro.
Asentí y salimos del teatro.
- ¿Qué te pareció el ensayo? – preguntó.
- Genial, y eso que solo fue un ensayo, me imagino cómo será el día de la obra.
- Me alegro que te haya gustado… Antes de irnos, ¿te gustaría ir por un café? Está haciendo frio.
- Acepto, vamos.
Caminamos hasta la cafetería que estaba no muy lejos del teatro. Mientras Tomás pedía los cafés, me senté en una mesa que estaba cerca de la ventana. Miraba hacia el cielo, las nubes se estaban tornando de un gris claro a uno muy oscuro.
- Aquí está – me extendió el café.
- Gracias – Lo tome entre mis manos para calentarlas.
- Veo que lloverá – dijo mirando hacia fuera.
- Así parece – tomé un sorbo de mi café.
Cuando terminamos, nos dirigimos hasta donde estaba estacionado el auto y partimos rumbo hacía el condominio. Tomás había prendido la calefacción, ya que hacía muchísimo frio. En el camino no hablamos mucho, no era un silencio incomodo, sino que grato, era relajante.
- ¿Quieres que entre para dejarte fuera de tu casa? – preguntó.
- No, aquí está bien, muchas gracias por la invitación – le sonreí.
- Gracias a ti por aceptar.
- Adiós – me acerque a él para darle un beso en su mejilla, pero el tomo de mi rostro y me besó.
Sus labios se movían sobre los míos, los cuales no correspondían a los suyos. Al notarlo él se separo de mí. Estaba completamente atónita. Solo reaccione a abrir la puerta del copiloto y salir corriendo hacía la puerta del condominio, que para mi suerte estaba abierta.
Corría sin conocimiento alguno. Sabía donde estaba mi casa, solo eso tenía en mente. Entre y salude a la nada, no sabía si habían personas o no, yo solo corrí hasta mi habitación. Entre a mi baño y me encerré. Me pare frente al espejo y me mire por unos minutos. Abrí la llave y moje mi rostro un par de veces. Nuevamente me miré al espejo. Tomé una toalla y seque mi rostro. Salí del baño y me recosté sobre la cama.
¿Cómo fue que paso? Tan solo me descuide unos segundos, y paso lo que no quería que pasara. Mi prima tenía razón, tal vez yo no tenía otras intenciones, pero él sí con migo. Pero, ¿cómo? Apenas unos minutos antes le había dicho que tenía novio.
¡Tom! No puede ser… Me siento una completa traicionera. No fue mi culpa que él haya besado. No correspondí a su beso porque sabía que él no significaba nada más que un amigo. Aún así siento que he engañado a Tom.


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* ¡Hola chicas!, ¿cómo han estado?... Espero que bien. Sé que fue ayer, pero de igual manera les deseo una Feliz Navidad. Espero que lo hayan pasado muy lindo junto a su familia.
* El capítulo es algo corto, pero tengo pensado en subir uno mañana y bueno si no es así quedaría para el próximo día. Pero no se impacienten porque prometí subir más seguido, como ya saben he salido con vacaciones y tengo dos meses y medio para subirles capítulos :D.
* Siempre olvido mandarles un saludo a las lectoras que son de Colombia (no sé si habrá alguna), como notaron ocupe a Tomás como un personaje de ese país >.<
* No está de más repetir que son las mejores lectoras, gracias por su apoyo y sobretodo PACIENCIA, porque reconozco que soy lenta para subir capítulos x3. Adiós las adoro ♥.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Capítulo 24: “Esperaré lo que sea necesario”

Han pasado tres días desde que mamá dio a luz a Martín. Ella permaneció dos días en la clínica, pero hoy le dieron de alta.
Mi padre y yo nos levantamos muy temprano para ir en busca de ella. En la clínica mis padres antes de irse tenían que hablar con el doctor, tomaría tiempo, por esa razón salí a recorrer la clínica junto a Martín. Caminé hasta el casino, tenía la intención de saludar a Tomás. Por más que busque no lo encontré por ningún lado. Tomé asiento, ya me encontraba cansada, aún no me acostumbraba a tener a un bebé en brazos.
Acariciaba cuidadosamente sus suaves mejillas. Sonreía al ver como dormía. Realmente tenerlo junto a mí me hace sentir feliz.
- Es hermoso – escuche decir a mi espaldas.
Giré mi cabeza para ver a aquella persona. Ahí se encontraba a quien hace algunos minutos atrás buscaba.
- Tomás – exclamé al verlo.
- ¿Cómo estás? – pregunto sentándose junto a mí.
- Muy bien, gracias, ¿y tú?
- Feliz, muy feliz.
- ¿A si? ¿Por qué tan feliz?
- Bueno te contare, hace una semana atrás hubo una audición para una obra de teatro. Me llamo mucho la atención y bueno decidí participar. El jurado me dijo que me llamarían y darían la respuesta. Acaban de llamarme esta mañana y que crees… ¡Soy el protagonista! – exclamó con gran sonrisa.
- ¡No puedo creerlo! ¡Felicitaciones Tomás! Te daría un abrazo, pero como ves mis manos están ocupadas – reí
- Descuida….- sonrió - ¿(Tu nombre)?
- Dime – dije mientras arreglaba el gorrito de Martín.
- ¿Te gustaría… salir mañana? – pregunto con dificultad.
Lo mire por un momento. Su pregunta me había tomado de sorpresa.
- Me gustaría.
- ¿Eso es un si?
- Claro – sonreí
Así conversamos por un tiempo. Papá me había llamado diciéndome que me esperaba en el estacionamiento. Me despedí de Tomás y me paré con mucho cuidado para no despertar a Martín.
Cuando llegamos a casa mamá saludo a mi prima y Steban e inmediatamente se fue a dar una ducha. Yo con Martín en brazos me senté en el sillón junto a los chicos. Planeamos ir al centro comercial y salir a caminar, extrañábamos salir como solíamos hacerlo en nuestro país.
Le comente a mis padres sobre lo que teníamos planeado para hoy, ellos aceptaron y mi padre nos dio algo de dinero.
Fui hasta mi habitación, tome un bolso, en el eche las llaves, el dinero y mi celular. El día estaba nublado, así que me puse un abrigo y una bufanda.
Una vez listos salimos. Nos dirigimos a las afueras del condominio y tomamos un taxi.
- ¿Te gustaría que invitara a Rocío? – le pregunte a Steban mientras buscaba en mi celular el numero de ella.
- ¿Ro-cío…? Claro, claro, invítala – dijo tratando de mostrarse tranquilo.
Sonreí y le envié un mensaje a Rocío diciéndole que nos juntáramos en el centro comercial. Después de unos minutos llego su respuesta, sí iría.
Cuando llegamos al centro comercial mi prima y yo nos dedicamos a ver en las vitrinas la ropa de otoño. Nos probamos algunas prendas y terminamos comprándolas. Steban sólo se dedicaba a mirarnos y darnos su opinión, aun que no nos prestaba mucha atención, definitivamente ir de compras no era lo suyo.
Mientras pagábamos, Steban, quien estaba sentado, conversaba con una chica. No distinguí quien era, pero sabía como era Steban cuando se trataba de chicas, así que no le preste mayor atención.
Cuando salimos de la tienda lo interrogue.
- ¿Quién era esa chica? – Pregunte
- Oh nos viste, bueno ella es…
- ¡Hola! – saludo Rocío.
- ¡Rocío! – exclamé dándole un abrazo.
Rocío saludo a mi prima y luego a Steban, al momento de hacerlo sus mejillas se tornaron rosadas, Steban sólo sonrió pícaro.
Fuimos al patio de comidas ya que ninguno de los presentes habíamos almorzado. Comimos y charlamos un largo tiempo.
- ¿Me acompañarías al baño? – me pregunto mi prima con cara de “por favor”.
- Bueno – me dirigí a Steban y Rocío – Chicos iremos al baño, ustedes quédense aquí, no tardamos.
- Bueno – dijo Rocío.
Caminamos hasta el baño. Mientras que mi prima estaba en lo suyo, yo me lavaba las manos y me miraba al espejo. No mucho después llego al lado mío.
- ¿Tarde mucho? – pregunto lavando sus manos.
- No, nada.
- Oye, ¿Has hablado con Tom?
- No, no he podido hablar con él, pero ayer me envío un mensaje diciendo que tenía muchas entrevistas y que pasaba horas encerrado en el estudio junto a los chicos, que apenas tenía tiempo para respirar, pero me dijo que no me preocupara, que todos los día pensaba en mí y que si no me llamaba era porque no tenía tiempo.
- ¿Y eso no te afecta?, digo… ¿no te molesta o algo así?
- Claro que no, es parte de su trabajo y lo entiendo, no tendría por qué molestarme. Además no es necesario que me llame todos los días, él está ocupado. Claro que extraño hablar y estar con él, pero solo me queda esperar.
- Créeme estarán juntos muy pronto, el tiempo vuela y cuando menos te lo esperes lo verás – sonrió.
- Eso espero – me miré al espejo y me sonreí.
Ambas salimos del baño y nuevamente nos dirigimos al patio de comida, pero nos dimos cuenta de algo, ¡Steban y Rocío ya no estaban!
- ¿Dónde se abran metido? – pregunte.
Mi prima rió.
- ¿De qué te ríes?
- Hay querida prima, tu conoces mejor que nadie a Steban, y bueno a él le atrae Rocío, tú sabes que cuando él quiere algo hace lo posible por lograrlo y si a él le gusta Rocío, bueno hará lo posible por ganarse su corazón.
- Tienes razón, había olvidado de quien se trataba – ambas reímos.
- ¿Qué te parece si vamos a la playa? – propuso.
- ¿No crees que está muy helado para ir a la playa?
- Pero no iremos a bañarnos, sólo vamos a pasear, a tomarnos fotos, a divertirnos – sonrió - ¿Qué dices?
- Creo que me convenciste, vamos.
Salimos del centro comercial, caminamos hasta la parada de taxis. No tardamos mucho en llegar, el centro comercial se encontraba muy cerca de la playa.
Ambas caminábamos por la arena y recogíamos las caracolas que se encontraban votadas.
- ¡Mira que grande es esta caracola! – Exclame alzándola – Se la regalaré a Tom cuando vuelva de Alemania.
- ¡Yo le regalaré esta caracola a Gustav! – Exclamó y luego me miro, sus mejillas tomaron un color rojizo – Oh por Dios que he dicho – cubrió su rostro con sus manos.
- ¡Oh si que has dicho! ¿Te gusta Gustav?, pero yo creí que te gustaba Bill, no entiendo.
- Si, digo, no, lo que sucede es que me di cuenta de que me gusta Bill, pero no de esa forma, sino que me gusta como trata a las personas, ¿me entiendes?
- Si, creo que te entiendo, pero entonces dime, ¿cómo es eso de que te gusta Gustav? – pregunte sentándome en la arena.
- Bueno… - dijo sentándose junto a mí – Hace algunos días atrás estaba conversando con Bill, en ese momento llego Gustav y se integro a la conversación, Tom llamo a Bill y se tuvo que ir, dejándome sola con Gustav. Así fue como comenzamos a hablar, ambos tenemos muchas cosas en común y nos entendimos muy bien – ella sonrió – Desde ese día no he dejado de pensar en él, parece increíble, pero él llamo mi atención.
- ¡Mi prima se ha enamorado! – Exclamé feliz y la abrace – Gustav es un buen chico, estoy segura que se llevaran muy bien. ¿Sabes? Con todo esto me dan más ganas de que el tiempo pase y los chicos vuelvan.
- Tranquila mujer, mientras más pienses en eso y más lo desees, el tiempo se te hará más eterno.
Pasamos toda la tarde en la playa, nos divertimos muchísimo. Al volver a casa nos encontramos con Steban en la entrada del condominio.
- Creí que saldríamos todos juntos – dije recalcando el “juntos”.
- Lo siento, pero quería estar a solas con ella – se excuso.
- ¿Qué hicieron? – preguntó mi prima con cara pervertida.
- No les diré nada, no por ahora – rió.
- Ok, mejor entremos que está haciendo más frío – abrí la puerta y entramos.
Desde afuera podía oír los llantos de Martín. Papá se encontraba con él en brazos.
- Hola papá – saludé dándole un beso en la mejilla.
- Hola hija, me alegro mucho que hayas llegado.
- ¿Por qué lo dices?
- Tú madre fue al supermercado y aún no llega, antes de que saliera dejo durmiendo a Martín, pero ahora despertó y no sé que hacer.
- Pero, ¿qué tiene que ver eso con que haya llegado? – pregunté aún sin entender.
- Bueno, quiero que lo cuides por un momento – extendió sus brazos y deposito al bebé en los míos.
- Yo me aré cargo de este pequeño, descuida, a papá se le olvido cuidar a bebés, pero yo como tu hermana mayor te cuidare todo el tiempo – le decía a Martín, él solo me miraba, ya había dejado de llorar.
- Es increíble, ¿cómo es que puedes calmarlo y yo no?
- No lo sé, quizás él me quiere más que a ti – reí.
Cuando mamá había llegado le ayudamos a ordenar las cosas, luego preparamos la cena y comimos. Papá lavo la loza y los demás nos preparábamos para irnos a dormir.
Dormía tranquilamente, hasta que Martín comenzó a llorar. Luego pasos que iban y venían desde el primer piso, cantos para hacerlo dormir. Así fue repetido este acto más de tres veces por la madrugada.
Díez de la mañana, nuevamente lo mismo. Decidí levantarme y darme una ducha, larga, muy larga para despertar. Me vestí y maquille un poco, necesitaba cubrir todo el sueño que demostraba. Bajé al primer piso, directo a la cocina. Ahí estaban papá y mamá con mi hermano en brazos.
- Buenos días hija – saludaron mis padres.
- ¿Cómo dormiste? – pregunto papá.
- ¡Cómo dormí!, hay papá si a eso le llamas dormir, entonces dormí de maravilla – refunfuñé irónica.
- Lo sentimos hija, pero tendrás que acostumbrarte, así será hasta un par de meses más.
- Bien… creo que puedo aguantarlo, después de todo yo era la que con más ansias deseaba que naciera pronto – sonreí y puse mis manos en mi rostro.
- Si tienes sueño puedes dormir en la tarde – recomendó mamá dándome algunas tostadas.
- Creo que no podré – dije mientras me preparaba una taza de té.
- ¿Por qué, tienes algún compromiso? – pregunto mamá.
- Sí, me invitaron a salir.
- ¿Cómo es eso de que te “invitaron a salir”? ¿Quién te invito? – comenzó papá con sus interrogantes.
- Un chico – susurre tomando un sorbo de mi té.
- ¡Un chico! – Exclamó - ¿Qué chico?, ¿lo conozco?
- No, no lo conoces porque nunca fuiste al casino de la clínica.
- ¿En la clínica?
- ¿Cómo es él? ¿A qué se dedica? – preguntó mamá sonriendo, se veía interesada.
- ¡(nombre de tú mamá)!, ¡no me estas apoyando! – refunfuñó papá.
- (nombre de tú papá), tú hija ya no es una niña, pronto cumplirá diecisiete años.
- Pero, pero…
- Nada de peros.
Así hablamos hasta que terminamos. Más tarde bajaron los chicos, ya que al igual que yo no habían dormido casi nada en toda la noche.
Mis padres decidieron salir junto a mi hermano. Steban salió junto a Rocío al cine. Por mi parte yo me quede en casa con mi prima. Ambas estábamos en nuestras habitaciones. Había recibido una llamada de Tomás, quien me había preguntado la dirección ya que pasaría por mí. Sólo le dí la dirección del condominio. Él pasaría por mí a las seis de la tarde.
Después de hablar con Tomás mi prima había golpeado la puerta de mi habitación.
- ¿Puedo pasar? – pregunto desde afuera.
- Claro que sí, entra.
- ¿Qué haces? – se sentó en la cama, junto a mí.
- Hablaba con Tomás, ayer me invito a salir.
- ¿Si?, vaya. Cuidado eh, recuerda que tienes novio – sonrió.
- Lo sé y no engañaría a Tom, no quiero y no tengo pensado hacerlo.
- Tú no, pero cómo sabes si el tiene otras intenciones.
- Cómo crees, solo nos conocemos de hace cuatro días.
- Tiempo suficiente como para que alguien se enamore de ti. ¡Abre los ojos!, eres muy linda prima y cualquier hombre querría conquistarte.
- No quiero que pase eso, yo no siento nada por él, sólo tengo ojos para Tom y para nadie más.
- Lo sé, es por eso que te digo que tengas cuidado.
- Gracias, lo tendré en cuenta – le sonreí.
- Bueno, tocando otro tema, ¿sabes lo que pasará en dos semanas más?
- No, ¿qué pasará?
- ¡Será tu cumpleaños! – exclamó.
- Oh es cierto, lo había olvidado – reí.
- Creo que ya no te entusiasma cumplir años.
- No, no es eso, es solo que lo había olvidado.
- ¿Lo celebraras?
- No lo sé, creo que no, pero me gustaría muchísimo que para ese día Tom estuviera de vuelta en Los Ángeles.
Así pasé la tarde junto a ella. Cuando ya faltaba menos de las seis de la tarde comencé a alistarme. Una vez lista salí hasta la entrada del condominio. Me hubiera gustado mucho hablar con Evans, pero le habían dado unas mini-vacaciones.
Un auto rojo paro frente a mí. La ventana del copiloto comenzó a decender. Desde dentro del auto se encontraba Tomás, quien hacia señas para que entrara. Abrí la puerta del copiloto, me senté y salude a Tomás.
- ¿Cómo estás? – pregunto él.
- Bien, gracias – dije mientras abrochaba mi cinturón de seguridad.
En el camino no hablamos mucho, me dedique a ver el paisaje.
Tomás me había llevado a comer a un lugar muy bonito. Era una especie de restaurante, dentro de él era todo natural, lleno de plantas, flores, incluso había un pequeño estanque con peces.
El tiempo que estuve junto a él se me hizo muy grato. Me contaba diversas cosas de su país natal, Colombia. Por mi parte le contaba cosas de mi país. No paso nada fuera de lo normal, eso me gustaba, ya que le tomé un gran cariño a Tomás, un cariño de amigos.
Cuando volví a casa mis padres se encontraban cenando. Steban aún no llegaba de su salida con Rocío. Mi prima estaba en su habitación, así que decidí hacerle compañía.
- ¿Puedo entrar? – pregunte desde fuera.
- Claro – respondió ella.
Entre y cerré la puerta. Me senté en la cama junto a ella.
- ¿Cómo te fue? – pregunto ella mientras ojeaba una revista.
- Bien, la pase muy bien, Tomás es un buen chico y no paso nada fuera de lo normal.
- Por ahora todo va bien, espero que siga así – rió.
- Y tú, ¿qué hiciste toda la tarde? – pregunté mientras veía como miraba la revista.
- Pues, salí a un quiosco y compre dos revistas, cuando llegue pretendía leerlas, pero Gustav me llamo por celular y bueno, charlamos por un largo rato – sonrió con la típica sonrisa de enamorada.
- Oh con que Gustav… - la molesté - ¿Cómo está?
- Él está bien, dijo que los días habían sido muy agotadores, pero hoy tuvieron un pequeño descanso por la tarde.
- Que bien – me senté en la cama, frente a ella - ¿Qué lees?
- No lo sé, acabo de comenzar a ver esta revista, si quieres puedes ver la otra – dijo pasándome la revista que se encontraba a su lado.
Comencé a hojear la revista. Salían muchas cosas de Hollywood. Las próximas películas que se estrenarían en el cine, famosos, etc.
- ¡Mira! – Exclamó mi prima mostrándome su revista - ¡Son los chicos!
Mire las páginas. Ahí se encontraban unas fotografías de los chicos. En una de ellas salían ellos con la entrevistadora.
- ¿Qué dice? – pregunté.
- Veamos… El título dice: “Tokio Hotel prepara nuevo álbum”… El subtitulo dice lo siguiente: “Después de meses han vuelto Bill y Tom a Alemania. Además junto a ellos llegaron Gustav y Georg, quienes habían pasado unas vacaciones en Los Ángeles”.
Ahora comienza la entrevista, ¿quieres que la lea?
- Claro, continua.
- Bien… La entrevistadora les pregunta a los chicos cómo se sienten después del largo viaje que tuvieron. Bill respondió que se sienten muy bien y contentos de haber llegado a su país natal, aun que el viaje fue agotador, pero aún así llegaron con muchas energías.
La siguiente pregunta dice: “Han comenzado a trabajar en un nuevo disco, ¿qué pueden contarnos?”.
Bill respondió: “No podemos contar mucho, ya que solo hemos comenzado a trabajar hace apena unos días, pero podemos decirte que será muy diferente a los álbumes anteriores. Nos dedicaremos mucho a él, queremos que quede increíble.” Entrevistadora: “Bill, veo que te has cortado más el pelo, ¿por qué decidiste cortártelo?”.
Bill: Bueno, quería cambiar el look, tu sabes, me gusta cambiar mucho, experimentar cosas nuevas. Hay veces en que me aburro y me digo “bien Bill veamos cómo queda esto”, y lo hago.
Entrevistadora: ¿Qué opinas acerca de este look Tom?
Tom: Creo que Bill quiere verse lindo, quiere parecerse más a mí, pero es algo imposible, todos saben que soy más hermoso que él.
Entrevistadora: ¿Crees que Bill es feo?
Tom: Claro (todos ríen)
Entrevistadora: ¿Ustedes que opinan? (A Georg y Gustav)
Georg: Creo que Tom está loco, todos saben que soy el más lindo del grupo.
Bill: Estoy de acuerdo.
Gustav: También yo.
Entrevistadora: Bien… Han estado mucho tiempo fuera de cámaras y de la televisión. En ese tiempo, ¿alguno de ustedes ha conocido a alguien especial? (Se forma un silencio. Ellos se miran entre si y luego ríen)
Bill: Por el momento no, aún estoy en busca del amor de mi vida.
Georg: Yo ya tengo a mi novia.
Entrevistadora: ¿La amas?
Georg: Muchísimo (Sonríe)
Entrevistadora: Y tú Gustav, ¿alguien especial?
Gustav: Por el momento no, aún.
Entrevistadora: Tom, ¿qué me dices tú? ¿Aún sigues con “el amor de una noche”?
Tom: No, creo que eso quedo en el paso.
Entrevistadora: ¿Por qué? ¿Algún motivo especial?
Tom: Sí, así es, pero por ahora no diré nada.
- Espera – dije antes de que siguiera leyendo.
- ¿Qué pasa? – pregunto ella.
- Me están llamando – miré la pantalla de mi celular – Es Tom, ya vuelvo – Me paré y me dirigí a mi habitación.
- Hola Tom – saludé mientras cerraba la puerta.
- Hola linda, ¿cómo estás?
- Muy bien, y ¿tú?
- ¡Genial!, me acabo de enterar de algo muy importante.
- ¿A si?, ¿de qué cosa?
- ¡Que en dos semanas más es tu cumpleaños! - exclamó.
- A eso, sí, así es.
- ¿No te emociona?
- Claro que si, pero…
- Pero, ¿qué?
- No estarás presente… Me hubiera gustado mucho que estuvieras ese día junto a mí.
- Lo siento mi pequeña, pero no sé cuanto tiempo tardaremos en preparar todo.
- Lo sé, no te preocupes Tom. Esperaré lo que sea necesario.
- Eres tan linda, no sabes cuanto deseo tenerte junto a mí.
- También yo… Tom.
-¿Si?
- Antes de que me llamaras mi prima me estaba leyendo una entrevista que tuvieron hace poco.
- Oh, si ya leíste esa parte en donde la entrevistadora me preguntó si tenía a alguien especial y no dije nada no fue porque me diera vergüenza o algo así. No quise decir nada porque si se llegan a enterar de que tengo una relación seria no descansarán hasta averiguar quién es mi novia y, no quiero que te molesten. Por el momento, quiero mantenerlo fuera de prensa. No te molestes por favor.
- ¿Cómo molestarme?... Gracias Tom, realmente te preocupas mucho por mí. Y con respecto a nuestra relación, no te preocupes, si prefieres mantenerlo fuera de prensa y todo eso, por mi no hay problema, es tu decisión.
- Gracias por entenderme linda…
Minuto tras minuto pasé hablando con la persona que más quiero. El tiempo vuela cuando hablamos. No podemos medir límites, es algo imposible. Si no fuera por el bostezo que escuchó Tom salir de mi boca aún estaría hablando con él. Pero me obligo a que durmiera.
Antes de irme a la cama, baje al primer piso en busca de mis padres. Ellos estaban en la cocina, conversando.
- ¿Puedo hablar con ustedes? – pregunté.
- Claro – respondieron.
- Quería hablarles sobre la escuela, me gustaría volver, ¿creen que sea posible?
- Justamente hablábamos de eso y queríamos saber si querías ir mañana a la escuela, queremos hablar con el director nuevamente para ver si puedes ingresar – menciono papá.
- Entonces, mañana mismo iremos.
- A las diez de la mañana tienes que estar lista – dijo mamá.
- Bien, entonces me iré a dormir. Adiós, los quiero.
Me despedí de mis padres e inmediatamente subí al segundo piso. Me despedí de mi prima y me disculpe por haberla dejando sola. Steban estaba duchándose, por lo que no entre a despedirme de él.
Una vez con mi pijama puesto acomodé las frazadas y me acosté. Mañana será un nuevo día…
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- Oh chicas lamento muchísimo la tardanza. De verdad, me avergüenzo mucho >.<. Mis razones tengo por haberme demorado tanto tiempo. La primera es porque se llevaron mi computador por más de una semana. El otro motivo fue porque estaba preparando una presentación que tuve para el día de mi licenciatura, gracias a Dios salió todo hermoso. El capítulo lo tenía casi listo, pero por el motivo de que se llevaron mi computador no puede seguir escribiendo. Espero que entiendan y que no se enojen. Les informo que ya he salido con vacaciones, así que… ¡Subiré más seguido!

- ¡Chicas! ¿Qué les parecen las nuevas fotos que han salido? ¿No creen que son lindas? Sinceramente me encanta el color de pelo de Bill *-* Y por Dios, ¡su abdomen! Cada día me sorprende más y más Bill. También me alegro muchísimo de saber que Gustav y Georg están bien, porque no sabíamos mucho de ellos.
Eso sería chicas, que tengan lindos días, cuídense mucho y espero que les guste el capítulo, porque la verdad a mí no me gusto, pero pronto se vendrá lo bueno, así que esperen… Son las mejores lectoras del mundo, las adoro ♥, adiós.




(No sé ustedes, pero a mí me encanta esta foto *-*)

viernes, 25 de noviembre de 2011

Capítulo 23: “Nuevas personas”

Cinco de la madrugada. Han pasado dos horas desde que llegamos a la clínica. Mamá aún no da a luz. Papá no deja de dar vueltas por la sala. Se ve nervioso.
Mi prima y Steban se han quedado dormidos en sus asientos. Por mi parte, estaba sentada mirando a papá.
Una enfermera había salido de la sala de parto. Buscaba con la mirada a alguna persona. Al vernos se acerco a mi padre.
- ¿Familia (tu apellido)? – pregunto ella.
- Sí – afirmo papá - ¿Pasa algo?
- Al parecer su esposa ya está lista para dar a luz, ¿entrara?
- Claro, claro – papá sonrió.
- Entonces, sígame por favor –Ambos se alejaron.
Esta vez me sentía nerviosa. No sabía con quién hablar, estaba prácticamente sola. Busqué en el bolsillo de mi abrigo algunas monedas. Me pare de mi asiento y comencé a buscar el casino de la clínica. Tarde en encontrarlo, ya que nunca antes había estado en aquel lugar.
- ¿Qué se le ofrece señorita? – preguntó amablemente un joven.
- Quisiera un starbucks coffee por favor – Pedí mientras sacaba el dinero.
- Sale en un momento.
Mientras lo preparaba, miraba a las personas que se encontraban en ese lugar. Sus rostros se veían preocupados, agotados. Realmente era algo deprimente verlos.
- Aquí está – dijo estirando sus manos hacia mi.
Pagué, le agradecí y salí de ahí. Camine hasta la puerta de vidrio, la cual daba al jardín de la clínica. Afuera hacía mucho frío, aún era de madrugada, todo estaba oscuro. La hermosa luna y algunos faroles eran los que iluminaban aquel lugar. Me senté en una banca, ubicada junto a uno de los faroles.
Así estuve, mientras tomaba mi café.
- ¿Qué hace una señorita tan linda aquí sola?
Giré mi cabeza hacia la derecha. Ahí se encontraba el mismo joven que me atendió hace algunos minutos atrás.
- ¿Te conozco? – pregunté mirándolo extrañada.
- Me llamo Tomás - se presentó - ¿y tú?
¿Qué diablos? ¿Otro Tom?
- (Tu nombre) – respondí después de un rato.
- ¿Por qué esa cara?, ¿Tiene algo malo mi nombre?
- No, no es eso. Es… olvídalo, no es nada – sonreí
- Olvidado – sonrió también - ¿De dónde eres? – preguntó sentándose a un lado mío.
- No vivo muy lejos de aquí – hice una pausa y reí torpemente – la verdad es que aún no sé cómo se llama el lugar.
- Eso significa que no eres de aquí. Bueno yo tampoco – giré mi rostro hacia él, para poderle ver mejor – llegue a Los Ángeles hace tres meses atrás.
- ¿Si?, vaya y de dónde vienes, digo si es que puedo saberlo.
- Soy de Colombia – sonrió dejando ver sus blancos dientes.
-¿Entonces no hay problema que hablemos en nuestro idioma? – dije en español.
- Ninguno – respondió de igual manera
- ¿Por qué decidiste venir aquí? – pregunté, luego di un sorbo a mi café.
- Bueno, vine en busca de una nueva oportunidad. Mi sueño es ser actor y creí que sería bueno comenzar en esta ciudad, pero primero quise trabajar para tener algo de dinero.
- Entiendo, espero que tengas éxito, creo que podrías llegar a ser un buen actor.
- Gracias, eres muy dulce.
- Bueno, ya tengo que entrar, mi madre está a punto de dar a luz – me paré.
- ¿Quieres que te acompañe? – preguntó.
Por un momento dudé, pero parecía ser buena persona, así que acepte.
Caminé rápidamente, había pasado mucho tiempo afuera y quizás mamá ya había dado a luz. Cuando llegue a la sala en la que estábamos, mi prima y Steban se encontraban despiertos.
- ¿Ya nació? – pregunté con la respiración agitada.
- No lo sabemos, tu padre aún no ha salido – respondió mi prima.
En ese momento sale una enfermera y se acerca a nosotros.
- ¿Tu eres (tu nombre)? – me pregunto.
- Sí, soy yo, ¿pasa algo?
- Acompáñame por favor.
Ella caminaba y yo la seguía por detrás.
- Este es el cuarto en donde están tu madre y tu padre, cuando estés lista puedes entrar – dijo ella y luego se retiro.
Tome la minilla, antes de entrar respiré profundo. Lentamente abrí la puerta. La luz del interior me cegó, provocando que arqueara las cejas.
- Hija, entra – dijo papá.
Cuando pude acostumbrarme a la luz, entre y cerré la puerta. Miré a papá quien sonreía como nunca antes lo había visto. Me acerque a ellos.
Ahí estaba. Pequeño, frágil, hermoso. Mi hermano.
Sentí algo inexplicable. Después de esperar nueve meses, por fin lo tenía ante mí.
- Te presentamos a tu hermanito, Martín.
Su nombre resonaba en mi mente. Estaba completamente hipnotizada. Mi atención estaba en él y en nadie más. Tanto así que no sabía quien me lo había presentado.
-¿Puedo tomarlo? – Pregunté
- Claro que si – dijo mamá.
Con mucho cuidado lo tome. Ahora oficialmente lo tenía entre mis brazos. Es tan pequeñito, su piel limpia y suavecita. Una sonrisa de dibujo en mis labios.
- Hola pequeño, soy tu hermana mayor. ¿Sabes algo?, estoy muy feliz, porque esperé nueve meses para verte y hoy por fin puedo hacerlo.
La verdad es que no sé por qué razón le hablaba, era estúpido porque no entendía nada..
Un flash interrumpió mis pensamientos. Papá me había sacado una fotografía.
- Para el álbum de recuerdos – dijo él.
Después de estar un rato junto a ellos salí. Me dirigí hasta la sala en donde estábamos esperando.
- Ya pueden entrar – le dije a mis visitantes.
Ellos emocionados se pararon y se dirigieron al cuarto en donde estaba mamá.
- Lamento haberte hecho esperar – me disculpé con Tomás.
- No te preocupes, ahora tengo que volver a trabajar, mi turno de descanso acabo. Te veo luego – hizo una seña de adiós con su mano y se fue. Tomé asiento y esperé a que salieran mi prima y Steban.
Mientras lo hacía veía como llegaba una camilla con una joven en ella. A su lado se encontraba también un chico. Él quería entrar con ella, pero los doctores se lo impidieron. Él resignado se sentó en una de los asientos que se encontraban frente a mí. Apoyó sus brazos sobre sus piernas y llevo sus manos a la cara. Se veía bastante mal. Me puse de pie. Quise salir para dejarlo solo, pero por alguna sentía que él necesitaba compañía. Impulsada por mis sentimientos me acerqué a él.
- ¿Puedo ayudarte en algo? – pregunté acuclillándome frente a él.
- No lo creo, vete – respondió algo cortante y molesto.
- Bien, así lo aré – me levante y voltee.
- No, espera… - dijo – Lo siento, no quise responderte de esa manera.
- No te preocupes – nuevamente me acerqué a él, pero esta vez me senté a su lado – Entonces, ¿puedo ayudarte en algo?
- Necesito que alguien me escuche. No sé si te gustaría oír mi historia es algo que no debe importarle a la gente, la verdad es que a nadie le importo…
- Puedo ser la excepción, yo sí quiero escucharte, soy todo oídos – le sonreí, dándole a entender que sí podía confiar en mí.
- Fue hace dos años atrás… Vivía junto a mis padres y mis dos hermanos. Éramos en ese entonces una familia muy feliz. Hasta que paso lo peor… Mis hermanos se enfermaron, los doctores decían que era algo pasajero, pero no fue así. Poco a poco ellos se fueron debilitando, eran casi irreconocibles. A los pocos meses fallecieron… Mi… mi madre no lo pudo aceptar. Es por esa razón que entró en una terrible depresión, teniendo el mismo destino que mis hermanos. Mi padre y yo no lo pudimos soportar. Paso un año desde el incidente. Él y yo poco a poco fuimos cobrando fuerzas y salimos adelante. Por cosas de trabajo él viajo a Italia, dejándome al cuidado de mi tía. Ella es un verdadero monstruo, no merece ser llamada tía. Mis días cada día se hacían más tristes, solitarios. Hasta que conocí a Sally, ella venía de Inglaterra. Ella cambió radicalmente mi vida, ilumino mis días, me dio su amor, como nunca nadie lo había hecho. Mi tía cuando la conoció la odio al instante. Un día estábamos Sally y yo en mi cuarto y bueno… nos entregamos. Realmente fue algo hermoso, pero no tuvimos precaución. Jamás sospechamos de algo así, hasta que le comenzó crecer su vientre. Mi tía cuando la vio quedo paralizada. Me echo de su casa y a Sally también. ¿Sabes que se siente tener a la mujer que más amas embarazada y viviendo en la calle? Pasando frío, aguantando las fuertes lluvias, aguantando ver aquellas miradas de lastima. Cuando ella cumplió cinco meses de embarazo pude arrendar un pequeño cuarto en el cual pudimos vivir. Trabajé día y noche para su bien estar. Pero por causa de las condiciones en que antes vivíamos ella con frecuencia se resfriaba. El doctor nos advirtió que si no se cuidaba el bebé podría nacer con alguna enfermedad o simplemente morir antes o durante el parto. Ella… ella se cuidó mucho, pero aún así el bebé se adelanto. En estos momentos está por tener a la bebé, pero solo tiene siete meses, aún es muy pequeña. Como desearía estar con Sally, darle mi apoyo en todo momento, pero no puedo entrar… - él chico finalizo rompiendo en gran llanto. Durante todo el momento en que hablo, sus labios temblaban, trataba de evitar llorar, aún así sus lágrimas se deslizaban por sus mejillas. Pero al finalizar, estallo en llanto. No pude evitar llorar mientras me contaba todo. Él había pasado por cosas terribles, pero a pesar de eso siguió luchando por el amor que les tiene a su amada y a su bebé. No me importo conocerlo hace algunos minutos, en estos momentos necesitaba a alguien, necesitaba apoyo, cariño, y yo era la única persona que en estos momentos podía hacerlo. Lo envolví con mis brazos. Él inmediatamente correspondió a mi abrazo.
- Tranquilo, por lo que me contaste tu vida no ha sido la mejor, pero ¿sabes algo? – Él se separo de mi y me miro a los ojos, esperando la respuesta – No todo está perdido. Dicen que después de todo lo malo, vendrá lo bueno. Sé que tu bebé saldrá bien después del parto. No sé como pero lo presiento.
- ¿Sabes algo?... Si mí hija sale viva después de esto, prometo que lucharé por su bien estar, por su salud, su educación. Aún no soy todo un adulto, solo tengo diecinueve años, pero eso no me es una dificultad, por ella y por Sally lo haría todo.
- Créeme, tu hija vivirá. ¿Y sabes que pienso?
- ¿Qué? – Preguntó
- Que ella estará orgullosa de tenerte como padre. Estará orgullosa de saber que su padre lucho por darle lo mejor a ella y a su madre.
Él chico sonrió, unas lágrimas cayeron de sus ojos, pero las seco rápidamente.
- Muchas gracias…. Lo siento pero, cuál es tu nombre – preguntó apenado.
- Oh – sonreí – Me llamo (Tu nombre)
- Muchas gracias (tu nombre), por darte unos minutos en escucharme siendo un completo extraño para ti.
- No tienes que agradecerme… eh….
- Derek – completo riendo.
- Derek – repetí – No tienes que agradecerme, fue un gusto oírte y ¿sabes algo? No me importo que fueras un “completo extraño” como dijiste. Cuando te vi me di cuenta al instante que eras una gran persona. Y veo que no me equivoqué.
- Derek Johnson – llamo una enfermera.
Inmediatamente giré mi cabeza y mire a Derek. Él paso saliva y me miro asustado.
- Tranquilo, todo saldrá bien – le tomé el hombro.
Él solo asintió. Se paro y camino hasta donde la enfermera. Ambos pasaron al pasillo de emergencia perdiéndolos de vista.
Mire el reloj que se encontraba en la sala. Eran las siete de la mañana. Ya comenzaba a tener hambre, solo había tomado un café. En ese instante se acercan a mi Steban y mi prima.
- ¿Tienes hambre? – preguntó mi amigo.
- Si y mucha – dije tomando mi estomago.
- Entonces vamos al casino a tomar desayuno, tu padre nos dio dinero – mencionó mi prima.
- ¿Él no ira? – pregunté extrañada.
- Dijo que iría después, quiere estar con tu madre y Martín.
Caminamos hasta el casino. Buscamos una mesa vacía y nos sentamos. Llego un hombre de edad y pidió nuestra orden. Para ser un casino tenia aspecto a restauran. Pedimos nuestra orden y comenzamos a comer.
- Rayos olvido mi cuchara, ¿cómo se supone que tomaré mi té?
- Con la mano – dijo Steban.
- Si claro… Ya vengo – me paré y camine hasta el mesón.
Ahí se encontraba Tomás.
- Tomás, ¿me podrías dar una cuchara?
- Claro que si – sonrió y busco una cuchara – Toma aquí tienes.
- Muchas gracias… ¿A qué hora termina tu turno? – pregunté por curiosidad.
- A las ocho – dijo - ¿Por qué?
- Curiosidad…
- ¡(Tu nombre)! – Gritó mi prima - ¡Ven rápido!
- Discúlpame – le dije a Tomás y caminé hasta donde estaban sentados - ¿Qué pasa? ¿Por qué gritas tanto?
- ¡Mira la televisión!, es una canal internacional, solo tienes que leer los subtítulos – dijo ella apuntando al televisor.
Me senté y mire a la televisión que estaba colgada cerca de nosotros.
“Los rumores eran ciertos. Después de tres meses la banda Tokio Hotel ha vuelto a Alemania. Luego de diez horas de viaje la banda aterrizo esta tarde en el aeropuerto de Hamburgo. Los chicos se ven bien, al parecer las pequeñas vacaciones que tomaron no les hicieron nada de mal. Después de muchos meses fuera de sus hogares Gustav y Georg vuelven, y se ven muy contentos. Y que decir los de los hermanos Kaulitz, quienes también se ven muy contentos de pisar su tierra natal después de muchísimo tiempo, ya que como sabemos se mudaron hace más de un año a Los Ángeles.
Esta es una fotografía que pudimos captar cuando llegaron esta tarde al aeropuerto. Muy pronto tendremos la oportunidad de tener una entrevista con ellos, hasta entonces solo habrá que esperar….”
- Se ve feliz – mencionó Steban.
- Creo que extrañaba su país, cualquiera que pasa mucho tiempo lejos de su país lo extrañaría – dije echándole azúcar a mi taza.
- Que lindo se veía Bill en la foto – dijo mi prima.
Steban y yo dirigimos nuestra mirada hacia ella. La miramos algo sorprendidos. Ella se ruborizo y tapo su rostro con sus manos.
- Creo que a alguien le gusta Bill – dijo Steban mordiendo un pedazo de pan y mirando hacia otro lado.
-¡Qué! – Exclamo ella - ¡Estas loco!
- ¿Yo loco?, crees que porque digo la verdad voy a estar loco ¡Estas muy equivocada querida amiga! – rió burlón.
- Eres un maldito…
- ¡Paren! – Interrumpí – no pueden ponerse a discutir aquí, es una clínica.
Ambos se callaron. Tranquilamente comenzamos a comer nuestro desayuno.
Cuando terminamos, Steban y mi prima salieron al jardín a tomar aire. Yo me quede viendo la televisión. “¡(Tu nombre)!” gritaban a lo lejos. Voltee y con la mirada comencé a buscar a la persona que llamaba a mi nombre. Era Derek.
- Por fin te encuentro – dijo agitado.
- ¿Qué paso? – Pregunté
- Lo que… pasa… es…
- Espera, espera – interrumpí – Primero respira y luego me dices bien.
Así lo hizo. Respiro profundo un par de veces y luego prosiguió.
- ¡Tenias razón! – Exclamó - ¡Ella está bien! Nació perfecta, no tiene nada malo. Y Sally también está bien – decía él con una felicidad que podía distinguir a kilómetros.
- ¡En serio! ¡Vaya! Te felicito Derek – me paré y lo abracé, él correspondió.
- Gracias a Dios todo salio bien, no sabes lo feliz que estoy – se separo – Ahora volveré con ella, te veo pronto.
- Adiós, nos vemos.
Busque el dinero que me había pasado mi prima y camine hasta la caja. Pague todo y agradecí. Cuando pretendía irme, Tomás me llamo.
- ¿Qué pasa? – pregunté confusa.
- Me… ¿me darías tu numero de celular? – preguntó rascando su cuello.
- Claro… - le dicte mi número – En estos momentos no lo traigo con migo.
- Te enviaré un mensaje con mi nombre para que sepas que soy.
- Bien…Ahora me voy, tengo que volver con mi familia.
- Claro, nos vemos pronto.
Sólo le sonreí y salí de ahí. Camine por los pasillos de la clínica, hasta que llegue a la salita. Ahí estaba mi prima.
- ¿Por qué tan sola? – pregunté sentándome a su lado.
- Steban fue al baño.
- Hija – llamó papá desde el pasillo.
- ¿Si? – me acerqué a él.
- Creo que sería bueno que vuelvan a casa, necesitan descansar. Han estado mucho tiempo aquí y no han dormido bien. Nosotros estaremos bien. Aquí tienen dinero para un taxi.
- Gracias papá, nos vemos pronto – besé su mejilla.
Le comunique a mi prima lo que me había dicho papá. Buscamos a Steban y luego fuimos a tomar un taxi.
Una vez que llegamos a casa nos dirigimos cada uno a nuestras habitaciones. Tomé una larga ducha y luego me puse mi pijama, quería dormir, me sentía cansada…
Cuando desperté eran las cuatro de la tarde. Había dormido lo suficiente. Me levante, mientras me vestía escuchaba música. Una vez lista, comencé a buscar mi celular. No lo encontraba por ninguna parte. Recordé que lo había dejado en el abrigo que había usado el día anterior. En efecto, ahí se encontraba. Mire la pantalla, tenía dieciséis llamadas perdidas de Tom.
Pensé en llamarlo, pero la diferencia de horarios era un problema. Así que decidí enviarle un mensaje, dándole mis disculpas por no haberle contestado, que pronto le explicaría. Lo envíe y deje el celular sobre el mueble que estaba junto a la cama. Me paré, pero el celular comenzó a vibrar. Mire la pantalla y sonreí estúpidamente
- Lamento haberte despertado – me disculpé.
- No importa hermosa, sabes que para ti estoy disponible en todo momento – pronunció su ronca y hermosa voz.
- ¿Cómo llegaste?, hoy te vi en la televisión. Te veías muy lindo sonriendo.
- ¿A si? – rió - ¿Solo sonriendo?
- Si, solo sonriendo – reí.
- Bien, solo esta vez no discutiré eso porque me tienes preocupado, ¿qué te paso?, ¿por qué no contestabas?
- Oh, lo que sucede es que hace algunas horas atrás estaba en la clínica….
- ¡¿Te paso algo?! – Interrumpió
- No Tom, déjame terminar.
- Bien, continúa…
- Estuve en la clínica desde las tres de la madrugada hasta las ocho de la mañana, porque mi madre dio a luz a mi hermanito – dije aún emocionada.
- ¿En serio? ¡Vaya! Ha nacido mi pequeño cuñado – exclamó.
- Así es, estoy muy feliz.
- Me imagino mi pequeña – escuché como bostezaba.
- Bueno, hablaremos otro día, continua durmiendo.
- No, no, yo quiero hablar con tigo.
- Pero Tom, acabas de tener un viaje muy largo, necesitas descansar, pronto hablaremos.
- Bueno, solo esta vez te obedeceré – dijo con una voz de niño pequeño.
- Adiós Tom, duerme bien.
- Soñaré con angelitos, ¡Oh pero que digo! Creo que ya estoy soñando porque estoy hablando con uno.
- Quizás sea una pesadilla, ¡cuidado que te comeré!
- ¡No!, los angelitos no comen y no es una pesadilla – refunfuño.
- Ok Tom, ahora duerme.
- Así lo aré hermosa, adiós. Te amo mucho.
- También yo.
Tom tiro un beso y luego corto.
Durante la tarde ordene la casa junto con mi prima y Steban. Tratamos de dejar lo más limpio y ordenado posible para que cuando mi madre volviera a casa no hiciera nada y solo se dedicara a cuidar a Martín.
Este será un día inolvidable, no solo porque nació mi hermanito, sino que también porque conocí a nuevas personas, las cuales son muy buenas, cada uno con una historia diferente, con metas distintas. También sé que Tom y los demás chicos han llegado bien a Alemania, que en estos momentos descansan, para mañana comenzar con su trabajo que es crear música. Música la cual las fans pronto conoceremos y cantaremos…
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¡Hola a todas! Ahora tarde menos en subir :D jajajaja, bueno la razón es que hoy salí más temprano de clases y tuve tiempo para escribir un capítulo, espero que les guste. Gracias por sus comentarios y por su paciencia, realmente son las mejores lectoras *-*.

¿Saben algo?, quisiera compartirles algo que para mí es MUY importante. Mañana sábado 26 de noviembre se cumple un año desde que Tokio Hotel vino a Chile (mi país). Un día tan esperado por tantas fans chilenas. Ellos estuvieron cuatro días en Chile *-*, saben es algo tan emocionante, pero triste a la vez. Se preguntaran el por qué, bueno… lo que sucede es que yo no pude ir T.T , en ese entonces conocía a Tokio Hotel pero no era tan fanática como lo soy ahora, y saben… me arrepiento TANTO :’( . Pero estoy muy feliz por aquellas que sí cumplieron su sueño y los conocieron. El concierto fue el 28 de noviembre y tengo una amiga que fue *-* y los vio y dijo que eran hermosos en persona, altos y muchas cosas más. Cuando ella me cuenta como fue, imagino que yo también pude haber estado ahí :(… Pero yo sé que vendrán nuevamente, bueno eso espero… Y si es así iré, mi mamá me lo prometió porque sabe que me encantan *u*. Bueno eso era lo que les quería compartir, sé que muchas de ustedes tuvieron la oportunidad de verlos y sentir esa emoción inexplicable y eso me pone muy feliz *-*. Y para las que no pudieron ir, les digo que no pierdan las esperanzas, pronto saldrá su nuevo disco y comenzaran nuevas giras y deseo de todo corazón que su país y el mío estén incluidos. Adiós Aliens, son las mejores y ¡QUE VIVA TOKIO HOTEL! ♥

PD: disculpen las faltas ortográficas, pero la emoción es difícil de controlar, sobretodo si se trata de los alemanes más hermosos y talentosos del mundo jaja >.<.


(Esta es una foto del concierto. 28/11/10)