lunes, 10 de octubre de 2011

Capítulo 19: “Es ahora o nunca”

Narra Tom:

Jamás creí que algún día sentiría esto. Es extraño. Desde que ella se fue mi mundo se derrumbo. Todo lo que fue felicidad, se torno triste. Los días soleados, grises. Todo lo que para mí fue perfecto, se invirtió en algo imperfecto. Recuerdo haber maldecido a todo y a todos. Realmente no sabía ni quien era. A decir verdad, ni yo mismo me reconocía. Solía ser un chico mujeriego. Sí, lo reconozco, las mujeres me vuelven loco. Mis días solo consistían en hacer conciertos junto a mi hermano y los chicos. Tocar con pasión mi guitarra y llenar de locura a las chicas. Firmar autógrafos y sacarnos fotos con los fans. Y al finalizar, ir a alguna fiesta.
Todos los días era lo mismo, no había nada nuevo. Lo único nuevo eran los fans, eso me ponía muy feliz. Me gustaba ver sus caras felices, ver representadas en ellas sus emociones. Por esa razón siempre daba lo mejor de mí, para que cuando finalizara el concierto, ellos se fueran contentos. Pero, mi felicidad no duraba mucho tiempo. Frente a las cámaras mostraba un lado diferente de mí, el Tom sexy, el fuerte. Pero detrás de ellas era todo completamente distinto.
Al momento de ir a dormir, daba vueltas por mi cama. Pensaba en muchas cosas. Reiteradas veces me preguntaba “¿encontraré mi verdadero amor?”, pero claramente no podría responderme a aquella pregunta, ya que ni siquiera podía responderme esta: “¿Qué es el amor?”. Claro, ¿cómo podría responderme aquello si nunca lo había sentido? Quizás he estado con muchas mujeres, pero con ninguna he experimentado lo que es el verdadero amor.
Me siento completamente cursi al pensar esto, creo que mi hermano me esta contagiando sus sentimientos.
Cuando me vine a vivir con Bill a Los Ángeles, pensé que sería divertido. Nueva vida, nuevas chicas. Así fue, conocí a muchas chicas, reconozco que eran bastante lindas. Pero, ninguna me hacía sentir algo especial, nada era nuevo. Me resigne a que mi vida sería así. Una simple relación de una noche.
Como mis vacaciones habían comenzado, todos los días salía, ya sea a divertirme o simplemente para salir y no estar en casa.
Cierto día salí, la verdad es que ese día no tenía ánimos de nada, pero algo me decía que lo hiciera. Así lo hice. Tome mi auto y me dirigí al centro comercial.
La verdad es que me sentía estúpido, le había hecho caso a mis instintos. Sin más que hacer en ese lugar, me decidí a volver en busca de mi auto y dirigirme a casa. Hasta que en ese momento algo ocurrió.
¿Cómo olvidar aquel día? Aquel en el que mis ojos vieron a la niña más hermosa de este mundo. Había derramado su malteada en mí, pero ¿qué importaba?
“Lo siento mucho”. Tres palabras. Sólo tres palabras fueron suficientes para volverme completamente loco. Pude notar que no era de aquí, en un momento hablo en otro idioma, español. Pero, ¿qué importaba?, ella sabía hablar en ingles, y eso era lo que importaba. Y si no hubiera sabido hablar en ingles, ¿qué importaba?, yo mismo hubiera pagado para que alguna persona le enseñara.
Estuve con ella solo por algunos minutos. Minutos que para mi valieron más cualquier cosa. ¿Había encontrado a la chica?, al parecer sí.
¿Quién iba a pensar que seríamos vecinos? Tal parece que algo quería el destino.
No habían pasado ni siquiera dos días y ya quería hacerla mía. Pero algo pasó. No pude… ¿Qué pasaba con migo? Todo era confuso, extraño. No quería hacerle daño. No podía lastimarla, no quería dañarla, era tan frágil, delicada, hermosa. Fue algo realmente increíble, tuve fuerza de voluntad.
¿Cómo olvidar nuestro primer beso? Fue algo único, perfecto. Nunca en mi vida me había sentido nervioso al besar una chica. Claro, ella no era un chica cualquiera. Ella era única. Especial.
Todo en ese periodo fue hermoso. Mi vida volvió a tener luz. Volví a sonreír. Ella me había devuelto el aire que me faltaba, el color a mi vida, las energías para seguir viviendo, pero todo era demasiado bueno para ser verdad…. La separaron de mí. Ella volvió a su país. Estuvo a miles de kilómetros lejos de mí. La única vía de comunicación era a través de nuestros celulares. Como los amaba en esos momentos, aun que no era suficiente. No era lo mismo. La necesitaba con migo, a mi lado. Necesitaba sentir sus brazos rodear mi cuello, sentir sus calidos labios junto a los míos. Sentir que ella solo pertenecía a mí y a nadie más.
Mi forma de pensar cambió cuando ella y yo dejamos de comunicarnos. ¿Qué fue lo que paso?, ¿por qué de un momento a otro ella dejo de hablarme?, a caso, ¿ya no sentía algo por mi? Claro, lo supuse. Ella era igual a todas. Una interesada, una busca fama.
Por alguna razón me dolía pensar de esa forma. Podía sentir que ella no era así. Desde que la vi, supe que era diferente a todas.
Cinco meses. Un periodo difícil. No saber nada de ella, me hacía sentir mal. Traté de reemplazar su puesto. Caitlin, la chica que había conocido no mucho tiempo después que (tu nombre), había tomado su lugar. Estar con ella me ayudo a distraerme. Hacía muchas cosas con ella, entre ellas tener sexo. Pero por más que trataba no podía. Cada vez que estaba en mi momento con Caitlin, aparecía ella. Inundaba mi mente con sus hermosos ojos, sus labios, todo su ser. Cerraba mis ojos para pensar que era ella quien en esos momentos estaba junto a mí, pero al abrirlos me daba cuenta de que no era así. En su lugar estaba ella, Caitlin. Mi vida era un asco, no era vida.
Las personas suelen decir que después de todo lo malo, viene algo mejor. Y, así fue.
Mis ojos se iluminaron al ver aquel hermoso ser. Había vuelto. Ganas no me faltaron de correr y abrazarla, decirle lo mucho que la había extrañado, pero no podía. Junto a mi se encontraba Caitlin. No sé por qué razón me reí ante el estúpido comentario que hizo y claro, para rematar la besé. Por primera vez en mi vida me sentí el ser más repugnante que haya pisado este planeta. ¿Cómo fui capaz de tal cosa?, besar a otra chica frente a (tu nombre). Realmente me sentí un completo imbécil.
Luego ocurrió lo que no quería. (Tu nombre) conoció a Caitlin. Lo peor es que Caitlin salió con su estúpido comentario. Lo que más me asombro es que (tu nombre) fue muy firme al dar su respuesta. Y ahí iba de nuevo, Caitlin y sus comentarios.
-“¿Te gustaría quedarte?, mi novio y yo íbamos a ver una película juntos.”- ¿Novios?, ¡por favor! Jamás le pediría a una chica que fuera mi novia. Ni aun que estuviera muy ebrio. Inmediatamente desmentí aquello. Y ahí estaba, su hermosa voz. Inundando mis oídos. - “No es necesario que mientas Tom, ¿te avergüenza reconocer a tu novia?, vaya… será mejor que me vaya, así los dejo solos y disfrutan de su película.” - ¿Mentir?, jamás mentiría con algo así.
Al momento en que ella salió, me excuse con Caitlin diciéndole que iba al baño. Necesitaba hablar con ella. Emprendí marcha a toda prisa. Por suerte la había alcanzado. Tome de su brazo y la voltee para poder mirarla. Comenzamos a hablar. Pude notar que ella estaba muy molesta y sólo quería irse. Ella en un momento me contó todo lo que había pasado en esos cinco meses. No puedo creerlo… Ella sí me espero, ¿y yo que hice? Meterme con la primera que se me cruzó por delante. - ¿Aún sientes algo por mi? – Fui algo directo, pero necesitaba saberlo. Necesitaba saber si aún tenía una oportunidad con ella. - No… No siento nada por ti. – Esa fue su respuesta. Mentía. Podía notarlo en sus ojos. Pero aún así lo negó.
Tenía que hacer algo. Tenía que volver a hablar con (tu nombre). Tenía que explicarle todo. Decirle lo mucho que la extrañaba. Pero para poder hacer eso tenía que hacer una cosa muy importante. Deshacerme de Caitlin. Sí, suena un poco frío, pero es la palabra exacta. La cite para el día siguiente, necesitaba hablar con ella y terminar de una vez con todo esto. Al día siguiente salí a su encuentro, al verla me di cuenta de que se veía cansada, estaba con la ropa algo desordenada. Claro, era obvio lo que había hecho. Era igual a todas las demás. Lo que no podía creer era que ahora quería hacerlo con migo. Realmente es una completa descarada. ¿Cómo diablos pude estar con ella? Inmediatamente me negué y le pedí que me siguiera, no quería perder más tiempo, necesitaba que esto terminara pronto.
Una vez en casa, nos sentamos en el sofá y le comencé a platicar.
- Caitlin, lo nuestro no funciona, creo que sería mejor que todo terminara.
Sí, fui directo, pero no quería dar rodeos, quería ir justo al grano.
Ella creyó que estaba mintiendo. Para olvidar mi comentario, se sentó sobre mis piernas y comenzó a besar mi cuello. Estaba enfurecido, por esa razón aparte a Caitlin de mí y me pare rápidamente.
- Hablo en serio Caitlin, no vuelvas a hacer eso. Ahora te pido por favor que salgas de mi casa.
- Eres un estúpido Tom Kaulitz. Sé que me estas cambiando por otra, pero ten esto en mente… Nadie se deshace de mi así, nadie. Juro que si te veo junto a otra, escúchame bien y que no se te olvide. La mato. ¡Escuchaste!, la mato. Te are la vida imposible Kaulitz, a ti y a esa maldita.
Dicho eso salió dando un fuerte portazo. La verdad es que no me importo en lo más mínimo su comentario. En estos momentos lo más importante para mi era ella. Mi pequeña.
Rápidamente busque un lápiz y un papel. En el escribí: “te espero detrás del gran árbol que se encuentra en la plaza. Por favor no faltes, te estaré esperando”.
Esta era mi única oportunidad, y no podía perderla. Salí de mi casa prácticamente corriendo. Al momento de estar frente a la casa de (tu nombre), caminé hasta la ventana de su habitación. Para mi suerte esta se encontraba abierta. Deposité el papel sobre el marco de la ventana y luego golpee el vidrio. Salí corriendo de ahí directo a la plaza.
Me escondí detrás de aquel gran árbol, en el cual la había citado. Rogué en mi mente que apareciera. No muchos minutos se encontraba ahí. Di la vuelta por el costado del árbol, sorprendiéndola por su espalda. Aún se notaba molesta, pero eso no me impidió decirle todo lo que pensaba y sentía. Me fue algo difícil expresarme así ante una chica, ya que nunca antes lo había hecho. Al finalizar le hice la pregunta que en mi mente rondaba y me inquietaba. – “Tu… ¿aún sientes algo por mi?” – Sí, necesitaba saberlo. Hubo un silencio. No sabía que pensar, mis únicas esperanzas desvanecían, hasta que habló. - Tom… yo… si… Aún siento algo por ti y no sólo una cosa, sino que miles. -
Solo eso basto. Nada más que eso. Mi corazón se estremeció, mis nervios se apoderaron completamente de mí. ¿Por qué razón?, no lo sé. La abracé. Con ambas manos tomé de su rostro y la besé, como nunca lo había hecho. Me había apoderado por completo de su boca. Extrañaba nuestros armoniosos besos, que danzaban a un compás perfecto.
No quiero separarme de ella. Nunca más. Quiero que ella me pertenezca a mí y a nadie más que a mí. Suena un poco egoísta, pero no puedo estar sin ella. Algo tenía que hacer. Pensé en darle una sorpresa. Después de ir a dejarla a su casa, volví a la mía. Ahí se encontraban los chicos, quienes veían una película. Me uní a ellos. Nos fuimos a dormir alrededor de las dos de la mañana.
Estaba durmiendo profundamente. Entre sueños siento que alguien acariciaba mi mejilla. Eran las manos más suaves del mundo. Escuche como lentamente se iba. Abrí mis ojos y respiré profundamente. En mi habitación se encontraba impregnado su rico aroma. Me levante y me dirigí al fondo del pasillo. Sabía que era ella, así que le daría una sorpresa cuando abriera la puerta. Al momento en que abrió la puerta grite - “¡Mi pequeña!” – No fue buena idea, ya que se asustó. Estuve con ella solo por un corto tiempo. Tenía que darme una ducha. Le pedí que me esperara y ella así lo hizo.
Tome una ducha, luego con una toalla me envolví la cintura. Fui a mi habitación y busque algo para ponerme. Volví al baño a lavarme los dientes y colocarme colonia. Una vez listo baje hasta el living. Me pare en el marco de la entrada y le hice señas para que me siguiera. Caminé hasta la cocina y me escondí detrás de la puerta. Cuando escuche que ella estaba ahí, camine y la abracé por la cintura. - ¿A quién buscas? – Le pregunte mientras depositaba mi mentón en su hombro. - A ti – respondió ella con una dulce voz. - Pues, aquí estoy… - respondí susurrándole en su oído. Ella volteo quedando frente a mí. Acaricie su mejilla, la miré y torpemente le sonreí.
Besé sus labios. Me era imposible resistirme. Dí fin a aquello, regalándole una sonrisa. - A las cuatro de la tarde pasaré por ti. Te daré una sorpresa. – Le dije. Ella se negó diciendo que no era necesario. ¿Qué está diciendo?, ¿no es necesario? ¡Claro que lo es!, por ella haría todo. Nos abrazamos y despedimos.
Una vez que ella se fue, emprendí marcha con mi plan. Fui a la cocina y preparé sándwiches vegetarianos, busqué algunas bebidas en el refrigerador, fresas, uvas, en fin muchas cosas más. Busqué un bolso para colocar aquellas cosas, ya que no tenía un canasto y tampoco pensaba en salir con uno. Me sentía ridículo. Con mucho cuidado puse las cosas dentro de el y salí de la casa. Caminé hasta la parte trasera del condominio, ahí se encontraba una especie de bosque.
Cuando llegue con mi hermano a vivir a este lugar, cierto día salimos a inspeccionar el lugar. Nos metimos al bosque y comenzamos a buscar si había algo. Entre mover ramas y ramas encontramos una laguna. Era un lugar realmente hermoso. Ambos nos acercamos y sentamos a la orilla de ella. Comenzamos a hablar sobre cosas de la vida, no sé como llegamos al tema del amor. Algo que no me gusta hablar mucho, pero sabía entenderme con mi gemelo…
Una vez que termine de ordenar todo, volví a mi casa y me cambié de ropa. Les dije a los chicos que saldría y que no me llamaran. Salí y emprendí marcha hasta la casa de (tu nombre). Toque el timbre y no mucho tiempo después me abrió la puerta. Ahí estaba ella, radiante como siempre. - Que linda te vez – le dije, claro, era necesario decirlo, realmente se veía linda. - Gracias Tom… Tú también te vez lindo… - dijo algo avergonzada, pude notarlo ya que sus mejillas comenzaron a enrojecerse.
La guíe hasta el lugar en que tenía preparado todo. Me sentía algo nervioso, jamás había hecho algo así por una chica.
El camino era algo dificultoso. Ella reiteradas veces tropezaba con las rocas que se encontraban en el camino. Tome de su cintura para ayudarla.
- Detrás de estas ramas hay algo. Nunca he traído a nadie aquí. Solo Bill y yo sabemos de la existencia de este lugar. Espero que te guste. – Le dije mientras soltaba su cintura. Comencé a mover las ramas dejando entrar los rayos de sol que se encontraban al otro lado. Cuando lo logré, extendí mi mano para que ella pasara. - Es hermoso Tom, realmente lo es – Dijo ella apreciando todo el lugar. - Eso no es todo. Ven sígueme. – Dije tomando de su mano. La dirigí hasta la orilla de la laguna. Lugar en el cual había dejado todas las cosas.
Le había mencionado que yo había preparado todo. Que quería pasar un tiempo a solas con ella, sin que nadie nos molestase. Me asusté mucho cuando había dicho que no le había gustado, pero luego dijo lo contrario.
En estos momentos está justo a mi lado, rodeada por mis brazos. Ninguno de los dos ha pronunciado palabra alguna. Pero, ¿qué importaban las palabras? Tenerla junto a mí era más que suficiente.
- ¿En qué piensas? – preguntó ella rompiendo el silencio.
- En todo lo que hemos pasado juntos. Desde el día en que te conocí, desde el día en que nos separamos, hasta el día de hoy.
Ella solo sonrió y apoyo en mi pecho.
- Bueno, no preparé esto para nada, así que a comer – dije tomando un sándwich.
- ¿Estas seguro que no son tóxicos?, digo, no quiero morir aún
- ¿Qué insinúas?, ¿Qué mis sándwiches son malos? – pregunte en un tono exclamativo.
- No, claro que no, solo bromeo – rió
- Espero que así sea eh, por si no lo sabías soy un experto en la cocina – mencione creído.
- ¿A si?, entonces dime, ¿qué sabes hacer? – pregunto desafiante.
- Se hacer waffles, espaguetis y waffles y…. Sé hacer más cosas que tu – dije cruzándome de brazos.
- Pareces un niño pequeño – rió y luego se acerco a mi – Me encanta cuando te pones así.
Esta pequeña era muy coqueta cuando se lo proponía, aun que no dejaba de lado su ternura. Es realmente hermosa.
- ¿Sabes?, cuando Bill y yo encontramos este lugar hicimos un compromiso – la miré a los ojos – Prometimos que solo traeríamos a este lugar a la persona que realmente fuera importante en nuestra vida. Y tienes que saber que tú eres la primera chica que traigo a este lugar.
Diablos, no resisto. Esto me está matando. Si no lo digo ahora me arrepentiré por el resto de mi vida. Es… es ahora o nunca.
- (Tu nombre), eres tan hermosa. Desde el primer día que te vi, te hiciste alguien especial para mí. Llenaste mi vacío, le diste luz a mi vida, me devolviste la felicidad. En pocas palabras cambiaste radicalmente mi vida. Por primera vez en mucho tiempo siento algo hacia una chica. Y me siento feliz de saber que esa chica eres tú. No me importa el que dirán, no me importa tu edad, yo quiero que seas parte de mi vida, así como me gustaría ser parte de la tuya. Tú me hiciste cambiar. Solía ser el mujeriego y así creí que seguiría mi vida, pero llegaste tú e hiciste cambiar mi forma de ser y de pensar. Yo… yo me enamore perdidamente de ti. Tú… ¿quieres ser mi novia?
Lo dije. Por fin lo dije, por fin pude decirle todo lo que sentía hacia ella. No me importa si me rechaza, yo necesitaba decirle lo que realmente sentía.
Ella me miro asombrada, sus ojos comenzaron a cristalizarse. Se puso se rodillas frente a mi y comenzó a acariciar mi mejilla. Poso su mirada fijamente en mis ojos.
- En mi vida, nunca había sentido algo así. Jamás había experimentado el sentimiento del amor. Hasta que llegaste tú. Conocerte fue lo mejor que me pudo haber pasado. Poco a poco el eclipse fue desapareciendo, dejando ver al hermoso sol que había detrás de el. Ese sol eres tú Tom. Me alegra saber que te hice cambiar, pero no para mal, sino para bien. Desde ese entonces me volví loca por ti. No podía resistirme a la idea de no tenerte. Pero cuando vi que estabas con Caitlin me resigne a que te perdí. Y ahora esto… Tú y yo, sentados frente a frente diciéndonos a la cara todo esto. Tom Kaulitz eres todo para mí, eres mi vida. Si de algo estoy segura, es que estoy perdidamente enamorada de ti. Sí, si quiero ser tu novia.
Definitivamente ella era mi todo. Mi ser perfecto. Mi vida entera. Ahora oficialmente era mía. Ella pertenecía a mi vida. A mi mundo.
Tome su rostro y la besé como nunca. Este beso era completamente diferente a los anteriores. Este beso indicaba el inicio de nuestro noviazgo. El inicio de una historia sin fin. Mientras ambos nos besábamos, lentamente me fui recostando sobre el pasto. Al finalizar aquel hermoso beso, ella se recostó a mi lado, apoyando su cabeza en mi pecho. Yo acariciaba su suave mejilla.
- Prometo que no te fallaré. Prometo no hacerte daño nunca. Gracias por aceptar ser mi novia, no sabes lo feliz que estoy mi pequeña. Yo… Te amo.
Ella subió su cabeza y me miro con una gran sonrisa. “Yo también te amo Tom” dijo con una dulce voz. Se acerco a mí y besó mis labios.
Estuvimos en ese lugar hasta que atardeció. Puse las cosas que habían quedado en el bolso. Me paré, sacudí mis pantalones, los cuales tenían pasto seco y ayudé a mi pequeña a ponerse de pie. Tomé de su mano entrelazando nuestros dedos y nos dirigimos a casa.
- ¿Me acompañarías primero a mi casa?, quiero ir a dejar el bolso
- Claro – sonrió
Caminamos hasta mi casa. Abrí la puerta y entramos. Caminamos hasta el living, en el cual aún se encontraban jugando los chicos. Los chicos al verme quedaron sorprendidos. Dejaron de jugar y enfocaron sus miradas en mi mano, la cual aún estaba entrelazada con la de mi pequeña.
- ¿De que nos perdimos? – pregunto Georg.
- Bueno, aprovechando que están todos aquí, quiero informarles que (tu nombre) es, mi novia – dije mirándola a los ojos.
- ¿Novios?, ¿ustedes?, ¡que buen chiste Tom! – exclamo Gustav. Todos comenzaron a reír.
- No es un chiste – mencione bajando mi mirada.
En ese momento Bill se acerco a mí.
- Te felicito hermano, has elegido a una buena chica – dijo dándome pequeñas palmadas en la espalda.
- Gracias hermano – le sonreí
- Lo siento Tom, pensé que bromeabas, es que… bueno tu nunca has tenido una novia oficial y bueno… perdón – menciono Gustav cabizbajo.
- No te preocupes Gustav, se que es extraño es mi, pero ella me hizo cambiar.
- Felicitaciones Tom, me alegro que por fin hayas encontrado a tu chica – sonrió Georg.
- Gracias Hagen – sonreí
Deje el bolso en la cocina mientras que (tu nombre) se despedía de los chicos. Nuevamente tome de su mano y salimos de mi casa. Caminamos lentamente hasta la suya.
- Bueno hasta aquí te dejo – dije ganándome frente a ella.
- Muchas gracias Tom, gracias por todo. Realmente este fue el mejor día de mi vida.
- También fue el mío mi pequeña. Gracias por aceptar. Te amo – dije acariciando su mejilla.
- Yo también te amo Tom – sonrió
La besé. Esta vez fue más largo. Odiaba la idea de despedirme de ella. Sé que vivimos cerca, pero no me gusta la idea de que algún día la despedida sea para siempre. Besé su frente y esperé a que entrara a su casa para irme.
Una vez que llegue a la mía, los chicos me esperaban sentados en el sofá del living. Al parecer algo pasaba.
-¿Qué pasa? – Pregunté
- Tom, acaba de llamarme David. – mencionó mi hermano.
No esperaba buenas noticias, ya que sus caras lo demostraban.
- ¿Y qué dijo?
- Tom yo sé que acabas de comenzar una relación y no quiero hacer sentir mal
- Qué mierda te dijo Bill – interrumpí enojado.
- Dijo que tenemos que volver a Alemania, necesitamos ver los asuntos del nuevo CD que grabaremos pronto… Lo lamento hermano – dijo Bill con su mirada baja.
- Maldita sea – exclame y comencé a subir las escaleras.
- Tom por favor no te enojes – decía Bill siguiéndome
- Déjame solo – mencione cerrándole la puerta en la cara.
Me recosté sobre la cama. Estaba enojado. Me sentía un completo perdedor. ¿Por qué?... ¿Por qué justo ahora?, ahora que comenzaba mi relación con la persona que más amo. Nuevamente me estaban alejando de ella. Que vida ¿no?
Tendré que lidiar con esto, después de todo esta es mi vida. Siempre ha sido así. Tuve que haberlo pensado antes. Mi vida es nómada. Siempre voy de un lugar a otro, viajo diariamente. Tendré que ser fuerte. Ahora tengo que pensar en como se lo diré a mi pequeña. No quiero dañarla, no soportaría la idea de verla mal por mi culpa.
De cualquier manera, nada ni nada me hará cambiar de parecer. Yo la amo, ella es mi vida. Podremos estar a miles de kilómetros de distancia, pero mi amor hacia ella no disminuirá, al contrarió. Crecerá más y más, ya que tan solo el saber que ella esperará por mí, mis esperanzas no desaparecerán nunca. Ella es mi fuente de energía. La razón por la que en estos momentos digo estas palabras. Gracias a ella cambié. Y por eso la amo…


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¡Hola!, perdón por hacerlas esperar >.<, pero aquí esta el capítulo. Como les prometí, es bastante largo, ¿no creen? Bueno, espero que les guste :3
Gracias por sus comentarios y por leer ñ.ñ . Adiós cuídense muchísimo, las adoro ♥.

5 comentarios:

  1. woow escribis super bien!! te felicito :D me encanto la historia, espero el proximo capitulo *-*
    me quede sin palabras, hay pocas fics BUENAS y esta sin duda es una de ellas :) segui asi, cuidate y espero el proximo capitulo.
    küsse

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  2. Owwwwwwwwww! *-*
    La adoree!!!
    Sinceramente me encataa su fic :DD
    Es lo maximo! :3
    Síguela pronto C:

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  3. aaaawww me encantoooo encerio me encanta tu fic siguela muy pronto si? jeje me encanto!!

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  4. simplemente me encanto <3
    cada día mejor :D <3

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  5. olaaaaa he leido tu fic.. Y ME ENCANTA...!!
    esta genial ame todos los capitulos...
    lo bueno q estan juntos.. pero ahora david sale con esto¬¬
    sigeulaa sueb prontooooo es muy buena tu fic :)

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